¿Puede hablarnos de Como una cabra, de cómo ha evolucionado estos años hasta la actualidad y cuál es su ámbito de actuación?
Cómo una Cabra surgió de nuestros activismos personales; un proyecto ecofeminista con el propósito de ayudar a las mujeres que emprenden en áreas rurales y promover negocios de triple balance, sostenibles y regenerativos, que integren la innovación social y el impacto positivo a nivel económico, social y ambiental. La mayoría de proyectos de mujeres que emprenden en el rural son empresas que cuidan también de su comunidad y de su entorno, por eso es tan importante apoyar a las mujeres en el rural, porque ellas son clave en la dinamización de los pueblos.
- ¿Puede hablarnos de Como una cabra, de cómo ha evolucionado estos años hasta la actualidad y cuál es su ámbito de actuación?
- ¿Qué iniciativas o proyectos nos podría destacar?
- ¿Qué importancia tiene para su entidad la comunicación y alianzas con sus grupos de interés y cómo lo trabajan?
- ¿Cuál considera que es la situación actual de la RSE (si quiere, en su ámbito rural) y sus principales barreras y oportunidades de futuro?
- ¿Y cuáles son los próximos retos y desafíos de su organización y cómo los piensan llevar a cabo?
Empezamos creando la comunidad de mujeres emprendedoras rurales para que no se sintieran tan solas, ayudarlas a formarse en emprendimiento, darles acompañamiento individual para arrancar o hacer crecer sus negocios, generar un espacio dónde conocerse y hacer sinergias entre proyectos, centralizar la información sobre ayudas y oportunidades. Hoy día somos más de 300 mujeres emprendedoras de toda España y ayudamos a difundir el trabajo de muchas de ellas que son referentes con sus iniciativas de todos los sectores. Necesitamos referentes femeninos para que otras se animen, para que vean que se puede.
Después de cinco años también hemos desarrollado muchos proyectos de dinamización rural en colaboración con entidades públicas y privadas para la mejora del ecosistema emprendedor femenino. Nuestro ámbito de actuación es todo el territorio nacional.
¿Qué iniciativas o proyectos nos podría destacar?
Este año estamos desarrollando el proyecto RELEVO RURAL, financiado por Fundación Biodiversidad y FSE, en colaboración con otras tres entidades (Rural Citizen, Ruralízate y Rural Bridge), para evitar que los negocios rurales que se jubilan desaparezcan. De aquí a 5 años se jubilan el 70 % de los agricultores y ganaderos de este país sin relevo y con ellos muchos negocios clave como talleres, comercios, bares, etc. Este proyecto capacita a personas desempleadas en emprendimiento e innovación social para la modernización y circularización de los negocios y los conecta con negocios en fase de relevo, también les ofrece una inmersión en el territorio para conocer bien el negocio, el pueblo…, asesoramiento personal y acceso a financiación para que puedan hacerlo efectivo.
También arrancamos un proyecto de innovación educativa BREATHE para luchar contra las barreras internas que bloquean a las mujeres y las limitan a la hora de emprender o desarrollarse profesionalmente. Se trata de diseñar una metodología de formación que les ayude a prepararse para emprender o enfrentar un reto profesional mejorando su autoestima, su autoconocimiento y su autocuidado y así mejorar sus posibilidades de éxito en sus proyectos.
A nivel local organizamos la Semana de la Mujer Emprendedora de Manzanares, con talleres y networking. Dinamizamos y facilitamos procesos participativos con los Centros de Innovación Territorial como mesas de trabajo para que puedan trabajar juntos agentes públicos y privados en la solución de los retos de sus territorios.
¿Qué importancia tiene para su entidad la comunicación y alianzas con sus grupos de interés y cómo lo trabajan?
Para nosotras es crucial mantener una relación sólida con nuestras entidades aliadas, y seguir sumando porque los retos que enfrentan las áreas rurales y la desigualdad de la mujer son problemas muy gordos, que sólo se solucionarán con proyectos sistémicos que vayan a la raíz de los problemas y que generen un efecto multiplicador, y para eso hacen falta muchas manos y muchos recursos. En estos cinco años que llevamos hemos conseguido generar una red de más de 100 entidades y personas colaboradoras que trabajan con el mismo propósito.
¿Cuál considera que es la situación actual de la RSE (si quiere, en su ámbito rural) y sus principales barreras y oportunidades de futuro?
Creo que la RSE en el ámbito rural aún tiene mucho camino por recorrer. Son precisamente las áreas rurales dónde se genera un mayor impacto social y ambiental por la actividad empresarial. Especialmente por la actividad agroalimentaria intensiva, la sobreexplotación y contaminación de los suelos, el consumo excesivo de agua, el desarrollo de grandes plantas de energías renovables, centros de datos, etc. Y sin embargo las áreas rurales están llenas de oportunidades para la innovación social y ambiental, en el área de los cuidados, de la gestión forestal sostenible, de los proyectos de regeneración de suelos, de agricultura y ganadería regenerativa, de la dinamización cultural y otras muchas. Creo que hace falta una mayor conexión entre las organizaciones que trabajan para enfrentar estos retos y las empresas que buscan la sostenibilidad de sus proyectos y mejorar el impacto positivo de sus actividades.
¿Y cuáles son los próximos retos y desafíos de su organización y cómo los piensan llevar a cabo?
Nuestro próximos retos están centrados en multiplicar el impacto que generamos sobre la mejora del ecosistema emprendedor femenino en las áreas rurales y para ello vamos a ofrecer una formación en colaboración con la UNED y la red CIT para formar a técnicos/as en emprendimiento que puedan asesorar a su vez a las personas que quieren emprender en los pueblos y multiplicar así nuestro impacto. También esperamos multiplicar las mujeres a las que acompañamos en su proceso emprendedor a través de programas de capacitación y acceso a financiación en colaboración con entidades privadas y públicas. Este año hemos firmado un acuerdo con Microbank de CaixaBank para facilitar el acceso de los proyectos rurales a la financiación y buscamos otras entidades que quieran trabajar por este mismo propósito.
El reto demográfico sólo se solucionará si la gente se queda en los pueblos o se anima a cambiar de vida desde la ciudad al pueblo, y para ello necesitamos cambiar las narrativas actuales que nos marcan modelos de éxito sólo en lo urbano y no nos dejan ver la calidad de vida y las oportunidades de nuestros territorios rurales. El reto de la igualdad de las mujeres es crucial también para la sostenibilidad de estas áreas. Ellas son las primeras que se marchan por falta de oportunidades y tenemos que seguir trabajando en facilitar las condiciones en las que emprenden y mejorar su capacitación para que puedan enfrentar tanto las barreras externas como las internas y tener más posibilidades de éxito y de crecimiento de sus proyectos.
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