Para Grupo HAME, la sostenibilidad no comienza en el producto terminado, sino en la manera de producirlo. Esa visión atraviesa una operación agroindustrial con presencia en Guatemala, Costa Rica, Colombia, Perú y Estados Unidos, dedicada al cultivo, exportación y comercialización de aceite de palma, banano, plátano, aguacate, uva de mesa, espárragos, arándanos, aceites, grasas y alimentos. El grupo genera más de 40.000 empleos directos y 156.000 indirectos.
Héctor Reyes, Gerente de Operaciones, explica que en los últimos años la compañía ha invertido en investigación, tecnología y trazabilidad para responder a mercados que demandan no solo calidad, sino también estándares de sostenibilidad. Esa evolución ha permitido desarrollar productos con mayor valor agregado y fortalecer las exportaciones, particularmente hacia Europa.
La estrategia se estructura sobre tres pilares: gobernanza, derechos humanos y ambiente. La sostenibilidad se gestiona transversalmente, desde la Alta Dirección y el Comité Corporativo de Sostenibilidad hasta las áreas encargadas de traducir los objetivos en planes, indicadores y procesos. El grupo mantiene además certificaciones de sostenibilidad en palma, banano y aguacate.
“No buscamos únicamente cumplir con regulaciones, sino elevar estándares de industria y fortalecer nuestra confianza con clientes”, sostiene Reyes.
Trazabilidad y cero deforestación
Grupo HAME asegura contar con trazabilidad de su aceite desde las plantaciones y mantener el 100% de sus operaciones libres de deforestación, con monitoreos periódicos mediante Satelligence y acceso público a esta información.
La empresa trabaja además en gestión integral del agua, mide su huella hídrica en todas las operaciones y avanza en la medición de su huella de carbono bajo normas ISO, incluyendo un cálculo específico para el aceite de palma.
Reyes destaca también el trabajo realizado para anticiparse a las normativas de la Unión Europea. Para ello se creó un equipo multidisciplinario enfocado en la mitigación de componentes sensibles y se desarrollaron pruebas desde las plantaciones hasta la extracción y refinación. Actualmente, según explica, el 100% del producto exportado a Europa incorpora este proceso de mitigación. La integración vertical permite intervenir en distintas fases y mantener una retroalimentación directa con los clientes.
Ser parte de las comunidades
La dimensión social ocupa otro espacio relevante. Grupo HAME trabaja con más de 184 comunidades y ha desarrollado más de 200 proyectos relacionados con salud, educación, ambiente, infraestructura vial, formación técnica y emprendimiento. Los estudios de impacto socioambiental se realizan de manera participativa para identificar impactos positivos y negativos y definir medidas de gestión.
Xiomara Lima-Schwarz, Gerente de Comunicación Corporativa y Reputación, explica que la relación parte de una concepción de largo plazo. “Nosotros no llegamos a la comunidad para estar un tiempo. Llegamos a ser parte de ella y construir juntos”, afirma.
Ese modelo se basa en escucha activa, diálogo y rendición de cuentas. “Las prioridades, señala, se establecen de forma conjunta con las comunidades y otros grupos de interés, considerando sus necesidades, expectativas y los impactos de la operación, para generar soluciones compartidas y de valor sostenible.”, explica.
De esta relación surgió también Fundación HAME, concebida para ampliar el trabajo social más allá de la gestión de los impactos directamente asociados con las operaciones.
El valor está en cómo se produce
Esa combinación permite entender el elemento que el grupo identifica como diferenciador de su aceite de palma. Para Lima-Schwarz, no se trata únicamente de las características del producto: “No es el producto final, el aceite; nuestro enfoque está en producir aceite de palma sostenible desde el origen”.
La diferencia, añade, está en cómo producimos: con trabajo digno, cuidando el ambiente y construyendo una cadena de valor responsable.
Reyes vincula esa visión con otro principio: la excelencia operativa. La sostenibilidad, sostiene, debe poder demostrarse desde los órganos de gobierno hasta las actividades cotidianas de las plantas y operaciones.
Así, el propósito corporativo de “cultivar prosperidad” se plantea como una forma de gestionar el negocio: medir impactos, anticipar exigencias internacionales, trabajar con las comunidades y extender los estándares hacia la cadena de valor. Como resume Lima-Schwarz, “ya no lo ves como algo que tenemos que hacer, sino que es la forma como Grupo HAME hace negocios”.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – AGEXPORT: Empresas que Transforman


