¿Puede hablarnos de Blomon, para quien todavía no os conozca y a qué se dedica?
Somos una consultora estratégica especializada en sostenibilidad para la industria beauty —cosmética, perfumería y cuidado personal— y nuestro propósito es conseguir que un sector dedicado a la belleza exterior también pueda tener belleza interior.
Creemos que la belleza auténtica surge del equilibrio entre cuerpo, mente y alma, ¿por qué no aplicar ese mismo principio a las empresas? Una compañía es verdaderamente «bella» cuando logra un equilibrio entre su modelo de negocio, el impacto que genera y el entorno del que depende.
Lo que nos diferencia es posicionarnos en la intersección entre estrategia empresarial, análisis de impacto y conocimiento profundo del sector beauty. Combinamos pensamiento estratégico, datos, inteligencia artificial e inteligencia humana para traducir la sostenibilidad en decisiones concretas, como el impacto sobre materiales, packaging, procesos, proveedores y comunicación.
Actuamos como un partner estratégico, porque la sostenibilidad no es solo una cuestión ambiental, sino una palanca de competitividad y de futuro. Está comprobado que cuando una empresa entiende sus impactos y los gestiona estratégicamente, mejora su eficiencia, reduce riesgos (regulatorios y financieros) y fortalece su posicionamiento de marca.
Nuestra metodología se basa en tres etapas muy claras: primero «entender» el modelo de negocio, portafolio, packaging, contexto regulatorio y expectativas del mercado, después «medir» la huella, impacto de materiales, riesgos y oportunidades, a partir de ahí, recién entonces «transformar» la empresa con una hoja de ruta realista y aplicable en ecodiseño, adaptación regulatoria y comunicación responsable. Nuestro objetivo no es producir informes, sino generar cambio real en las empresas y su entorno. Y entre todos, mejorar la belleza de la industria.
- ¿Puede hablarnos de Blomon, para quien todavía no os conozca y a qué se dedica?
- ¿Qué iniciativas, servicios, hitos o casos de éxito le gustaría destacar?
- ¿Qué importancia tiene la comunicación y las alianzas con grupos de interés?
- ¿Cuál es la situación actual de la RSE/Sostenibilidad/ESG en el sector beauty y sus principales barreras y oportunidades?
- ¿Cuáles son los próximos retos y desafíos de Blomon?
¿Qué iniciativas, servicios, hitos o casos de éxito le gustaría destacar?
Trabajamos con marcas de distintos tamaños, desde grandes grupos hasta PYMEs y startups de clean beauty. Creemos que la sostenibilidad estratégica no debe ser un privilegio solo accesible para grandes corporaciones. Por eso diseñamos nuestros proyectos de forma modular y escalable, para adaptarla a cada nivel de maduración y tamaño de empresas.
Nuestros servicios se articulan en cinco grandes áreas: consultoría estratégica en sostenibilidad, desarrollo de estrategias ESG y gobernanza, ecodiseño de producto y packaging —que llamamos Design by Sustainability, análisis normativo y certificaciones, y comunicación de sostenibilidad basada en datos.
Si tuviera que destacar algo, uno de nuestros servicios clave es el diagnóstico estratégico de sostenibilidad, donde analizamos en pocas semanas el impacto real de la empresa y sus productos. Esto es fundamental para empresas que están empezando su camino en sostenibilidad y necesitan claridad estratégica. Ya que evaluamos las normativas que les afectan, los datos que exigen reguladores y mercados, los ingredientes, energía y emisiones. Pero lo más importante, traducimos toda esa información en una hoja de ruta priorizada y accionable.
En ecodiseño trabajamos con empresas que necesitan rediseñar o actualizar su packaging para aumentar la circularidad, reducir peso, explorar materiales alternativos, mejorar reciclabilidad y preparar a las marcas para PPWR y formatos refill. Nuestro valor diferencial es aplicar creatividad, sostenibilidad y eficiencia operativa todo a la vez. Entendiendo que el valor aspiracional sigue siendo fundamental en el mercado beauty, manteniendo un nivel de excelencia tanto en la experiencia de marca, como el unboxing y las emociones.
En comunicación, ayudamos a construir narrativas creíbles y verificables. Vivimos en un momento en que el greenwashing ya no es solo un riesgo reputacional, es un riesgo legal. Para solucionarlo realizamos auditorías de claims, definición de marcos de comunicación responsables y construcción de un relato de sostenibilidad que se pueda demostrar y que enamore a los consumidores. Nuestro foco está más en el “storyproving” que en el storytelling. Demostrar con hechos, no con promesas.
Nuestros casos de éxito, aunque muchos son confidenciales, podemos contar que estamos impulsando iniciativas de digitalización sostenible, combinando datos y emociones. Por ejemplo, conseguimos que el packaging deje de ser solamente un objeto y se convierta en una arquitectura de datos que conecta impacto, regulación, storytelling y experiencia premium del consumidor. O también conseguimos que la industria empiece a trazar los ingredientes, ya que su scope 3, es donde se produce el mayor impacto.
¿Qué importancia tiene la comunicación y las alianzas con grupos de interés?
Las alianzas son clave para acelerar el cambio. Los desafíos son demasiado grandes para uno solo. Si trabajamos de forma conjunta, tenemos más poder de redefinir los estándares de una industria y del planeta. Pero esto exige esfuerzos dentro y fuera de las empresas.
Internamente, ayudamos a nuestros clientes a alinear sus equipos porque uno de los mayores obstáculos que vemos no es técnico, sino organizacional. Muchas empresas trabajan en silos, y eso impide que la sostenibilidad se integre de verdad en la estrategia y los datos importantes lleguen a todas las áreas funcionales.
