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Con la llegada de fechas como el Blue Monday hoy (o lunes más triste del año), profesionales de la salud mental advierten del riesgo de confundir la tristeza cotidiana con la depresión clínica, una “simplificación” que puede retrasar el diagnóstico y el acceso a tratamiento de muchas personas que lo necesitan. Psicólogos de distintos centros sanitarios del grupo Ribera insisten en la importancia de diferenciar ambos conceptos y de desterrar mitos que aún rodean a la depresión.
Desde el equipo de Psicología del hospital Ribera Polusa —formado por Belén Vázquez, María Novo, Lucía Fernández, Cristina López, Lucía Arza y Steisy de la Torre— explican que la tristeza es una emoción básica, universal y necesaria. “No es una emoción negativa, aunque sí desagradable, y cumple una función adaptativa: nos ayuda a procesar el dolor, reflexionar y detectar la necesidad de cuidado”, señalan. La depresión, en cambio, es un trastorno de salud mental que se caracteriza por un estado de ánimo bajo persistente y/o por la pérdida de interés o placer por actividades que antes resultaban gratificantes. A ello pueden sumarse alteraciones del sueño y del apetito, fatiga, dificultades de concentración, sentimientos de culpa excesiva, inutilidad o incluso pensamientos de muerte.

“La diferencia clave respecto a la tristeza está en la intensidad, la duración de los síntomas y el deterioro que provocan en la vida diaria”, subrayan.
En la misma línea, Juan Pablo López, psicólogo del Ribera Hospital de Molina, aclara que “no todo malestar necesita tratamiento, pero una depresión sí necesita atención profesional”. Y añade una advertencia clara: “Cuando la tristeza deja de ser un estado y pasa a convertirse en una forma de estar en el mundo, conviene parar y pedir ayuda”.
Señales de alerta y riesgo de cronificación
Los especialistas coinciden en que una tristeza normal puede convertirse en un problema cuando se mantiene en el tiempo, deja de estar vinculada a un hecho concreto e interfiere en el funcionamiento cotidiano. La pérdida de interés, el aislamiento, los cambios en el carácter, la irritabilidad constante o expresiones de desesperanza son señales de alarma que no deben ignorarse. Mercedes Maruenda, psicóloga de Ribera Practiser, alerta sobre el uso indiscriminado de términos como “estar deprimido”. “A menudo se recurre al término ‘depresión’ fuera de contexto, cuando una persona simplemente está pasando un mal día o una mala racha. Esto hace que el concepto se banalice y que se pierda de vista el verdadero problema, subestimando síntomas y aumentando el estigma”, explica.

Esta banalización, coinciden los expertos, puede provocar que muchas personas retrasen la búsqueda de ayuda por sentirse culpables o pensar que “no es para tanto”. “La banalización retrasa la ayuda y favorece que los casos lleguen a consulta más cronificados”, advierte Juan Pablo López.
Mitos frecuentes en torno al Blue Monday
Los psicólogos alertan de que el fenómeno del Blue Monday suele difundir ideas erróneas, como asociar la depresión exclusivamente al clima, al día de la semana o al calendario. “La depresión no aparece porque sea lunes ni desaparece porque llegue el fin de semana”, recuerda López.
Desde Ribera Polusa desmontan algunos de los mitos más frecuentes entre la población sobre la salud mental: “la depresión no es un signo de debilidad, no se debe a la falta de voluntad, no es sinónimo de tristeza, puede afectar tanto a hombres como a mujeres y no dura para siempre”. “Nadie se deprime porque quiere ni se cura solo con fuerza de voluntad. Es un problema de salud”, insisten las profesionales.
Causas múltiples y prevención
Los expertos coinciden en que la depresión es el resultado de una interacción compleja de factores biológicos, psicológicos y sociales. La predisposición genética, experiencias traumáticas, baja autoestima, estrés crónico, soledad o acontecimientos vitales estresantes pueden influir en su aparición. Por ello, reducirla a una “falta de actitud positiva” resulta no solo incorrecto, sino perjudicial.
En el ámbito preventivo, los profesionales destacan la importancia de hábitos básicos: cuidar el sueño, mantener actividad física regular, alimentarse de forma equilibrada y construir redes de apoyo. “Nuestro sistema de calma se activa con los abrazos, las risas y los espacios seguros para hablar”, señalan desde Ribera Polusa.
El jefe de Salud Mental del Hospital Universitario del Vinalopó, el doctor Luis Fabián Mahecha, asegura que “apoyarse en la familia, amigos y allegados es la mejor forma de afrontar las situaciones que producen tristeza. Es aconsejable buscar alternativas al problema y no caer en la trampa del pesimismo”, explica. Añade, como recomendación, que es importante “no permitir que la situación nos consuma, evitar el aislamiento e intentar mantener las actividades y rutinas pueden impedir que el dolor avance. Incluso estando solos debemos sacar fuerza interior que nos permita ser resilientes”, aconseja.

Agustín Gallardo, psicólogo en los centros sanitarios de Ribera en Lorca y Águilas, pone el foco en la infancia y la adolescencia, donde los síntomas pueden pasar desapercibidos. “El aislamiento o la labilidad emocional pueden confundirse con ‘cosas de la edad’. Es fundamental hablar de salud mental en casa, observar cambios en rutinas de niños y adolescentes y pedir ayuda para descartar problemas y aprender a acompañar”, recomienda.
Pedir ayuda a tiempo
Los especialistas recuerdan que no es necesario “estar muy mal” para acudir a un profesional. “Cuando el malestar empieza a condicionar la vida personal, laboral o familiar, pedir ayuda es un acto de responsabilidad”, señala Mercedes Maruenda. La primera consulta, explican, es un espacio seguro, sin juicios, donde empezar a comprender lo que ocurre y construir un plan de intervención adaptado.
Como mensaje final, los psicólogos lanzan un llamamiento claro: “La tristeza forma parte de la vida y no hay que asustarse por sentirla. Pero cuando el malestar se mantiene, se intensifica o empieza a ocuparlo todo, no conviene normalizarlo ni aguantarlo en silencio. Cuidar la salud mental también significa pedir ayuda a tiempo”.
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