Arantxa Algás, CEO de Boboli, explica cómo la compañía avanza en circularidad textil a través de iniciativas como la cápsula Reborn by Boboli y el proyecto de segunda mano Preplay, al tiempo que refuerza su compromiso con la trazabilidad, la durabilidad y la mejora continua en sostenibilidad dentro del sector de la moda infantil.
- La cápsula Reborn by Boboli ha logrado reducir un 48% las emisiones de CO2 respecto a materiales vírgenes. ¿Qué aprendizajes técnicos del proyecto Retexcat han sido más desafiantes al adaptar este hilo reciclado postconsumo al ADN de Boboli, especialmente en términos de suavidad, resistencia o adecuación a la piel del bebé?
- ¿Cómo se integra esta nueva cápsula Reborn en vuestra iniciativa de segunda mano Preplay para avanzar en el cierre del círculo del residuo textil en la moda infantil?
- Mencionáis que el 100% de vuestros proveedores cuenta con certificación social y que para este piloto habéis apostado por producción local en Cataluña. ¿Es esta relocalización una pieza importante dentro de la estrategia de sostenibilidad de Boboli y también de la trazabilidad?
- Tras este piloto, ¿cuál es vuestra hoja de ruta para escalar el uso de estas fibras recicladas al resto de colecciones y qué papel juega la sensibilización de las familias y de vuestros clientes dentro de estos valores responsables?
- Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría dejar a la audiencia de Corresponsables?
Arantxa Algás, CEO de Boboli, explica en esta entrevista para Corresponsables los retos y aprendizajes que ha supuesto el desarrollo de la cápsula Reborn by Boboli, elaborada con hilo reciclado postconsumo y con una reducción del 48% de las emisiones de CO2 respecto a materiales vírgenes. A lo largo de la conversación, aborda también cómo esta iniciativa se integra en la estrategia circular de la compañía, el papel de la trazabilidad y las certificaciones sociales en su cadena de suministro, y los próximos pasos de la marca para seguir impulsando una moda infantil más duradera, responsable y consciente.
La cápsula Reborn by Boboli ha logrado reducir un 48% las emisiones de CO2 respecto a materiales vírgenes. ¿Qué aprendizajes técnicos del proyecto Retexcat han sido más desafiantes al adaptar este hilo reciclado postconsumo al ADN de Boboli, especialmente en términos de suavidad, resistencia o adecuación a la piel del bebé?
La verdad es que ha sido un proyecto muy desafiante en muchos aspectos, porque este hilo que hemos utilizado nos ha llevado a trabajar el proceso prácticamente desde el origen. En Boboli llevamos muchos años recogiendo ropa en nuestras tiendas. Hasta ahora, siempre la habíamos derivado a operadores de stocks y no habíamos intentado hacer nada más con ella. Sin embargo, gracias al impulso de este proyecto contactamos con Coleo, que son especialistas en el reciclaje de ropa textil postconsumo.
Se trata de un proceso realmente complejo, porque de toda esa ropa recogida hay que extraer todo lo que no es textil, como accesorios, cremalleras o botones. Después, hay que clasificarla por su composición y también por su color. Esto supone un reto importante en el mundo infantil, donde las prendas suelen combinar muchos tejidos, muchos accesorios y muchos colores, especialmente en una marca como Boboli, donde las prendas tienen un carácter muy alegre y muy reconocible.
Por eso, en esta cápsula hemos querido mantenernos plenamente bajo el paraguas del ADN de Boboli, aunque es cierto que el resultado ha sido una propuesta algo más tranquila desde el punto de vista visual. Hemos utilizado solo dos colores para poder mantener una mayor homogeneidad cromática, además de optar por tonos más primarios.
Por otro lado, la fibra postconsumo nos ha dado la calidad necesaria, pero también presenta algunas limitaciones. Son fibras más cortas y, por tanto, existe un mayor riesgo de peeling. En ese sentido, el proyecto nos ha aportado mucho aprendizaje, aunque estamos satisfechos con el resultado.
¿Cómo se integra esta nueva cápsula Reborn en vuestra iniciativa de segunda mano Preplay para avanzar en el cierre del círculo del residuo textil en la moda infantil?
Nosotros recogemos en nuestras tiendas todo tipo de desecho textil. Es decir, las personas pueden traer ropa de Boboli, pero también de otras marcas, de otros segmentos e incluso textil para el hogar, como sábanas. Sin embargo, dentro de nuestro proyecto Preplay, solo comercializamos como segunda mano prendas de Boboli. Y lo hacemos así porque son prendas que nosotros hemos diseñado, fabricado y conocemos perfectamente.
A partir de ahí, se genera una cantidad importante de otros residuos textiles sobre los que también tenemos que decidir qué hacer. Por ahora, estamos realizando una clasificación. Por un lado, identificamos aquellas prendas que pueden tener una buena salida en segunda mano, que al final es la mejor forma de circularidad, porque lo ideal es que la prenda siga utilizándose tal y como fue concebida.
Después hay prendas que, por su calidad o por su estado, porque ya están muy lavadas o han perdido su mejor aspecto, pueden destinarse al reciclaje. Por eso estamos intentando hacer una triple clasificación: por un lado, producto Boboli que puede venderse de nuevo; por otro, producto que consideramos que puede tener una buena segunda vida, aunque no sea de nuestra marca, y que gestionamos a través de Roba Amiga u otros operadores con canales propios de retail de segunda mano; y, finalmente, una tercera bolsa de residuo textil que puede reciclarse y de la que se puede extraer un hilo que, quizá no nosotros directamente, pero sí la industria textil, puede volver a utilizar.