Y a nivel sectorial trabajamos activamente para tejer alianzas con clusters y asociaciones, universidades, centros tecnológicos, proveedores de packaging, expertos en regulación y otros actores del ecosistema beauty, porque sabemos que las mejores soluciones surgen de la colaboración.
En nuestra propia comunicación, creemos que el lenguaje de la sostenibilidad necesita ser más estratégico y menos catastrofista para llegar a los equipos directivos que toman decisiones. Por eso publicamos contenido, participamos en foros del sector y colaboramos con medios como este, para divulgar y traducir temas complejos –PPWR, CSRD, DPP, EUDR– al lenguaje del negocio, de las oportunidades. Esta labor pedagógica es parte de nuestro compromiso. Si todos entendemos mejor el cambio, la transición será más rápida, y podremos normalizar que la sostenibilidad es gestión empresarial inteligente, no solo una obligación normativa.
¿Cuál es la situación actual de la RSE/Sostenibilidad/ESG en el sector beauty y sus principales barreras y oportunidades?
Estamos en un momento de transición muy interesante. Las grandes corporaciones llevan años construyendo sus estrategias ESG, pero la mayoría de empresas del sector son PYMEs que están todavía intentando entender qué les afecta, por dónde empezar y cómo hacerlo sin comprometer su competitividad.
Las barreras son reales, todavía la innovación y las normativas son percibidas como “un problema” más que como guía, hay falta de financiación y recursos dedicados. Existe ausencia de liderazgo interno y de formación transversal en sostenibilidad. Una carencia de sistemas de datos ESG y cadenas de valor poco transparentes. El principal desafío es que las empresas tienen que hacer más con menos recursos y con más presión sobre resultados. Y esto no se consigue improvisando, sino con datos fiables.
Pero estas barreras no son por falta de voluntad, sino por falta de claridad. El 17% de las PYMEs no comprende bien qué implica la sostenibilidad para su negocio, quieren avanzar pero no saben por dónde empezar. La segunda es la falta de datos fiables, el 14% no sabe cómo medir su impacto para tomar decisiones estratégicas. Y la tercera es la percepción de coste, el 86% todavía percibe la sostenibilidad como una carga, cuando en realidad muchas iniciativas generan eficiencia y ahorro a medio plazo. La sostenibilidad ha dejado de ser un “extra” para convertirse en una nueva forma de competir.
En este contexto, diría que conviven tres velocidades, marcas líderes que ya han integrado la sostenibilidad en su estrategia. Empresas que están en transición, con buenas intenciones, pero poca estructura de datos. Y un grupo muy grande de pymes que se sienten abrumadas por el volumen de requisitos y no saben ni por dónde empezar. La brecha ya no es de narrativa, sino de capacidad de ejecución y de calidad del dato.
Sin embargo, las oportunidades son enormes. En beauty, el packaging y la trazabilidad de ingredientes se han convertido en palancas estratégicas, reducir material, peso y complejidad mejora la huella, reduce costes de producción y transporte y prepara a las marcas para PPWR. Trabajar el origen de materias primas ayuda a cumplir EUDR y a ganar confianza con clientes e inversores y comunicar sin riesgo a greenwashing.
También tenemos la tecnología –desde plataformas con AI hasta el pasaporte digital– que permiten hoy a una pyme medir y tomar decisiones con un nivel de sofisticación que hace poco tiempo, era solo para los big players.
Para nosotros el punto clave es cambiar las preguntas que nos hacemos. Cambiar de “¿qué es lo mínimo que tengo que hacer para cumplir?”, a “¿cómo puedo utilizar la sostenibilidad para entrar en mercados más exigentes, fortalecer mi relación con clientes estratégicos y construir una marca que inspire confianza cuando todos digan lo mismo?”. Las empresas que entiendan esto a tiempo serán las que lideren la próxima década del sector beauty.
¿Cuáles son los próximos retos y desafíos de Blomon?
Nuestro mayor reto, y también nuestra mayor motivación, es democratizar el acceso a la sostenibilidad estratégica, sin perder la esencia boutique. Queremos acompañar a muchas más empresas, manteniendo el grado de personalización y la mirada estratégica.
Para hacerlo, estamos combinando consultoría de alto valor con herramientas digitales e IA que nos permiten acelerar diagnósticos ambientales, comparar escenarios de materiales y packaging con ACV, y estructurar estos datos de forma mucho más eficiente. Pero la estrategia, la contextualización sectorial beauty y la relación con el cliente siempre requerirán inteligencia humana. Esa combinación es nuestra ventaja.
El segundo reto es ayudar a las empresas a pasar de proyectos sueltos –un rediseño de envase, un informe de huella, una auditoría de claims– a verdaderas transformaciones de modelo de negocio. Esto implica trabajar más a fondo en gobernanza ESG, integración de la sostenibilidad en la toma de decisiones, formación de equipos internos y diseño de hojas de ruta que conecten objetivos de impacto con objetivos financieros. Queremos que las compañías vean la sostenibilidad como una inversión en resiliencia y competitividad futura.
Otro desafío clave es la innovación. Si una empresa quiere lanzar un nuevo proyecto, es básico tener datos para anticiparte al futuro. Sabemos que llegarán nuevas exigencias en envases reutilizables, contenido reciclado, trazabilidad digital y reporting ESG. Nuestro objetivo es que los clientes de Blomon no improvisen, y ofrezcan soluciones y productos basados en insights demostrables.
Nosotros luchamos por una belleza sistémica. Por una sostenibilidad bien gestionada, que genere valor para la empresa, para las personas y para el planeta. Porque todos somos parte de lo mismo.
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