En medio del debate global sobre cómo reducir emisiones y mitigar el cambio climático, seguimos pasando por alto una solución eficaz, disponible y, paradójicamente, poco comprendida: los humedales. Estos ecosistemas, que parecen frágiles a primera vista, constituyen mecanismos potentes para fijar carbono y estabilizar el clima. Y, sin embargo, durante décadas en España los hemos drenado, rellenado o degradado hasta situarlos al borde del colapso.
El informe del Global Carbon Project y numerosos estudios de la Convención Ramsar han demostrado que los humedales pueden absorber carbono entre 10 y 50 veces más rápido que los bosques tropicales, llegando a fijar hasta 5 toneladas por hectárea al año. Su eficiencia no es casual: los suelos encharcados, en condiciones anaeróbicas, permiten almacenar carbono, evitando que se libere a la atmósfera. Este dato debería ser suficiente para colocarlos en el centro de cualquier estrategia de reducción de emisiones.
Pero la realidad va en dirección contraria. En España, entre el 60% y el 70% de las zonas húmedas ya están degradadas, lo que implica perder no solo biodiversidad, sino también una herramienta efectiva que tenemos para disminuir emisiones de forma natural. Cuando un humedal se degrada, puede llegar a perder entre el 80% y el 100% de su capacidad de retención hídrica y de fijación de carbono. Es decir: deja de ser un sumidero.
Restaurar un humedal significa restaurar una infraestructura verde capaz de fijar carbono, regular el agua y reforzar la resiliencia del territorio. La experiencia de lugares como la Laguna Primera de Palos (Huelva) demuestra que estos ecosistemas pueden recuperar su funcionamiento original cuando se actúa con rigor técnico y visión a largo plazo.
Esta es precisamente nuestra ambición en fundación Moeve. Para nosotros, recuperar humedales es una vía para consolidar territorios más seguros y resilientes frente a los eventos extremos.
La restauración de humedales es una decisión que combina ciencia, responsabilidad y sentido común. Es, además, un instrumento de cooperación entre el sector privado, las administraciones y la sociedad. En fundación Moeve creemos en un modelo que convierte a la naturaleza en aliada y pone a las personas en el centro, porque sin ecosistemas sanos que sostengan el agua, la biodiversidad y la estabilidad climática, no podemos construir un futuro.


