Emprender puede nacer de una buena idea, de un talento que quieres convertir en ingreso o de las ganas de construir algo propio y tener una independencia financiera. Pero antes de dar el salto, hay una verdad que conviene tener clara: comenzar un negocio no solo exige entusiasmo, también preparación. En un entorno competitivo donde muchos se animan a emprender, la diferencia no siempre la marca quién empieza primero, sino quién se toma el tiempo de entender mejor su mercado, ordenar sus finanzas y se capacita para crecer.
En Perú, según el Global Entrepreneurship Monitor, 8 de cada 10 emprendimientos no superan los cinco años de vida, lo que evidencia que muchas iniciativas fracasan no por falta de ideas, sino por una débil planificación financiera y una gestión poco ordenada desde el inicio.
Frente a ese escenario, Roberto Percca, Gerente de Desarrollo del Emprendedor y especialista del Consultorio Financiero de Mibanco, sostiene que emprender preparados puede ayudar a reducir errores que suelen costar tiempo, dinero y oportunidades.
“Muchas veces se piensa que emprender es solo animarse, pero también implica prepararse. Tener una idea es importante, sí, pero entender cómo administrar el dinero, cómo validar si hay clientes y cómo seguir aprendiendo en el camino puede marcar una gran diferencia en la sostenibilidad de un negocio”, comenta.
A continuación, Roberto Percca comparte cinco recomendaciones que deberías saber antes de emprender:
- Desde el primer día, separa el dinero del negocio del dinero personal: Aunque al inicio las ganancias sean pequeña, mezclar ingresos del negocio con gastos personales puede hacerte perder control muy rápido. Si no sabes cuánto entra realmente, cuánto sale y cuánto queda, será muy difícil tomar buenas decisiones. Empezar con orden —aunque sea en una libreta, una hoja de cálculo o una cuenta separada— te da una lectura más clara de cómo va tu negocio de verdad.
- No calcules solo cuánto podrías ganar: Uno de los errores más comunes al emprender es proyectar ventas optimistas desde el primer día y no estar preparado con un margen para los meses lentos. Antes de empezar, revisa cuánto te costará operar, cuánto puedes cubrir sin poner en riesgo tus finanzas personales y durante cuánto tiempo podrías sostenerte si el negocio tarda en despegar. Emprender con una idea más realista de tu resistencia financiera te ayuda a tomar decisiones con menos presión.
- Antes de vender, asegúrate de entender realmente que necesidad vas a resolver: Una idea puede sonar atractiva, pero eso no garantiza que tenga mercado. Antes de invertir, conviene preguntarte qué necesidad concreta vas a atender, quién estaría dispuesto a pagarte por ello y por qué te elegiría a ti y no a otra alternativa. Cuando un negocio empieza sin un valor diferencial, termina compitiendo solo por precio o dependiendo demasiado de la improvisación.
- No te apresures a crecer si todavía no entiendes tus números: Vender más no siempre significa ganar más. Por eso, antes de pensar en expandirte, conviene revisar si tus precios cubren todos tus costos, si realmente estás dejando margen y si ese margen alcanza para reinvertir. Muchos negocios se complican no por falta de clientes, sino porque crecen sin tener claro cuánto cuesta cada venta. Entender tus números desde el principio te permite avanzar con una base más saludable.
- Capacitarte también es un primer paso: Querer emprender no implica saberlo todo desde el inicio, pero sí asumir que aprender es parte del camino. Por eso, es clave acceder a formación práctica y aplicable. Hoy existen programas de capacitación gratuita que permiten fortalecer conocimientos en ahorro, ventas, gestión y finanzas, sin necesidad de dejar de atender o salir de tu emprendimiento, ya que puedes acceder desde tu propio celular. Aprender mientras emprendes puede ayudarte a tomar mejores decisiones y evitar errores.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables.


