Borges Agricultural & Industrial Nuts desarrolla, desde 2019, en su finca Mas de Colom (Tárrega, Cataluña), un proyecto piloto para supervisar y mejorar la biodiversidad en las plantaciones de almendros, pistacheros, nogales y olivos, combinando prácticas agrícolas sostenibles con beneficios medioambientales y sociales cuantificables. Este trabajo, que continúa en evolución, sigue ampliando año tras año la base de conocimiento necesaria para mejorar la gestión agrícola.
La iniciativa de Borges en Mas de Colom abarca unas 70 hectáreas de tierras agrícolas productivas entremezcladas con hábitats naturales y seminaturales. El proyecto demuestra cómo se pueden conciliar la actividad agrícola y la conservación de la biodiversidad, generando resultados positivos para los ecosistemas, las comunidades y el sector agrícola en general.
El objetivo principal del proyecto es mejorar y supervisar la biodiversidad a nivel de la explotación agrícola, al tiempo que se establecen metodologías sólidas para medir el progreso de forma cuantitativa. A diferencia de las iniciativas de conservación que se centran exclusivamente en la preservación del medio ambiente, Borges integra estas prácticas directamente en la gestión agronómica de sus cultivos. Esto garantiza que las medidas de conservación sean prácticas, económicamente viables y transferibles a otros productores del sector de los frutos secos y de otros sectores.
Para orientar la iniciativa, Borges elaboró un Plan de Acción para la Biodiversidad tras una evaluación inicial realizada con la Herramienta de Rendimiento en Biodiversidad. Esta evaluación identificó áreas clave de mejora, lo que permitió a la empresa diseñar medidas específicas que beneficiarían a la biodiversidad sin dejar de ser compatibles con los sistemas agrícolas productivos. En la segunda fase del proyecto, se perfeccionaron las metodologías para incluir medios de verificación reconocidos internacionalmente, lo que permitía cuantificar las mejoras en la biodiversidad como porcentajes en toda la finca.
El marco operativo del proyecto se articula en torno a tres líneas de acción estratégicas: la gestión agronómica de las zonas cultivadas, la gestión de los hábitats seminaturales en las zonas no cultivadas y la participación social. Cada componente se sustenta en indicadores cuantificables, entre los que se incluyen la gestión de nutrientes y del suelo, el uso de productos fitosanitarios, la eficiencia energética, la infraestructura ecológica, el uso del agua, la gestión de residuos, y la formación del personal y de las partes interesadas locales.
El seguimiento de la biodiversidad es fundamental para el proyecto. Borges mide seis grupos clave: paisaje, flora, polinizadores, artrópodos del suelo, otros invertebrados aéreos y aves. La recopilación de datos se lleva a cabo en múltiples tipos de cultivos —almendros, nogales, pistachos y olivos— en puntos de seguimiento designados en diferentes zonas agrícolas y durante dos periodos distintos cada año. Este enfoque integral garantiza la solidez y fiabilidad de los resultados.
La participación de expertos externos ha reforzado la credibilidad científica y práctica del proyecto. Organizaciones locales, entre ellas la Global Nature Foundation y Minuartia, han asesorado a Borges a lo largo del proyecto, fomentando alianzas con entidades con experiencia.
Los impactos medioambientales de la iniciativa son tangibles. Desde el inicio del proyecto, Mas de Colom ha registrado un aumento del 21% en la biodiversidad en comparación con los niveles iniciales. La cubierta vegetal abarca ahora aproximadamente el 70% de la finca, transformando tierras antes áridas en hábitats prósperos para numerosas especies. La reducción del uso de herbicidas y del laboreo en los márgenes de los cultivos ha permitido que especies de interés, como los almendros y olivos silvestres, colonicen estas zonas, lo que mejora la diversidad ecológica.
Las mediciones específicas ponen de relieve la eficacia del proyecto. Como resultado de la implantación del plan, se han podido identificar 106 especies de flora, 23 especies de aves, 33 géneros de polinizadores y 22 géneros de otros invertebrados en las zonas productivas, los terrenos en barbecho y las laderas con vegetación seminatural. Estas cifras reflejan el impacto directo de las prácticas agrícolas sostenibles en la biodiversidad y proporcionan pruebas concretas de un cambio ecológico positivo.
Más allá del medio ambiente, el proyecto genera un importante valor social. Mediante el uso de métricas reconocidas internacionalmente, Borges permite realizar evaluaciones comparativas y estandarizadas de la biodiversidad, similares a las utilizadas en proyectos de secuestro de carbono. Esta estandarización permite expresar las mejoras en la biodiversidad como un porcentaje de ganancia por unidad de superficie, lo que reduce la ambigüedad y facilita la comunicación con las comunidades y las partes interesadas.
Mas de Colom también funciona como centro educativo. Más de 15.000 visitantes al año —entre los que se incluyen colegios, familias y clientes— participan en las actividades de la finca, aprendiendo sobre agricultura sostenible, conservación de la biodiversidad y alimentación saludable. A través de experiencias prácticas y actividades informativas, Borges fomenta la concienciación medioambiental y promueve una cultura de la sostenibilidad que va más allá de la propia finca.
Los resultados del proyecto se extienden a mejoras en la cadena de suministro. Los conocimientos adquiridos gracias a esta iniciativa sirven de base para un Plan de Abastecimiento Responsable, que fomenta prácticas sostenibles en toda la red de Borges. Al demostrar que las intervenciones centradas en la biodiversidad son económicamente viables y operativamente eficaces, el proyecto ofrece un modelo para otros actores del sector de los frutos secos.
La innovación es una característica definitoria de la iniciativa de Borges. La metodología del proyecto permite medir con precisión los impactos sobre la biodiversidad con un nivel de cuantificación poco común. El uso de métricas reconocidas internacionalmente permite a la empresa supervisar las mejoras en cada tipo de cultivo, comparar enfoques de gestión y proporcionar pruebas verificables de los beneficios medioambientales.
Además, el proyecto se ajusta a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre ellos el consumo y la producción responsables, la acción por el clima y la vida en la tierra. Al integrar la conservación de la biodiversidad en la gestión diaria de la explotación agrícola, Borges ha demostrado que la sostenibilidad puede incorporarse a las operaciones agrícolas comerciales sin comprometer la productividad.
El proyecto también fomenta la resiliencia climática. La mejora de la cubierta vegetal, la salud del suelo y los servicios ecosistémicos, como la polinización y el control de plagas, contribuyen a la adaptación de los cultivos al cambio climático, al tiempo que mitigan los impactos ambientales. Este enfoque holístico subraya la naturaleza interconectada de la agricultura sostenible, la biodiversidad y la acción por el clima.
La escalabilidad es otro punto fuerte de la iniciativa. La simplicidad de las medidas implementadas, combinada con la profundidad de los datos de seguimiento, significa que el proyecto puede adaptarse a otras explotaciones y regiones. Al proporcionar metodologías claras, indicadores medibles y resultados verificables, Borges ofrece un modelo reproducible para la gestión sostenible de los cultivos leñosos.
En resumen, el proyecto piloto de Borges en Mas de Colom es un ejemplo de cómo las intervenciones agrícolas prácticas y económicamente viables pueden generar beneficios cuantificables para la biodiversidad, la resiliencia climática y la participación de la comunidad. Al combinar un seguimiento riguroso, la divulgación social y metodologías innovadoras, la empresa ha creado un marco que no solo refuerza la sostenibilidad de sus propias operaciones, sino que también ofrece una valiosa orientación para el sector de los frutos secos en general y la comunidad agrícola de todo el mundo.



