En el marco de la V edición de LIDEResA, celebrada el pasado 18 de febrero en el Salón de Actos del ICAM con Corresponsables como Media Partner Oficial, la comunicación ocupó un lugar central como herramienta estratégica para la defensa de la reputación en procesos legales, especialmente en aquellos casos en los que las mujeres se ven expuestas a la presión mediática, la manipulación informativa o los sesgos de género. El encuentro reunió a expertas en derecho y comunicación para reflexionar sobre la necesidad de impulsar estrategias comunicativas éticas y responsables que contribuyan a una justicia más imparcial, rigurosa y libre de prejuicios.
- LIDEResA nace como un espacio para visibilizar y fortalecer el liderazgo femenino. ¿Qué necesidad concreta buscabas cubrir cuando impulsaste esta iniciativa?
- Desde tu experiencia en comunicación, ¿por qué sigue siendo tan importante trabajar el relato cuando hablamos de igualdad, liderazgo y Sostenibilidad?
- ¿Qué papel juega la Comunicación Responsable en la transformación social y en el impulso de modelos de liderazgo más inclusivos?
- Como directora de una agencia y de un proyecto con impacto social, ¿cómo integras propósito, estrategia y negocio sin que uno reste fuerza al otro?
- LIDEResA reúne perfiles muy diversos. ¿Qué valores comunes detectas en las mujeres líderes que participan en el proyecto?
- En tu opinión, ¿qué barreras siguen encontrando muchas mujeres para acceder a espacios de decisión y cómo puede ayudar la comunicación a derribarlas?
- ¿Qué tipo de alianzas y colaboraciones consideras clave para que iniciativas como LIDEResA sigan creciendo y generando un impacto real?
- Mirando al futuro, ¿qué retos y oportunidades ves para el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, social y comunicativo?
En esta entrevista, María Garzón, Directora de la agencia de comunicación IMADESC y de LIDEResA, profundiza en algunos de los grandes ejes que atraviesan esta conversación: el valor del lenguaje, el papel de la Comunicación Responsable y los retos del liderazgo de la mujer en entornos todavía marcados por inercias y barreras estructurales. “La elección del término también comunica”, subraya Garzón, que también reivindica la necesidad de “generar espacios de construcción de redes” y de avanzar hacia modelos de liderazgo más inclusivos, estratégicos y conectados con la diversidad real de la sociedad.
LIDEResA nace como un espacio para visibilizar y fortalecer el liderazgo femenino. ¿Qué necesidad concreta buscabas cubrir cuando impulsaste esta iniciativa?
Efectivamente, LIDEResA nace de una necesidad detectada desde la experiencia de una agencia en la que trabajamos mujeres que vemos en nuestro día a día y en el de nuestras clientas dificultades añadidas a nuestro desarrollo profesional que vienen ligadas en muchos casos a nuestra condición de mujer, entendida esta como la posición que socialmente se le da a la mujer. Por eso, cada año ponemos el foco sobre un entorno distinto.
El primer año sobre las mujeres emprendedoras, el segundo sobre el espacio digital, el tercero sobre la Inteligencia Artificial y el cuarto y quinto sobre entornos mediáticos que tratan de manera especialmente virulenta a las mujeres. Sí, me gustaría aprovechar aquí para defender un cambio en el término que siempre se asocia a este tipo de liderazgo, y es que la palabra «femenino» puede traer consigo un imaginario cargado de estereotipos; por ello, nosotras hablamos siempre del Liderazgo de la Mujer. Al final, como comunicadoras y especialistas en lenguaje inclusivo, tenemos muy presente que la elección del término también comunica.
Desde tu experiencia en comunicación, ¿por qué sigue siendo tan importante trabajar el relato cuando hablamos de igualdad, liderazgo y Sostenibilidad?
A pesar de que la lucha por los derechos de las mujeres, los derechos humanos o la conservación del medio ambiente puede haber tenido un desarrollo histórico, no es hasta tiempos recientes que se ha profesionalizado su estudio y, además, se ha podido evaluar su impacto en términos no sólo de mejora de la ciudadanía en su conjunto, sino en términos de rentabilidad en cuestiones de imagen y cohesión de plantilla para las empresas.
Sin embargo, los estudios no siempre se han trasladado al común de los mortales. Por ejemplo, existen cada vez más estudios de género que analizan el origen de las desigualdades en todos los ámbitos del desarrollo de las mujeres, que no se han plasmado en un relato más allá del activismo militante. Quede por delante, que el activismo es necesario y fundamental para poner en marcha los cambios, pero hecho en falta que los materiales pedagógicos lleguen a los ámbitos profesionales, superando los prejuicios de muchos, que, por otro lado, no son más que un reflejo del desarrollo de una cultura que va cambiando a marchas forzadas, y que no podemos demonizar, sino entender y afrontar con profesionalidad. En este sentido, existen cursos de Naciones Unidas muy recomendables que abordan estas cuestiones desde un lenguaje profesional, y por eso nosotras, en LIDEResA y en el desarrollo de nuestros cursos sobre estas cuestiones, intentamos precisamente trasladar los estudios científicos a un lenguaje entendido por todas y todos.
¿Qué papel juega la Comunicación Responsable en la transformación social y en el impulso de modelos de liderazgo más inclusivos?
La audiencia, las empresas y, por ende, la sociedad son diversas. Es un logro que hemos conseguido gracias al esfuerzo de quienes nos han precedido y, en gran parte, al activismo del que hablaba anteriormente. Decía Simone de Beauvoir que lo personal es político, y precisamente esta percepción de la política en sentido amplio (políticas públicas) y no partidista, han movilizado históricamente a la ciudadanía.
