En un contexto global marcado por profundos desafíos sociales y ambientales, el papel de las empresas está evolucionando. Hoy, su impacto ya no se mide únicamente por resultados económicos, sino por su capacidad para mejorar la vida de las personas allí donde operan y allí donde su conocimiento y capacidad de innovación pueden marcar una diferencia real. En Hansgrohe creemos firmemente que la responsabilidad social no es un complemento a la estrategia empresarial, sino una parte esencial de ella.
Para nosotros, el agua es vida. No solo como recurso natural, sino como elemento imprescindible para la salud, la dignidad y el desarrollo. Bajo este principio, llevamos décadas impulsando una forma de innovar que va más allá del producto. Una innovación que entiende la sostenibilidad de manera integral y que se traduce en compromisos concretos con las personas, tanto en nuestro entorno más cercano como en regiones del mundo donde el acceso al agua y a la higiene sigue siendo un reto diario.
Este compromiso empieza por dentro. Nuestros más de 5.600 empleados en todo el mundo son el motor de la compañía. Por eso, fomentar entornos de trabajo seguros, inclusivos y orientados al desarrollo profesional es una prioridad estratégica. Apostar por la diversidad, la igualdad de oportunidades, la formación continua y la conciliación no es solo una cuestión de responsabilidad interna, sino la base para generar un impacto positivo hacia el exterior.
Un ejemplo tangible de esta visión es la escuela infantil Klaus Grohe, inaugurada conjuntamente con el Ayuntamiento de Schiltach. Con más de 1.000 metros cuadrados y capacidad para 90 niños menores de seis años, este centro no es únicamente un espacio educativo moderno y bien equipado. Es una respuesta real a una necesidad social concreta: facilitar la conciliación entre la vida familiar y profesional, apoyar a las familias del entorno y contribuir al bienestar de la comunidad local. Invertir en educación infantil es invertir en igualdad de oportunidades, cohesión social y calidad de vida a largo plazo.
Más recientemente, hemos dado un paso más con la creación del ámbito de Innovación Social, una apuesta por desarrollar soluciones que combinen innovación tecnológica y propósito social. Iniciativas desarrolladas en colaboración con las comunidades locales, en regiones donde los retos de infraestructura dificultan el acceso al agua y a la higiene.
Así lo demuestran proyectos como el impulsado en India, donde nuestra filial local contribuyó a mejorar las condiciones sanitarias de la Escuela Secundaria Pública de Mettukuppam mediante la construcción de nuevas instalaciones higiénicas y la implantación de un sistema de tratamiento de agua potable. Con un impacto directo en la salud, la dignidad y las oportunidades educativas de niños y docentes, estas iniciativas evidencian cómo soluciones adecuadas pueden transformar la vida cotidiana.
En Kenia, colaboramos con Buildher, la primera institución de formación del sector de la construcción que capacita exclusivamente a mujeres. A través de esta alianza, jóvenes de comunidades con bajos ingresos adquieren conocimientos técnicos, habilidades emprendedoras y competencias prácticas para su vida diaria. El impacto va más allá del acceso a la higiene: impulsa la igualdad de género, la autonomía económica y un cambio social sostenible que se proyecta hacia el futuro.
En Uganda, el foco está en el desarrollo conjunto de productos de higiene diaria eficientes en el uso del agua y asequibles. Trabajar codo con codo con actores locales nos permite comprender mejor las necesidades reales de las comunidades y diseñar soluciones adaptadas, al tiempo que accedemos a nuevos mercados de una manera socialmente responsable y alineada con nuestros valores.
Lo relevante de todas estas iniciativas no es solo su alcance geográfico, sino el hilo conductor que las une. Ya sea en Alemania, África o Asia, aplicamos el mismo enfoque: poner la innovación al servicio de las personas. Estamos convencidos de que las empresas tienen la capacidad —y la responsabilidad— de contribuir activamente al bienestar de las comunidades. Cuando la innovación se pone al servicio de las personas, el impacto social deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una realidad que mejora vidas. Y ese es, sin duda, el mayor valor que podemos generar como compañía.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Impacto social local: Empresas comprometidas con el bienestar de sus comunidades

