Desde nuestro Centro Educativo, el Colegio Esclavas SCJ de Cádiz, perteneciente a la Fundación Educativa ACI, buscábamos un proyecto de mediación entre iguales. Tras consultar a varios centros y otras fuentes de información, encontramos el Programa TEI “Tutoría Entre Iguales”, implantado a nivel internacional en más de 2.000 centros escolares. Tras la formación adecuada y diversas consultas, nuestro centro decidió que era la herramienta que más le convencía y apostó por él.
El programa tiene como objetivo fomentar y promover la convivencia como instrumento para prevenir la violencia y el acoso escolar, implicando a todos los estamentos de la comunidad educativa. La base para alentar dicha convivencia es la formación de parejas de alumnos pertenecientes a cursos con dos años de diferencia, en las que el alumno mayor tutoriza y acompaña al alumno dos años menor (formando las parejas TEI). Las parejas se establecen entre el alumnado de 3 y 5 años; 3º y 5º de Educación Primaria; 4º y 6º de Educación Primaria; 1º y 3º de ESO; y 2º y 4º de ESO. Los cursos de 4 años, 1º y 2º de Primaria son considerados cursos de transición, que continúan trabajando habilidades sociales y emocionales a nivel de grupo-clase, pero sin formar parejas TEI.
El programa se desarrolla a través de diferentes actividades: unas dirigidas a la formación del alumnado tutor; otras destinadas a fortalecer el vínculo y la confianza entre las parejas TEI; sesiones de tutoría en los distintos grupos-clase para trabajar el autoconocimiento, la empatía, la inclusión, el ciberacoso y otras actitudes que favorecen la convivencia; y, finalmente, actividades de evaluación del propio programa.
Entre las principales ventajas del Programa TEI destaca su carácter claramente preventivo. Al fomentar la empatía, la escucha activa y la responsabilidad compartida, se reducen las situaciones de aislamiento y se fortalece el sentimiento de pertenencia al grupo. El alumnado tutor desarrolla habilidades sociales, liderazgo positivo y compromiso, mientras que el alumnado tutorizado cuenta con un referente cercano al que acudir ante cualquier dificultad. Asimismo, la cercanía entre iguales facilita la detección temprana de posibles situaciones de malestar o violencia, permitiendo una intervención rápida por parte del profesorado y del equipo de orientación antes de que los conflictos se agraven.
Comenzamos a implementarlo en el curso 2022-2023, previa formación de todo el personal docente, iniciándonos en la etapa de Infantil, con dos cursos de Primaria (3º y 5º) y dos de Secundaria (1º y 3º). Esta primera fase nos permitió asentar las bases organizativas y pedagógicas del programa. En el curso siguiente, el Programa TEI pasó a desarrollarse en las etapas educativas completas de Infantil, Primaria y Secundaria, consolidándose como una línea fundamental de nuestro Plan de Acción Tutorial.
No obstante, hemos tenido que adaptar el programa a nuestros recursos, especialmente en lo relativo al tiempo disponible. Aunque el modelo original contempla un número amplio de tutorías de cohesión y sesiones individuales por grupo-clase, en nuestro centro no disponemos de tiempo material suficiente para desarrollarlas en su totalidad. Por ello, hemos priorizado aquellas actuaciones que consideramos esenciales: la formación del profesorado y del alumnado tutor y tutorizado; las dinámicas de cohesión grupal más significativas, realizando una por trimestre; y las tutorías a nivel de grupo-clase, realizando tres a lo largo del curso. Esta adaptación nos ha permitido mantener la esencia del programa, garantizando su viabilidad y continuidad, aun sabiendo que lo ideal sería poder desarrollarlo en su totalidad.
Siendo un programa voluntario para el alumnado llamado a ser tutor, en Primaria la implantación y desarrollo cuentan con una gran motivación y entusiasmo. En Secundaria, la mayoría del alumnado se presenta de forma voluntaria para ser tutor o tutora, aunque en ocasiones puede ir perdiendo el entusiasmo inicial. Por ello, resulta fundamental la implicación del profesorado en general, de los tutores de los grupos y de las personas que coordinan el programa, para identificar estas situaciones y reactivar las actitudes de empatía y acompañamiento de las que depende el buen desarrollo del proyecto.
El éxito del proyecto en nuestro centro creemos que se sustenta en tres pilares fundamentales. En primer lugar, el respaldo del equipo directivo, tanto en la disposición de horas para la coordinación como en el apoyo para la búsqueda de espacios y tiempos donde desarrollar las actividades. En segundo lugar, la convicción del profesorado de que el programa puede generar, a medio plazo, una cultura de convivencia positiva más allá del grupo-clase, desarrollando actitudes básicas para que ningún alumno o alumna se sienta solo en un centro de más de 600 estudiantes. Y, por encima de todo, la motivación y el compromiso del alumnado tutor, principal protagonista del éxito del programa.
Es evidente que el proyecto, por sí mismo, no evita todos los problemas de convivencia; sin embargo, tenemos la certeza de que sí moviliza y promueve una convivencia sana y positiva entre el alumnado de diferentes cursos, contribuyendo a la prevención de situaciones de acoso o bullying.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Escuelas seguras, en alianza con #Notecalles.org


