En el mes internacional de las mujeres también es necesario hablar de la importancia de su autonomía económica y de la sostenibilidad de sus proyectos, y de cómo el sector privado puede contribuir a ello mediante la Acción Social y otros mecanismos de RSC. Justo este mes, en Calala hemos lanzado un informe que analiza cómo se imprime la perspectiva de género en sus apoyos a organizaciones sociales.
El informe demuestra que, aunque muchas empresas y fundaciones han hecho notables esfuerzos por incluir políticas de igualdad y diversidad en sus organizaciones, no siempre se incorpora esta perspectiva en convocatorias, alianzas o inversión en proyectos sociales.
Aunque se suelen financiar proyectos relacionados con temas de mujeres como la violencia de género, el empoderamiento o liderazgo, los mecanismos de entrega de fondos no siempre son inclusivos con organizaciones lideradas por mujeres y otros colectivos que necesitan apoyo. Tampoco se suelen tener en cuenta necesidades o líneas de acción específicas para mujeres que viven problemáticas combinadas como la pobreza, el origen, el género, entre otras.
También encontramos buenas prácticas e inspiraciones en algunas organizaciones privadas que participaron en el informe, por ejemplo, que cada vez los equipos de trabajo están más sensibilizados con la perspectiva de género en sus actividades y que también se está valorando apoyar entidades sociales y movimientos que generan cambios sistémicos en la sociedad.
¿Cómo está la financiación de proyectos sociales de mujeres?
En 2025 el contexto político y económico global ha cambiado drásticamente, aumentando más la brecha de financiación. Varios países como Francia o Suecia anunciaron recortes en su presupuesto de cooperación social, mientras que algunas fundaciones privadas están cerrando o cambiando de estrategia. La congelación de recursos globales en Estados Unidos, a través de USAID, provoca consecuencias para la promoción de los derechos humanos, el desarrollo y la transformación social. Según la Human Rights Funders Network, se espera que se dejen de distribuir hasta mil millones de dólares al año en 2028, lo que para muchas organizaciones sociales generaría consecuencias graves.
Por otro lado, muchos modelos de financiación privada dificultan el acceso a los recursos a organizaciones con menos estructura por la complejidad de los requisitos o tecnificación excesiva, que solo pueden cumplir las grandes organizaciones del tercer sector, haciendo que se reproduzcan desigualdades en la distribución de los recursos, como lo revela nuestra investigación sobre “El acceso a financiación de organizaciones de mujeres y feministas en España” de 2023.
En este contexto, repensar cómo se diseña, canaliza y evalúa la financiación privada se convierte en una oportunidad estratégica para las empresas y fundaciones, no solo para reforzar la coherencia entre sus valores y su acción social, sino también para aumentar el impacto real de su inversión en igualdad y diversidad, así como para contribuir a una distribución más equitativa de recursos.
¿Qué aportan las organizaciones de mujeres?
Las organizaciones sociales de mujeres, en España y a nivel global, han tenido un papel clave en el reconocimiento de derechos humanos y en el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Su trabajo ha permitido avanzar en políticas de igualdad y producir cambios estructurales sociales y culturales a lo largo de los años.
Han conseguido logros históricos como por ejemplo el derecho al voto, al divorcio, a elegir sobre la maternidad, al acceso al mercado laboral, a la conciliación y a la corresponsabilidad. No obstante, estas organizaciones se ven amenazadas debido a estigmas sociales, discursos de odio y también por la falta de recursos económicos públicos y privados.
¿Cómo contribuye el sector privado?
Existe una oportunidad para que las organizaciones privadas contribuyan a la sostenibilidad de organizaciones que generan cambios estructurales, culturales y medioambientales a largo plazo, a través de actividades y proyectos que no solo se limitan al ámbito asistencial, sino que generan una transformación social para un mundo más justo, igualitario y apetecible.
Consideramos al sector privado como un aliado fundamental para realizar nuestra labor y para que los cientos de grupos de mujeres que apoyamos y las personas a las que acompañan con sus servicios, tengamos un futuro mejor.
Calala aporta su experiencia como único fondo de mujeres en España, que desde hace más de 16 años distribuye recursos para fortalecer a organizaciones, redes y movimientos de mujeres y del colectivo LBTIQ+, en España y en Centroamérica.


