Los jóvenes emprendedores tenemos una responsabilidad clara: convertir la innovación tecnológica en impacto real para la sociedad.
Desde el sector espacial, esta responsabilidad se vuelve especialmente relevante. El espacio ya no es únicamente un ámbito científico o estratégico, sino una infraestructura crítica para afrontar retos globales. La observación de la Tierra, las comunicaciones y la monitorización ambiental son herramientas fundamentales para avanzar en objetivos como la acción por el clima (ODS 13), la protección de los ecosistemas (ODS 14 y 15) o el desarrollo de ciudades más sostenibles y resilientes (ODS 11).
En Kreios Space trabajamos precisamente en esta intersección entre tecnología avanzada e impacto. Nuestra empresa se centra en el desarrollo de satélites, propulsados por el motor eléctrico Air-Breathing, y capaces de operar de forma sostenida en órbitas muy bajas alrededor de la Tierra, conocidas como Very Low Earth Orbit (VLEO). Estas órbitas, situadas entre aproximadamente 150 y 400 kilómetros de altitud, ofrecen ventajas únicas para la observación terrestre y telecomunicaciones: mayor resolución, menor latencia y más capacidad de transmisión.
El impacto social de esta tecnología es directo. Operar satélites en VLEO permite mejorar significativamente la calidad de los datos de observación de la Tierra, lo que se traduce en una mejor monitorización del cambio climático, una detección más precisa de desastres naturales y una gestión más eficiente de recursos como el agua, los bosques o las zonas agrícolas. Estos datos son esenciales para apoyar políticas públicas basadas en evidencia y para reforzar la capacidad de respuesta ante crisis humanitarias o medioambientales. Además, la mejora en comunicaciones puede permitir dar conectividad directa del satélite al smartphone, lo que puede ser vital para zonas remotas, regiones desfavorecidas, o durante situaciones de catástrofe natural y emergencias.
Por otro lado, el enfoque del motor Air-Breathing introduce un cambio de paradigma en términos de sostenibilidad espacial. Al utilizar partículas de la atmósfera como propelente, se reduce drásticamente la necesidad de transportar combustible desde la Tierra, lo que disminuye tanto los costes como la huella ambiental asociada a las misiones espaciales. Este enfoque contribuye a un uso más responsable del espacio, alineado con el ODS 12 sobre producción y consumo responsables, y con la creciente necesidad de preservar el entorno orbital para futuras generaciones.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente. El verdadero motor del cambio reside en las personas que la impulsan. Los jóvenes emprendedores aportamos una forma distinta de entender la innovación. No partimos únicamente de la viabilidad técnica o económica, sino del impacto que nuestras soluciones pueden generar en la sociedad. Nuestra generación ha crecido con la conciencia de que los problemas globales están interconectados y de que las soluciones deben ser colaborativas y orientadas al bien común.
En este sentido, emprender hoy implica asumir riesgos, pero también asumir propósito. Implica construir proyectos que dialoguen con las instituciones públicas, con la industria y con la sociedad civil. Implica entender que la rentabilidad y el impacto social no son objetivos opuestos, sino complementarios cuando se diseñan modelos de negocio alineados con los ODS.
Desde el espacio, pero con los pies firmemente en la Tierra, proyectos como el nuestro buscan demostrar que es posible innovar de forma responsable y generar impacto positivo a escala global. Aunque queda mucho trabajo por delante todavía, estamos convencidos de que el futuro se puede construir hoy, combinando tecnología y propósito para mejorar la vida de las personas.


