Cuando hablamos de restauración ecológica, es fácil quedarse en la imagen: árboles, laderas verdes, biodiversidad que regresa. Lo difícil —y lo importante— es demostrar qué cambia de verdad en el territorio y en la vida de quienes lo habitan. En Grupo Sylvestris trabajamos con una convicción clara: un proyecto forestal bien diseñado y bien ejecutado no solo captura carbono; también impulsa economía local, genera empleo y refuerza capacidades en zonas rurales que llevan años perdiendo población y oportunidades.
Grupo Sylvestris es una empresa de ingeniería forestal, participada por Fundación Repsol e Hispasat, especializada en reforestaciones a gran escala, restauración ecológica y apoyo a la regeneración de bosques. Nuestra actividad no se limita a plantar árboles: diseñamos, ejecutamos y gestionamos proyectos de absorción de carbono con una visión integral, desde el análisis del terreno y el diseño selvícola hasta el seguimiento y la comercialización de los créditos de carbono generados. Esa visión completa nos permite asegurar algo clave: que el impacto sea real, medible y tenga efectos directos también en el entorno social donde actuamos.
Impacto social local: no es un “extra”, es parte del proyecto
A lo largo de nuestra trayectoria en España y Portugal hemos comprobado que la restauración ecológica puede —y debe— generar un triple impacto: ambiental, económico y social. En nuestro caso, ese impacto social se traduce en decisiones muy concretas: trabajar con pequeñas empresas, autónomos y proveedores locales, fomentar el tejido productivo del territorio y contribuir a la sostenibilidad del medio rural.
En nuestros proyectos, más del 70% del gasto se queda a nivel local, en las zonas rurales donde se ejecutan. Esto significa que gran parte de la inversión se transforma en contratación de servicios y en empleo directo e indirecto, actividad para negocios de proximidad y oportunidades para profesionales y empresas que, en muchos casos, tienen alternativas limitadas.
Ponemos además un foco especial en incorporar a colectivos vulnerables mediante su contratación y posterior formación. En el entorno rural, mejorar la empleabilidad no es una declaración de intenciones: es una herramienta real para fijar población, reforzar autonomía económica y construir resiliencia social.
Medir y certificar: el “cómo” importa
La credibilidad en sostenibilidad ya no se sostiene con grandes promesas. Hoy se exige método, trazabilidad y evidencia. Por eso medimos y certificamos nuestros proyectos, apoyándonos en:
- Evidencias verificables: datos de impacto, metodologías, métricas comparables y auditorías externas, con certificaciones nacionales (Oficina Española de Cambio Climático) e internacionales (Verra).
- Trazabilidad y seguimiento: cómo se mide, cómo se monitoriza y cómo se reporta.
- Viabilidad y escalabilidad: atracción de inversión privada y desarrollo de proyectos solventes, con retornos medibles para clientes e inversores.
Este enfoque permite a las empresas que participan en proyectos forestales reportar con rigor y, sobre todo, diferenciar “una acción” de un proyecto serio con resultados verificables.
Grandas de Salime (Asturias): Monetizar el impacto social para hacerlo comparable
En 2025 dimos un paso más: fuimos la primera empresa del sector forestal en realizar un estudio de medición de impacto social monetizado en el proyecto de reforestación de Grandas de Salime (Asturias). Se trata, además, de la primera obra de toda la Península Ibérica certificada bajo el estándar VCS de Verra.
En este estudio analizamos cinco dimensiones del proyecto:
- Qué: reforestación de 390 hectáreas, con la selección de 11 especies autóctonas diferentes, fomentando la biodiversidad.
- Quién: grupos de interés clave: Ayuntamiento de Grandas de Salime, Principado de Asturias, población local, empresas locales, colectivos vulnerables, empleos directos e indirectos.
- Cuánto: el proyecto logró un Valor Social Neto de 10,13 M€, de los cuales 8,26 M€ (82%) fue el valor generado en el área de influencia del proyecto.
- Contribución: no existían planes ni fondos por parte de la administración para la recuperación del espacio quemado.
- Riesgos evitados: estabilización del suelo y control de la erosión, prevención frente a futuros incendios, restauración de la biodiversidad del espacio natural.
El estudio fue realizado por una empresa externa, especializada en medición de impacto social de proyectos medioambientales, que utilizó una metodología propia basada en dos enfoques reconocidos internacionalmente: Teoría del Cambio y Social Return on Investment (SROI). El objetivo era expresar el retorno social de la inversión en términos monetarios.
El SROI se calcula dividiendo el valor social neto entre la inversión social.
- La inversión social es la cuantificación monetaria de lo invertido para llevar a cabo las acciones generadoras de impacto.
- El valor social neto es la cuantificación monetaria del valor social generado, tanto el intrínseco al proyecto como el valor social añadido por acciones complementarias.
Como valor social intrínseco, se consideró la reforestación de un espacio natural degradado tras los incendios de 2017, generando nuevas oportunidades laborales; el fomento del empleo local, el criterio de proximidad de proveedores y la recuperación del bosque, que permitirá dotar de un recurso económico al municipio y al Principado a través de aprovechamientos forestales.
Como valor social añadido, actuaciones como la instalación de una solución tecnológica diseñada y gestionada por nuestro socio tecnológico Hispasat, para la prevención y detección temprana de incendios, y el programa social de Fundación Repsol, con formaciones en emprendimiento rural y cultura digital dirigidas a vecinos de un municipio que ha sufrido una fuerte despoblación y presenta una población relativamente envejecida. También se consideraron acciones formativas con el colegio de Grandas (“El Salvador”), orientadas a sensibilización sobre cambio climático, y las formaciones impartidas por Grupo Sylvestris a los trabajadores de la obra.
Como resultado, obtuvimos un SROI de 6,15 €: por cada euro invertido en el proyecto, el impacto social en términos monetarios fue de 6,15 €.
Estamos satisfechos no solo con el resultado, sino con lo que representa: una forma de hablar de impacto social con cifras. Porque medir no enfría el relato: lo fortalece. Y porque la restauración ecológica, cuando se hace bien, mejora el paisaje… y también la vida en el territorio.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Impacto social local: Empresas comprometidas con el bienestar de sus comunidades

