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En un contexto global marcado por la inestabilidad geopolítica, la polarización política, la disrupción tecnológica y desregulación, la transversalización de la Sostenibilidad se halla en un punto de inflexión. Para que esta integración sea efectiva, la dimensión social, la ‘S’ de los criterios ESG, emerge como catalizador de transformación y cambio sostenible en las organizaciones.
Así lo han destacado las personas expertas participantes en el webinar “Liderazgo sostenible en el workplace: entre la presión y la oportunidad”, organizado por Esade e ISS en el marco del Ciclo del “Barómetro Esade-ISS de la Sostenibilidad en el Workplace”, una iniciativa del Instituto de Innovación Social de Esade e ISS España que evalúa cómo las empresas españolas están transformando sus lugares de trabajo para integrar la sostenibilidad.
El encuentro ha contado con la presencia de Lourdes Ripoll, Sustainability VP de Meliá Hotels International; Alberto Andreu, Director del Máster en Sostenibilidad de la Universidad de Navarra y Senior Advisor en EY, y Javier Urbiola, Presidente Ejecutivo de ISS Iberia, quiénes han coincidido en que la Sostenibilidad social ha pasado de ser considerada un elemento secundario a emerger como un pilar estratégico para garantizar la cohesión interna, resiliencia organizativa y capacidad de atraer talento.
Talento, reputación sectorial y regulación, en el centro del debate
Tanto Lourdes Ripoll como Javier Urbiola han puesto de relieve que la dimensión social se ha convertido en uno de los mayores desafíos transversales para las empresas de todos los sectores. La atracción de talento, la integración y gestión de la diversidad o el bienestar integral son elementos que están influyendo directamente en la competitividad y propuesta de valor diferencial de las organizaciones.
“Integrar la Sostenibilidad social en la estrategia es un factor competitivo que nos permite anticiparnos a los cambios del mercado y fortalecer la resiliencia de nuestros equipos”, ha afirmado Javier Urbiola, señalando la necesidad de revalorizar el empleo, invertir en formación e impulsar el desarrollo de las 35.000 personas que conforman ISS Iberia.
Por su parte, Lourdes Ripoll ha explicado que la Sostenibilidad ya no se limita a cumplir con la regulación, sino que se ha transformado en una oportunidad para generar valor a través de la integración transversal en todas las áreas del negocio. “La parte social es la que está cobrando mayor importancia, la dimensión de las personas es clave ahora mismo, especialmente ante los retos de atracción de talento y equilibrio organizacional en sectores como el turístico”, ha apuntado.
El experto en Sostenibilidad Alberto Andreu ha destacado los desafíos actuales derivados de la politización del concepto y la complejidad normativa, subrayando que, en la última década, las iniciativas regulatorias en materia ESG en Europa se han multiplicado, generando confusión y reduciendo la Sostenibilidad a una mera obligación legal: “La Sostenibilidad no puede asociarse solo a regulación, también debe conectarse con la creación de valor, la eficiencia y la gestión del día a día”.
Respecto a este tema, Urbiola ha insistido en que, lejos de percibirse como una carga, la regulación se interpreta como un marco de competitividad responsable: “nos obliga a pagar mejor, formar más y cuidar más a nuestros equipos y, para empresas como ISS, este marco es positivo, porque profesionaliza el sector y eleva el estándar social”.
La Sostenibilidad, entre la integración y la necesidad de concreción
Actualmente, muchas organizaciones están llevando la Sostenibilidad del concepto a la acción implementando prácticas concretas en áreas sociales, como la formación continua, el desarrollo de capacidades, la gobernanza inclusiva y la gestión ética de la cadena de valor.
“El Departamento de Sostenibilidad se tiene que convertir en una guía para saber por dónde debe ir la compañía, cuáles son las prioridades y dónde están los retos”, ha destacado Lourdes Ripoll, que también ha querido señalar que cada vez más departamentos están cogiendo ese rol de liderazgo, puesto que son quienes pueden permear mejor el mensaje y ver cómo avanzar.
Alberto Andreu ha defendido la necesidad de traducir los grandes objetivos de Sostenibilidad en acciones concretas para cada departamento, trabajando con lo que él denomina “la economía de lo pequeño”, es decir, acciones y decisiones operativas que permiten que la Sostenibilidad forme parte del funcionamiento real de la empresa.
Este enfoque, centrado en llevar la Sostenibilidad a la operativa diaria, es el que ha adoptado ISS, una empresa cuyo impacto se define en gran medida por cómo actúan sus equipos sobre el terreno. En este sentido, Javier Urbiola ha querido destacar la importancia que tiene la capilaridad de su compañía que, al trabajar en el entorno del cliente, les permite detectar antes los cambios sociales y adaptarse a las necesidades específicas de las personas. “Nuestra forma de tratar a nuestros equipos se traslada directamente a cómo ellos tratan a las personas que trabajan en los espacios que operamos”, ha señalado.
Liderazgo humanista para avanzar hacia un futuro más sostenible
Para avanzar hacia un modelo más sostenible, los ponentes han destacado cuatro puntos clave: propósito y misión claros, que se traduzcan en decisiones coherentes; una gestión basada en las personas, capaz de generar confianza y atraer talento alineado con los valores de la organización; procesos y sistemas sólidos, que permitan aterrizar la estrategia en el día a día; y medición constante, para monitorizar avances y detectar áreas de mejora real.
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