Tener una deuda en España es hoy menos frecuente que hace tres años, pero quienes la tienen afrontan una realidad más compleja. El crecimiento del nivel de endeudamiento de los hogares españoles es la principal conclusión que se desprende del informe completo del ‘IV Observatorio KRUK. Radiografía del endeudamiento en España’, elaborado por KRUK España.
En 2023, el porcentaje de personas con alguna deuda activa alcanzaba el 53%, mientras que este año se sitúa en el 45%. A pesar de esa reducción, el importe medio adeudado alcanza su nivel más alto desde que comenzó el estudio: 39.721 euros.
Los datos del Observatorio muestran que el perfil del endeudamiento está evolucionando hacia situaciones en las que se asumen cada vez más compromisos financieros. De hecho, el porcentaje de personas que acumula dos deudas ha alcanzado el 27% (el dato más elevado de toda la serie histórica del Observatorio KRUK), elevando la media hasta las 1,61 deudas por persona.
Al mismo tiempo, también aumenta el peso de las deudas de mayor importe, consolidando un escenario en el que las familias necesitan planificar con mayor precisión su economía doméstica.
«Durante los últimos años hemos observado una transformación del endeudamiento en España. Hoy, el desafío no es tanto el número de personas que tienen deudas como la complejidad de sus situaciones. Cada vez encontramos menos personas endeudadas, pero con importes más elevados y situaciones financieras más exigentes. Esto pone en valor la importancia de acompañar a las personas desde la prevención, ofreciendo información clara y soluciones adaptadas a cada realidad financiera», explica Lavinia Dragota, Head of Brand, Marketing & Communications de KRUK España.
Mejoran algunos indicadores financieros, pero la tranquilidad no es plena.
El informe refleja que la capacidad de pago de los deudores ha aumentado hasta los 417,7 euros al mes como media, superando los 402,2 euros registrados el año pasado. Al mismo tiempo, los españoles están ahorrando más que antes, reservando el 7,97% de sus ingresos mensuales en promedio. El cambio también se nota entre las personas endeudadas que antes no podían ahorrar: el porcentaje de ese grupo cae al 36%, el dato más bajo de la serie histórica.
Pese a la mejora de estos indicadores, los que no ahorran señalan que el motivo principal es la dificultad para llegar a fin de mes. De hecho, un 32% de la población siente que su economía personal ha empeorado en el último año (frente al 19% que nota una mejoría) y uno de cada tres deudores asocia su situación financiera a emociones como el estrés, la culpa o la vergüenza.
«Esta diferencia entre los indicadores económicos y la percepción ciudadana nos recuerda que la recuperación financiera no se mide únicamente en términos de ahorro o capacidad de pago. La seguridad económica también depende de la confianza con la que las personas afrontan sus decisiones financieras y perciben su estabilidad futura», explica Dragota.
Una misma deuda, tres realidades muy distintas
El informe completo del IV Observatorio KRUK confirma además que no existe un único perfil de persona endeudada. Los jóvenes de entre 18 y 24 años se enfrentan un reto principal: la vulnerabilidad financiera temprana. Aunque representan solo el 8,6% del total de deudores, uno de cada dos (50,9%) reconoce tener ya alguna deuda impagada, el porcentaje más elevado de todos los grupos de edad. A esto se suma un mayor impacto emocional, con niveles de culpa y vergüenza que triplican la media nacional.
Por su parte, las personas de 45 a 54 años concentran la mayor incidencia del endeudamiento. El 61% tiene alguna deuda activa, muy por encima de la media nacional (45%). Además, es el colectivo que declara los niveles más elevados de estrés financiero del estudio, reflejo de la presión económica que supone sostener simultáneamente a hijos y padres.
Los mayores de 55 años conforman ya el principal perfil del deudor en España. Cuatro de cada diez personas endeudadas (40,7%) pertenecen a esta franja de edad, lo que refleja que el endeudamiento no es un fenómeno asociado exclusivamente a las primeras etapas de la vida.
No es posible hablar de ‘los deudores’ como un grupo homogéneo, porque las realidades son distintas para cada uno.
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