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La inteligencia artificial abre nuevas vías para reforzar la seguridad y autonomía de las personas mayores en el hogar

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La inteligencia artificial empieza a transformar el concepto tradicional de seguridad en el hogar, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento de las personas que viven solas. La tecnología ya no se limita a detectar intrusiones: comienza a explorar nuevas formas de anticipar situaciones de riesgo y reforzar la autonomía de quienes permanecen en su vivienda.

Un ejemplo llega de Corea del Sur, donde ADT Caps está ampliando las capacidades de su servicio AI Safety Care mediante la incorporación de inteligencia artificial a sus sistemas de seguridad residencial.

La tecnología permite identificar a las personas a través de reconocimiento facial, detectar comportamientos sospechosos y emitir alertas ante posibles intentos de intrusión. El sistema incorpora además mecanismos dirigidos a proteger la privacidad, como el difuminado automático de los rostros de personas ajenas que aparecen en las grabaciones.

Tecnología para vivir de forma autónoma durante más tiempo

La compañía trabaja ahora en llevar estas capacidades un paso más allá mediante la detección de cambios o comportamientos inusuales en personas mayores que viven solas. El objetivo es desarrollar servicios de seguridad y atención adaptados a los hogares unipersonales, junto a otras soluciones destinadas a niños y bebés.

Este tipo de tecnologías abre nuevas posibilidades en un escenario en el que cada vez cobra mayor importancia que las personas puedan permanecer en su entorno habitual de forma segura y autónoma durante el mayor tiempo posible.

Un sistema capaz de identificar una situación anómala, activar una alerta y facilitar una respuesta rápida puede convertirse en un apoyo adicional tanto para las propias personas mayores como para sus familiares y redes de cuidados.

El cambio supone también una evolución en la propia concepción de la vivienda. El hogar deja de ser únicamente un espacio protegido frente a amenazas externas para incorporar herramientas de prevención y acompañamiento que pueden contribuir al bienestar cotidiano.

El reto de poner la innovación al servicio de las personas

Para las empresas tecnológicas, el desafío no consiste únicamente en incorporar inteligencia artificial a nuevos dispositivos. También implica diseñar soluciones que combinen seguridad, prevención, privacidad y autonomía, teniendo en cuenta las necesidades reales de una población cada vez más longeva.

Esta perspectiva conecta con el trabajo de Fundación Edad&Vida, que promueve modelos y soluciones capaces de mejorar la calidad de vida de las personas mayores y favorecer su autonomía. La adaptación de las viviendas y el desarrollo de tecnologías de apoyo adquieren una relevancia creciente ante el reto de avanzar hacia entornos preparados para acompañar una mayor longevidad.

La incorporación responsable de la tecnología puede contribuir así a que vivir en el propio hogar durante más años sea compatible con mayores niveles de seguridad y tranquilidad, sin sustituir la atención personal ni las redes de apoyo que continúan siendo esenciales.

El futuro de la seguridad residencial empieza, por tanto, a ir más allá de proteger una vivienda: la innovación abre la puerta a hogares capaces de contribuir también al cuidado de quienes viven en ellos.

Esta noticia forma parte del Canal Edad&Vida, un espacio sobre envejecimiento activo, longevidad y calidad de vida impulsado por Fundación Edad&Vida.

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