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Las fundaciones en el sistema sanitario catalán
Las fundaciones aportan entre el 19% y el 33,8% de los recursos del sistema sanitario catalán y son una pieza estructural de la red pública. Desde la CCF, se presentarán propuestas al Anteproyecto de ley para que se tenga en cuenta la visión del ámbito fundacional catalán en la versión que apruebe en segunda vuelta el Ministerio.
Ante el anuncio del Anteproyecto de ley de gestión pública e integridad del Sistema Nacional de Salud aprobado en primera vuelta por el Consejo de Ministros este martes, 10 de febrero, la Coordinadora Catalana de Fundaciones (CCF) pide que el debate normativo distinga con rigor entre modelos mercantiles y el modelo catalán de colaboración con entidades no lucrativas.
La CCF comparte la necesidad de fortalecer la integridad, la transparencia y el control público del sistema, pero advierte de la necesidad de evitar planteamientos demasiado genéricos que puedan generar confusión y riesgo regulatorio sobre un modelo, el catalán, que se ha construido históricamente con una fuerte aportación de entidades sin ánimo de lucro, arraigadas al territorio y orientadas al servicio público.
Reconocimiento del valor del modelo catalán
En este sentido, la Coordinadora celebra que la ministra de Sanidad, Mónica García, haya reconocido públicamente el valor del modelo catalán de colaboración, describiéndolo como una colaboración “sana”, en contraposición a modelos predominantes en otras comunidades.
Eugènia Bieto, presidenta de la CCF, apunta que “no todos los modelos son equiparables”. En Cataluña, la colaboración con el sector no lucrativo forma parte del núcleo del sistema público: es servicio público, es arraigo y es reinversión íntegra en salud. Sobre esta cuestión, añade que “es imprescindible que en el debate sobre la ley no se cuestione un modelo que funciona, que aporta capacidad asistencial real y que está sostenido mayoritariamente por entidades sin ánimo de lucro.”
Las fundaciones: una pieza estructural del sistema sanitario
En conjunto, en Cataluña hay 45 fundaciones hospitalarias que aportan entre el 20% y el 34% de los recursos del sistema sanitario catalán, como urgencias atendidas, altas hospitalarias, camas hospitalarias o quirófanos (según el estudio presentado por el Observatorio de Fundaciones en 2020).
Por otro lado, el 35,6% del personal sanitario asalariado trabaja en fundaciones (23.122 profesionales, según Idescat, 2022), cifras que evidencian el peso estructural de las fundaciones hospitalarias dentro de la red sanitaria del país.
La historia del país se ha vertebrado, en parte, por la cohesión social que aportan las fundaciones, que en el caso de salud se han adaptado a las necesidades cambiantes de la población, algunas ya desde el siglo XII.
El papel de las fundaciones también es clave en la equidad territorial: si las fundaciones hospitalarias dejaran de funcionar, siete comarcas se quedarían sin hospital de referencia: Alt Empordà, Baix Empordà, Garrotxa, Ripollès, Bages, Vallès Oriental y Alt Urgell.
“Cuando defendemos las fundaciones de salud, defendemos la cohesión y el equilibrio territorial y la proximidad asistencial. Es un modelo sin ánimo de lucro que garantiza servicio público allí donde, a menudo, la administración no podría llegar con la misma capilaridad”, destaca Bieto.
Un modelo diferente: no lucratividad, gobernanza y reinversión
En Cataluña, existe un modelo de colaboración publico-privada en el sistema de salud que no responde a lógicas especulativas: se concentra mayoritariamente en entidades sin ánimo de lucro —fundaciones— con obligaciones de gobernanza y control, y con reinversión de los excedentes en infraestructuras, profesionales, investigación y calidad asistencial.
Desde hace 40 años, el modelo sanitario catalán ha desplegado con resultados extraordinarios -en términos de calidad técnica y humana- la Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña (LOSC), aprobada por todos los grupos en el Parlamento, y que hace posible la colaboración de entidades que trabajan por el bien común y el bienestar de las personas.
Propuestas para el Anteproyecto de ley
Es fundamental que el desarrollo del Anteproyecto y el debate parlamentario incorporen explícitamente la distinción con el modelo catalán de colaboración público-privada y, con este propósito, se debe:
- Diferenciar normativamente entre gestión mercantil con afán de lucro y gestión no lucrativa integrada en la red pública.
- Preservar la singularidad del modelo catalán, basado en entidades de economía social y fundaciones arraigadas al territorio, que aportan capacidad asistencial estructural.
- Evitar que medidas pensadas para frenar abusos en modelos concesionales-mercantiles acaben afectando la concertación con entidades no lucrativas.
- Garantizar seguridad jurídica para que el sistema pueda planificar recursos, inversiones y servicios sin incertidumbre regulatoria.
- Reforzar la transparencia y la rendición de cuentas, objetivo compartido, pero sin desmantelar instrumentos que han demostrado eficacia y equidad.
Antes del 4 de marzo (plazo de la audiencia pública del Anteproyecto de ley), desde la CCF se presentarán aportaciones para que se tenga en cuenta la visión del ámbito fundacional catalán en la versión que apruebe en segunda vuelta el Ministerio.
Las fundaciones de salud son una pieza estructural del sistema público y, por ello, la CCF pide que el Anteproyecto preserve este modelo que funciona y que es clave para asegurar calidad, proximidad y equidad en la atención sanitaria en Cataluña.
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