La desalación ya no es una alternativa, sino una garantía estratégica para el abastecimiento hídrico en España, Europa y otros países en los que el suministro de agua depende en gran medida de esta fuente.
- La desalación del agua de mar ha sido una tecnología clave para el acceso al agua en muchas regiones españolas. ¿Cómo ha evolucionado la desalación en Aqualia y qué innovaciones ha logrado implementar en los últimos años?
- El proyecto Sea4Value parece ser una iniciativa revolucionaria. ¿Podrías explicarnos cómo Aqualia ha logrado transformar la salmuera, tradicionalmente considerada un residuo, en una fuente de recursos valiosa, como magnesio, litio y ahora, en sal de cocina gourmet?
- En cuanto al proceso de obtención de Alma de mar, nos has contado que Aqualia utiliza energía solar y eólica. ¿Qué ventajas aporta este enfoque sostenible frente a los métodos tradicionales de extracción de sal?
- La sal de cocina gourmet Alma de mar ha sido muy bien recibida por el mercado. ¿Qué desafíos y oportunidades representa la creación de un producto como este dentro del marco de la economía circular y la sostenibilidad?
- La economía circular es una de las grandes tendencias del momento. ¿Cómo ves el futuro de la desalación y la recuperación de materias primas de los procesos de desalación en Europa, especialmente con la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales? ¿Y qué cambios podríamos esperar en los próximos años en cuanto a producción y consumo responsable de los recursos?
- Escucha la entrevista completa aquí:
Víctor Monsalvo, Responsable del área de Ecoeficiencia en el departamento de Innovación y Tecnología de Aqualia explica cómo la innovación tecnológica ha reducido su impacto energético y elevado la calidad del agua producida. Además, detalla los avances para utilizar la salmuera como fuente de materias primas críticas como el litio o el magnesio. La apuesta se completa con un proyecto innovador cuyo fruto ha sido Alma de mar, una sal gourmet nacida desde la economía circular.
La desalación del agua de mar ha sido una tecnología clave para el acceso al agua en muchas regiones españolas. ¿Cómo ha evolucionado la desalación en Aqualia y qué innovaciones ha logrado implementar en los últimos años?
La desalación ha pasado de ser considerada una fuente no convencional a convertirse en un recurso indispensable en numerosas regiones españolas. En algunos territorios, constituye incluso la principal fuente de abastecimiento para consumo humano, industria o turismo. En otros, complementa recursos superficiales y subterráneos.
Su evolución tecnológica ha sido notable. En las décadas de los sesenta y setenta, las plantas desaladoras requerían enormes cantidades de energía y los procesos eran complejos. El gran punto de inflexión llegó con la innovación en membranas, que permitió optimizar el proceso y reducir significativamente el consumo energético. Hoy, la desalación es una fuente asumible desde el punto de vista energético.
Existe la percepción de que desalar agua implica un gasto eléctrico desproporcionado. Sin embargo, si se analiza en términos relativos, el consumo necesario para abastecer al 100% a una familia media española con agua desalada es inferior al de los electrodomésticos en modo standby. El dato desmonta muchos prejuicios y ayuda a dimensionar correctamente el debate.
Además, el proceso ofrece una calidad excepcional. El agua obtenida es tan pura que, en las fases finales, es necesario remineralizarla para equilibrar su composición y hacerla más adecuada para el consumo humano.
El proyecto Sea4Value parece ser una iniciativa revolucionaria. ¿Podrías explicarnos cómo Aqualia ha logrado transformar la salmuera, tradicionalmente considerada un residuo, en una fuente de recursos valiosa, como magnesio, litio y ahora, en sal de cocina gourmet?
Uno de los avances más disruptivos en el ámbito de la desalación no está en el agua, sino en lo que antes se consideraba un residuo: la salmuera.
La extracción de compuestos de valor a partir de salmuera es un reto reciente a escala internacional. En este contexto, el proyecto europeo Sea4Value ha sido reconocido y premiado por su ambición de recuperar materias primas críticas y estratégicas para la Unión Europea. El objetivo es claro: reducir la dependencia exterior y avanzar hacia una mayor autosuficiencia industrial.
