En un momento en el que la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo global, corremos el riesgo de olvidar algo esencial: que los grandes compromisos internacionales solo cobran sentido cuando se traducen en acciones concretas, en lugares concretos, para personas concretas. Y ahí es donde el Grupo Tragsa ha encontrado su espacio natural: en el trabajo cotidiano que sostiene la vida de los ecosistemas y comunidades de nuestro país.
Las empresas públicas han sido tradicionalmente percibidas como estructuras rígidas, un estereotipo que rara vez reconoce su capacidad de innovación social y ambiental. Sin embargo, el Grupo Tragsa lleva años desmintiendo ese prejuicio. Su aportación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) no solo es significativa, sino que demuestra que lo público puede ser motor de transformación cuando existe una visión clara y una vocación de servicio real.
Hablar de Tragsa es hablar de territorio. De bosques, de costas, de emergencias ambientales, de infraestructuras rurales, de biodiversidad y de apoyo técnico que complementa y refuerza la labor de las administraciones en la implementación de políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible. Esa capilaridad territorial —pocas organizaciones llegan a tantos rincones del país— convierte al Grupo en un actor privilegiado para aterrizar los ODS en la práctica y avanzar en la Agenda 2030 desde la proximidad.
Durante dos décadas, el Grupo Tragsa ha mantenido un compromiso firme con el Pacto Mundial de Naciones Unidas, la mayor alianza global en favor del desarrollo sostenible. No se trata solo de adhesiones formales: es una apuesta continuada por una Agenda 2030 que, en 2025, cumplió diez años desde su aprobación y que sigue siendo una hoja de ruta imprescindible para orientar las políticas públicas hacia un futuro más justo y equilibrado.
Las prioridades marcadas por el Gobierno de España en la Estrategia Española para la Agenda 2030 fueron un recordatorio claro de que la sostenibilidad no es tarea de unos pocos, sino un esfuerzo compartido entre administraciones, empresas y ciudadanía. Y en ese esfuerzo colectivo, las entidades públicas tenemos una responsabilidad especial: demostrar que es posible avanzar con rigor, transparencia y ambición.
En el último ejercicio auditado, el 94 % de la actividad productiva del Grupo Tragsa contribuyó directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con especial peso en el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras), el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento) y el ODS 2 (Hambre cero). Estos resultados se recogen en nuestros informes anuales de sostenibilidad, que responden al compromiso del Grupo Tragsa con la transparencia y con una rendición de cuentas rigurosa, integrando la medición de nuestro impacto en los ODS en un modelo de rendición de cuentas tan exigente como el de nuestra gestión económica.
Más allá de los indicadores globales, algunas áreas de actuación resultan especialmente representativas del impacto real de nuestra actividad. Es el caso del ODS 2 (Hambre cero), especialmente significativo para el Grupo Tragsa por nuestra estrecha vinculación con el sector agrario. Nuestra actividad contribuye a construir sistemas alimentarios más resilientes y seguros apoyando a las industrias agroalimentarias, reforzando la sanidad animal mediante vigilancia epidemiológica y control de focos, protegiendo la sanidad vegetal a través de análisis de riesgo y seguimiento de plagas, y fortaleciendo la competitividad de la cadena alimentaria. Son actuaciones que, aunque a menudo invisibles para la ciudadanía, resultan esenciales para garantizar la seguridad alimentaria de las personas y la salud de nuestros cultivos y ganaderías.
En tiempos en los que lo público se cuestiona con frecuencia, el Grupo Tragsa ofrece un recordatorio valioso: cuando una empresa pública combina compromiso, conocimiento y presencia territorial, puede convertirse en un motor real de transformación. Su contribución a los ODS no es un ejercicio de comunicación, sino una práctica diaria que mejora la vida de las personas y la salud de los ecosistemas.
Quizá por eso su labor merece ser contada. Porque la sostenibilidad, para ser auténtica, necesita historias que la hagan tangible. Y Tragsa tiene muchas de ellas.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables y en el Caso Práctico de Grupo Tragsa en el Anuario Corresponsables 2025.