Mencionáis que el 100% de vuestros proveedores cuenta con certificación social y que para este piloto habéis apostado por producción local en Cataluña. ¿Es esta relocalización una pieza importante dentro de la estrategia de sostenibilidad de Boboli y también de la trazabilidad?
Esta exigencia de certificaciones sociales la aplicamos a todos nuestros proveedores, tanto nacionales como internacionales. Trabajamos una parte importante de nuestra producción en Asia y allí nuestra preocupación por los derechos sociales también es absolutamente prioritaria.
En cuanto a la trazabilidad, trabajamos con BCome en la trazabilidad de todos nuestros productos. Elaboramos un informe con esta herramienta y, a través de nuestra web, se puede consultar la clasificación de los productos y el impacto que tienen. En nuestro caso, logramos una trazabilidad de más del 90% de toda la cadena de producción, lo que significa que somos capaces de identificar dónde compramos el hilo, dónde lo tejemos y dónde lo tintamos.
Es un trabajo arduo, porque nuestros proveedores tienen que facilitarnos toda esa información de forma ordenada. También nos ha ayudado mucho un desarrollo tecnológico interno que hemos puesto en marcha para hacer este proceso más ágil.
En términos de preocupación social, por tanto, la mantenemos igualmente aunque no fabriquemos aquí. Lo que nos hemos encontrado en la producción nacional es que, en ocasiones, faltan talleres con capacidad suficiente para asumir los volúmenes con los que trabajamos. Además, en moda infantil el precio sigue siendo un factor importante, y muchos de los talleres existentes en España están muy orientados a una calidad y un nivel de detalle que no siempre se ajustan a nuestras necesidades.
Aun así, hemos estado contentos con esta experiencia. Queremos seguir explorándola para desarrollar productos más diferenciales o producciones más pequeñas, pero no diría que sea el eje principal de nuestra estrategia de sostenibilidad.
Nuestra estrategia está mucho más vinculada a la durabilidad de los productos. Seguimos apostando firmemente por la calidad, por recibir más ropa de Boboli de segunda mano para poder volver a ponerla en el mercado y por reparar determinadas prendas que todavía pueden tener una vida más larga, aunque necesiten, por ejemplo, cambiar una cremallera o resolver una incidencia que en casa no siempre es fácil reparar.
Y, sobre todo, seguimos defendiendo que nuestra ropa pueda pasar de hermanos mayores a pequeños, entre primos o entre amigos. En realidad, esa ha sido siempre la forma natural de circularidad en la moda infantil. Ahora hablamos de segunda mano, pero en este sector la ropa siempre se ha heredado y compartido. Por eso, seguimos apostando muchísimo por la calidad como auténtico estandarte de nuestra marca.
Tras este piloto, ¿cuál es vuestra hoja de ruta para escalar el uso de estas fibras recicladas al resto de colecciones y qué papel juega la sensibilización de las familias y de vuestros clientes dentro de estos valores responsables?
Lo que queremos explorar ahora con más profundidad es la forma de combinar este tipo de materiales. Esta cápsula la hemos desarrollado con hilo 100% reciclado, pero lo cierto es que no siempre es fácil hacer una producción grande con este tipo de hilo. En primer lugar, porque los colores cambian según los lotes. En segundo lugar, porque no siempre se consiguen los materiales en el momento en que se necesitan.
Por eso, ahora queremos trabajar más a fondo el uso de hilo reciclado en origen. Estamos colaborando con nuestros proveedores en India, Bangladesh y China para intentar conseguir este hilo reciclado y analizar de qué manera podemos incorporarlo a nuestros tejidos, quizá no en un 100%, pero sí mediante porcentajes determinados de material reciclado. Ese sería, en este momento, uno de los primeros pasos.
Respecto a la concienciación, es verdad que últimamente se repite mucho la idea de que el público no está dispuesto a pagar más por la sostenibilidad o por productos con determinadas certificaciones. Pero también es cierto que, hoy en día, los consumidores tenemos que saber de muchas cosas y no siempre tenemos la capacidad para conocer todos los detalles de todos los productos que compramos.
Por eso, creo que tiene que existir una responsabilidad clara por parte de las marcas y un compromiso real de las empresas por hacer las cosas bien y por seguir mejorándolas. En estos momentos estamos compitiendo con operadores que están entrando en el mercado nacional y europeo con precios muy bajos, y la tentación de rebajar ciertos estándares de calidad para competir con las mismas armas existe. Sin embargo, creo que tiene que prevalecer ese compromiso empresarial por hacer bien las cosas.
Aunque el consumidor no lo demande siempre de forma explícita, quiero pensar que ese valor añadido como marca acaba estando ahí y siendo reconocido.
Para finalizar, ¿qué mensaje te gustaría dejar a la audiencia de Corresponsables?
Creo mucho en el poder del consumidor. Cada vez que consumimos estamos tomando muchas decisiones que van mucho más allá de la simple transacción de compra. No se puede exigir al consumidor que sepa de todo, porque no podemos conocer en profundidad todos los procesos de la ropa, la alimentación, los electrodomésticos o cualquier otro producto.
Pero sí creo que hoy existen herramientas que nos ayudan a entender un poco mejor el impacto de lo que compramos. Y, en ese sentido, pienso que como consumidores tenemos que poner nuestro granito de arena para dejar un mundo un poco mejor.
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