El enclave neurálgico de este proyecto es el centro de investigación WAVE en Adeje (Tenerife), donde colaboran universidades, centros tecnológicos y empresas de distintos países. En este entorno real se validan tecnologías destinadas a recuperar elementos estratégicos como litio, molibdeno, vanadio o rubidio.
Especial relevancia tiene el litio, clave para la electrificación y la fabricación de baterías. Su recuperación a partir de salmuera abre una vía estratégica para Europa. Aunque su explotación industrial aún requerirá tiempo, otros compuestos como el magnesio están más próximos a alcanzar la escala productiva. Este mineral tiene múltiples aplicaciones industriales y también usos en nutrición.
Una realidad palpable es el caso de Alma de mar, una sal gourmet de alta calidad ya certificada y lista para el consumo, obtenida en Adeje en sinergia con la desaladora de La Caleta utilizando exclusivamente el proceso natural de concentración gracias al sol y el viento.
En cuanto al proceso de obtención de Alma de mar, nos has contado que Aqualia utiliza energía solar y eólica. ¿Qué ventajas aporta este enfoque sostenible frente a los métodos tradicionales de extracción de sal?
La extracción tradicional de sal procede de minas o de evaporación marina. La segunda opción resulta menos intensiva en recursos y con menor huella de carbono. El modelo aplicado combina balsas de evaporación —como ya hacían los romanos aprovechando el sol y el viento— con sistemas modernos de desalación. Esta integración aporta dos ventajas fundamentales.
La primera es la eficiencia espacial: al alimentar las balsas con agua de mar concentrada procedente de la desaladora, se reduce la superficie necesaria para obtener la misma producción.
La segunda, y más relevante, es la calidad. El pretratamiento del agua en la desaladora elimina elementos no deseados presentes en el mar, lo que permite que el concentrado enviado a evaporación sea más puro. El resultado es una sal de altísima calidad, sin impurezas y con estándares superiores a muchas sales disponibles en el mercado.
La sal de cocina gourmet Alma de mar ha sido muy bien recibida por el mercado. ¿Qué desafíos y oportunidades representa la creación de un producto como este dentro del marco de la economía circular y la sostenibilidad?
El lanzamiento de un producto como Alma de mar dentro de un enfoque de economía circular implica importantes y claros desafíos. El primero de ellos, es una comunicación y difusión efectiva. Explicar con claridad su valor diferencial es clave, como ocurre con cualquier innovación disruptiva. El segundo reto es acelerar la cadena de comercialización. Para ello resulta fundamental establecer alianzas con empresas especializadas en distribución y venta de sal. Aqualia es una empresa cuyo foco es la gestión del ciclo integral del agua y por ello, la colaboración con socios con experiencia en el sector alimentario con Aqualia será una alianza exitosa para escalar la comercialización del producto.
La colaboración intersectorial será decisiva para consolidar este nuevo modelo productivo.
La economía circular es una de las grandes tendencias del momento. ¿Cómo ves el futuro de la desalación y la recuperación de materias primas de los procesos de desalación en Europa, especialmente con la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales? ¿Y qué cambios podríamos esperar en los próximos años en cuanto a producción y consumo responsable de los recursos?
La economía circular ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad tangible dentro del ciclo integral del agua. Existen ejemplos consolidados como la reutilización de aguas depuradas para diferentes usos, el aprovechamiento de los biosólidos de las depuradoras como enmienda agrícola, la producción de biocombustibles o la extracción de sal a partir del agua de mar.
La nueva legislación europea sobre materias primas ha impulsado proyectos y productos como Sea4Value y “Alma de mar”, alineados con la estrategia de autosuficiencia y aprovechamiento de subproductos.
El horizonte que se dibuja es ambicioso. Las desaladoras seguirán teniendo como misión principal producir agua, pero, las líneas actuales de investigación permitirán convertirlas también en centros de generación de recursos estratégicos y, potencialmente, en nodos energéticos.
La visión es clara: transformar las desaladoras en infraestructuras multifuncionales capaces de suministrar agua de calidad, materias primas críticas y energía, reforzando así la resiliencia hídrica, industrial y energética de Europa.