No podemos obviar, por tanto, el respeto conquistado a la diversidad, y, por lo tanto, si queremos que nuestra empresa o institución sea además un agente integrado en esta sociedad, debe ser socialmente responsable. Pero, además, es más beneficioso para hacer llegar nuestro mensaje a los diferentes públicos, porque no tener una comunicación o un liderazgo inclusivo dentro de nuestra organización, puede estar cerrando puertas a oportunidades de negocio y abriéndolas a problemas de gestión de personas en nuestra organización o a crisis de imagen que podrían prevenirse.
Como directora de una agencia y de un proyecto con impacto social, ¿cómo integras propósito, estrategia y negocio sin que uno reste fuerza al otro?
Propósito y estrategia son sin duda lo más sencilllo; una buena base es necesaria, en cuanto a tener muy claro el plan a medio y largo plazo de la agencia, y los valores que queremos proyectar a la sociedad. En términos de negocio, esto es más complicado, porque no siempre se encuentran clientes alineados con el objetivo de posicionamiento o aquellos que lo están no tienen capacidad económica. Por ello, hay que encontrar el equilibrio entre la necesidad de rentabilidad y mantener el rumbo. Por eso nació, entre otras cosas, LIDEREesA, una iniciativa propia de la agencia, que es a la vez una carta de intenciones y un espacio transformador.
LIDEResA reúne perfiles muy diversos. ¿Qué valores comunes detectas en las mujeres líderes que participan en el proyecto?
En primer lugar, una capacidad de resiliencia enorme, mucha valentía y honestidad consigo mismas. Además, son mujeres que no están al margen de la sociedad en la que viven, son observadoras y críticas, pero sin por ello caer en la frustración o la inacción, siendo perfectamente conscientes de dónde están, dónde las sitúa el imaginario colectivo y que permanentemente hacen una revisión de sus objetivos personales y profesionales para encontrar el equilibrio. Son mujeres dispuestas a aprender, pero con una visión muy estratégica e incluso aquellas que han tenido situaciones de violencia, recuerdo el año que tuvimos a varias creadoras de contenido que son atacadas prácticamente cada día, tienen una capacidad de evaluar la realidad y de reenfocarse que es digna de ser estudiada como casos aplicables a todos los ámbitos de la vida. Son mujeres fuertes y que han sabido reunirse de una red de apoyos, en muchos casos, otras mujeres, que se activan lo suficiente para sostenerlas cuando es necesario.
En tu opinión, ¿qué barreras siguen encontrando muchas mujeres para acceder a espacios de decisión y cómo puede ayudar la comunicación a derribarlas?
Si ponemos el foco sobre las empresas y organizaciones, por ejemplo, además de los estereotipos y sesgos inconscientes que puedan tener las personas que deciden quiénes pueden llegar a ocupar los espacios de decisión, están las barreras asociadas a esos estereotipos y roles asignados por la sociedad, y que son barreras que no dependen de la empresa o de la organización, pero que estas deben conocer, para corregir en la medida de lo posible o para que estas no sean determinantes a la hora de descartar a las mujeres para estos espacios.
Pero además, tenemos que mirarnos a nosotras mismas pues una de las principales barreras es la autolimitación. Las mujeres tenemos una serie de cualidades que nos hacen autolimitarnos a la hora, por ejemplo, de tomar el espacio. Lo hemos visto especialmente en mujeres que ejercen su profesión en espacios masculinizados donde el síndrome de la impostora toma un gran protagonismo. En este sentido, la comunicación y una buena estrategia de liderazgo permiten que las mujeres ejerzan un liderazgo sano y proactivo, y les permitan tomar los espacios de decisión.
Porque recordemos que las mujeres tienen su propio estilo de liderazgo, alejado del que han ejercido muchos hombres. Lo importante es encontrar la manera de comunicarlo y de que a través de iniciativas como LIDEResA se pongan en valor las cualidades que aportan las mujeres al liderazgo global y cómo este puede ser integrado en la organización, de tal manera que rompamos con roles impuestos que sólo limitan la capacidad de nuestras organizaciones. La integración de liderazgos es enriquecedora y, nuevamente, la comunicación y su implementación en toda la estructura empresarial, con la transmisión de valores de diversidad y liderazgo, son la clave para proyectar una imagen de compañía diversa y accesible para todas las personas.
¿Qué tipo de alianzas y colaboraciones consideras clave para que iniciativas como LIDEResA sigan creciendo y generando un impacto real?
Creo que un acercamiento e integración con agrupaciones de mujeres empresarias y centros de pensamiento sobre liderazgo y mujer sería muy interesante. Además, nosotras trabajamos, por ejemplo, en en una línea específica de comunicación y diplomacia. Existen muchas mujeres de otros países que desarrollan su trabajo en España y que a veces se encuentran con barreras o sesgos inconscientes que desde los servicios de acompañamiento de las embajadas al empresariado podrían abordarse. Un mundo global requiere espacios globales de entendimiento y las mujeres sabemos cómo liderar estos espacios.
Mirando al futuro, ¿qué retos y oportunidades ves para el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, social y comunicativo?
Creo que, recogiendo el punto anterior, sería necesario generar esos espacios de construcción de redes porque, en los años que llevamos trabajando en este campo, he podido observar la importancia de que tengamos referentes, mujeres que nos acompañen, que nos sostengan, que nos muestren el camino. Es necesario que estos espacios sean intergeneracionales y plurales. De nada sirve si no dejamos el camino abierto a las más jóvenes y si no tenemos en cuenta la diversidad.
Además, seguimos apoyando el reto de tomar el espacio digital y tecnológico con paso firme, ya que es un espacio muy hostil a las mujeres, como pudimos comprobar en la segunda y tercera edición de LIDEResA, pero donde el talento de las mujeres es imprescindible para que la imagen de nosotras mismas rompa definitivamente con los estereotipos.
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