La Universidad de la Experiencia de La Rioja ha comenzado el curso académico 2026-2027 con 592 personas matriculadas, consolidándose como un espacio de formación y encuentro para quienes desean continuar aprendiendo después de los 55 años.
La iniciativa, integrada en la Universidad de La Rioja, combina una oferta académica diversa con actividades que favorecen las relaciones personales, el intercambio de conocimientos y la participación activa en la sociedad.
Entre las principales novedades del nuevo curso destaca la incorporación de contenidos relacionados con la inteligencia artificial, una materia que refleja el interés por acercar las nuevas tecnologías a personas de diferentes generaciones.
Formación continua para personas mayores de 55 años
El programa inició sus actividades el 5 de octubre en las sedes de Logroño, Arnedo y Calahorra, mientras que las clases comenzaron posteriormente en Santo Domingo de la Calzada y Haro.
Según los datos facilitados por su directora, Pilar Montañés, el curso cuenta con 592 estudiantes, entre los que se encuentran 52 nuevos alumnos de la sede de Logroño.
La matrícula permanece abierta para el segundo semestre, lo que permitirá incorporar nuevos participantes a lo largo del año académico.
La oferta educativa está dirigida a personas interesadas en ampliar sus conocimientos sin que la edad constituya una barrera para acceder a nuevas experiencias formativas.
Inteligencia artificial, astronomía y bienestar emocional
El curso 2026-2027 incorpora asignaturas que combinan el conocimiento científico, las humanidades y el desarrollo personal.
Entre las materias anunciadas figuran «IA para todos», «Los secretos de la astronomía», «Viaje por la historia de España desde la filosofía de la educación» y «Psicología de la afectividad y las emociones».
La diversidad de contenidos permite que los estudiantes puedan explorar nuevos intereses y familiarizarse con disciplinas que adquieren relevancia en la sociedad actual.
En particular, la enseñanza de inteligencia artificial representa una oportunidad para acercar conceptos tecnológicos a un colectivo interesado en seguir participando en los cambios digitales.
El aprendizaje como herramienta frente al aislamiento
La Universidad de la Experiencia también desarrolla una importante función social.
Montañés ha destacado que el programa facilita la participación activa y el intercambio de experiencias, dos aspectos que pueden contribuir a mantener la actividad intelectual y fortalecer las relaciones personales.
Las clases permiten que los alumnos establezcan nuevas amistades y construyan redes de apoyo que, en ocasiones, continúan fuera de las aulas mediante excursiones y actividades culturales.
Esta dimensión resulta especialmente importante para quienes buscan ampliar su círculo social o incorporar nuevas rutinas después de la jubilación.
Una oportunidad para seguir participando en la sociedad
La experiencia de los propios estudiantes refleja el valor del programa más allá de los contenidos académicos.
Merche Gorbea, alumna de la sede de Haro desde el curso 2016-2017, ha explicado a EFE que continuar estudiando le proporciona motivación para salir de casa, relacionarse y mantener su interés por aprender.
La estudiante destaca además los vínculos creados con sus compañeros y las actividades compartidas fuera del entorno universitario.
La Universidad de la Experiencia muestra así cómo la formación permanente puede contribuir al envejecimiento activo, la estimulación intelectual y la prevención de la soledad no deseada, favoreciendo que las personas mayores continúen desempeñando un papel activo en su comunidad.
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