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En este contexto, la Fundación Microfinanzas BBVA ha defendido en Nueva York la inclusión financiera como una herramienta clave para superar obstáculos estructurales en América Latina y España.
El debate también alertó sobre el peso de los sesgos de género, la brecha digital y la falta de recursos propios como factores que siguen limitando el emprendimiento y las oportunidades económicas de millones de mujeres.
La igualdad económica entre mujeres y hombres sigue lejos de alcanzarse. A pesar de los avances registrados en las últimas décadas, ningún país ha logrado cerrar por completo las brechas legales que siguen limitando el acceso de las mujeres a derechos y oportunidades básicas. Persisten leyes y prácticas sociales discriminatorias que condicionan cuestiones tan decisivas como la propiedad, el acceso al mercado laboral o la posibilidad de emprender un negocio. Según ONU Mujeres, estas “barreras invisibles” retrasarán 286 años la igualdad económica, mientras que el Banco Mundial advierte de que solo el 4% de las mujeres del mundo vive en economías que ofrecen una igualdad legal casi plena.
Esta es una de las cuestiones centrales que atraviesan la 70ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW70), que se celebra en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Más de 8.000 personas, entre gobiernos, organismos internacionales y representantes de la sociedad civil, participan en esta cita para evaluar el estado de la agenda global de género y debatir cómo acelerar los avances hacia una igualdad real.
Las barreras empiezan mucho antes de acceder a la financiación
Buena parte de esas barreras invisibles comienzan en el ámbito más cotidiano. En América Latina, muchas mujeres siguen necesitando en la práctica la aprobación de sus maridos o de familiares varones para tomar decisiones financieras relevantes. Esa desigualdad también se refleja en el acceso al sistema financiero: ellas continúan rezagadas un 8,3% en la titularidad de una cuenta bancaria —el 73%, frente al 81% de los hombres, según Global Findex 2025—. A ello se suma que, de acuerdo con el Observatorio de Igualdad de Género de la CEPAL, el 25% de las mujeres en América Latina no cuenta con ingresos monetarios propios, frente al 10% de los hombres.
Ante este escenario, la inclusión financiera emerge como una herramienta clave para sortear obstáculos que no siempre son visibles, pero sí profundamente estructurales. Así lo defendió Javier Flores, Director General de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), durante un acto organizado por la entidad en la sede de Naciones Unidas en Nueva York en el marco de la CSW. “En República Dominicana concedemos créditos a mujeres rurales sin exigir la titularidad de la tierra (a menudo en manos de hombres) y como señala el BID, somos la única entidad que aprueba mayores montos a las mujeres y con las mismas condiciones de interés y plazo. En Perú contamos con un crédito digital que no requiere la firma del cónyuge”, señaló.
En la misma línea, Michelle Muschett, Subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe (PNUD), subrayó durante su intervención que “En un contexto de vulnerabilidades acumuladas e incertidumbre y presiones crecientes, la igualdad entre mujeres y hombres exige mucho más que voluntad: requiere de consensos e instituciones eficaces para transformar sesgos que restringen oportunidades y libertades, y abrir futuros posibles para la resiliencia, la agencia y la prosperidad sin exclusión”.
Los datos desmontan los prejuicios sobre el riesgo financiero femenino
La FMBBVA atiende actualmente a más de 1,8 millones de emprendedoras de escasos recursos en cinco países de América Latina, y sus datos de desempeño cuestionan algunos de los prejuicios más extendidos sobre el riesgo financiero femenino. Según la entidad, 7 de cada 10 personas que abandonan la pobreza son mujeres y, aunque ellas solicitan importes menores, sus negocios crecen al mismo ritmo que los de los hombres.
Uno de los ejemplos compartidos en Nueva York fue el de la emprendedora dominicana Elsa Gómez, que ha desarrollado un negocio de demolición y venta de materiales de construcción reciclados en un sector todavía muy masculinizado. Durante la CSW explicó que aún resulta extraño que una mujer se dedique a este oficio. Banco Adopem, entidad de la FMBBVA, le facilita financiación y educación financiera para gestionar su actividad. “Lo más importante para mí como mujer es trabajar y luchar cada día para avanzar”, afirmó Elsa, que gracias a su negocio ha podido pagar su carrera universitaria, la casa de su madre y la educación de sus hijos.
Su experiencia conecta con una realidad más amplia: según el GEM 2024/2025 Women’s Entrepreneurship Report, el 86% de las mujeres en América Latina opta por emprender por necesidad. En España ocurre algo parecido. También aquí ellas emprenden más por necesidad que los hombres: un 62% frente al 53%, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Las españolas, además, suelen arrancar con menos recursos, aunque generan un 10% más de ingresos que los hombres.
A estos condicionantes económicos se suman percepciones sociales que siguen alimentando el sesgo de género. Una de las más preocupantes es la del 52% de los hombres jóvenes, que considera que la igualdad de género les discrimina, un dato que revela hasta qué punto persisten resistencias culturales que dificultan los avances hacia la equidad.
La brecha digital se consolida como nueva frontera de desigualdad
A las barreras legales, sociales y financieras se suma ahora una nueva brecha: la digital. En el ámbito tecnológico siguen reproduciéndose sesgos que asocian la innovación y la tecnología con lo masculino, lo que limita la participación y el progreso de muchas mujeres emprendedoras. Según la CEPAL, el 40% de las mujeres en América Latina no accede a internet por falta de recursos o de conectividad.
Frente a ello, comienzan a desplegarse iniciativas que buscan reducir esa exclusión. Es el caso de Comunidad Emprendedora Digital en República Dominicana, impulsada por la FMBBVA y el Banco Interamericano de Desarrollo, que ha capacitado ya a más de 5.600 mujeres en habilidades digitales y liderazgo, además de facilitarles el acceso a teléfonos inteligentes y planes de datos.
En España, por su parte, las emprendedoras muestran mayores expectativas de digitalizar sus negocios y utilizar sistemas de distribución online que los hombres: un 29% frente al 25%.
Derribar las normas sociales discriminatorias, combatir los sesgos de género y acelerar las medidas de paridad no solo responde a una exigencia de justicia. También constituye una pieza clave para la estabilidad de las economías y un motor de desarrollo con capacidad para elevar en más de un 20% el PIB global.
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