La emergencia climática ha colocado al transporte en el centro del debate global. En un contexto donde las ciudades buscan una movilidad más limpia, los gobiernos se comprometen a reducir emisiones y las personas demandan alternativas sostenibles, el ferrocarril emerge como una de las palancas más eficaces para avanzar hacia una economía baja en carbono. En este escenario, Alstom —actor global líder en el sector ferroviario— está desplegando una estrategia integral que combina innovación, digitalización y un profundo rediseño de sus operaciones para reducir emisiones en toda la cadena de valor.
El impacto de estas estrategias es especialmente visible en España, donde uno de cada tres trenes en servicio ha sido fabricado por Alstom. Las soluciones de señalización, los trenes y los servicios de mantenimiento de la compañía acompañan diariamente a millones de personas, contribuyendo de forma directa a una movilidad urbana e interurbana más limpia, fiable y accesible.
La estrategia climática de Alstom está vinculada directamente a los objetivos del Acuerdo de París, que buscan limitar el calentamiento global a +1,5 °C. Esto convierte cada innovación, cada tren más ligero, cada proceso más eficiente y cada kilovatio renovable consumido en una contribución real a la descarbonización del planeta.
No se trata solo de transformar el transporte ferroviario; se trata de contribuir activamente a un modelo económico más resiliente, bajo en carbono y alineado con las expectativas regulatorias y sociales nacionales e internacionales.
Una apuesta que empieza desde el diseño
La sostenibilidad de un tren no se decide únicamente cuando entra en operación. Cada componente, cada material y cada proceso influyen en su huella ambiental futura. Por eso, Alstom aplica criterios de ecodiseño desde la fase inicial de cada proyecto, evaluando y optimizando todo el ciclo de vida del vehículo: desde los materiales empleados y su reciclabilidad hasta los consumos energéticos durante décadas de funcionamiento.
Este enfoque se traduce en trenes más ligeros, eficientes y con menor impacto ambiental. La reducción del peso estructural y la integración de materiales sostenibles disminuyen las emisiones asociadas tanto a la fabricación como a la operación. Es una transformación silenciosa pero profunda, que prepara la industria ferroviaria para un futuro más verde.
La digitalización como aliada para reducir emisiones
La revolución digital también está redefiniendo el ferrocarril. Herramientas de eco-conducción que optimizan el consumo energético, mantenimiento predictivo que alarga la vida de los equipos y sistemas de señalización avanzados que maximizan la eficiencia de las infraestructuras permiten operar de forma más limpia, fiable y eficiente. Asimismo, la automatización de las operaciones, con sistemas de señalización avanzados, permite un uso más intensivo y eficiente de las infraestructuras existentes.
Operaciones responsables: descarbonizar desde dentro
La apuesta por la sostenibilidad de Alstom va más allá de su cartera de soluciones e innovaciones para una movilidad sostenible, es también un compromiso en sus operaciones diarias, transformando los procesos productivos e industriales para poner la sostenibilidad en el centro del negocio.
La compañía avanza hacia la neutralidad de carbono con una hoja de ruta que combina eficiencia, consumo responsable y recursos naturales. Todos los centros de la compañía en España consumen electricidad procedente exclusivamente de fuentes renovables, complementada con generación solar propia. Solo en la fábrica de Santa Perpètua (Barcelona) se han instalado más de 3.500 paneles fotovoltaicos que producen el 26,5% del consumo anual del centro. Este esfuerzo se acompaña de medidas como iluminación LED, campañas de concienciación, gestión de residuos con una tasa de recuperación del 95%, ahorro de agua, materias primas biodegradables, etc.
Todas estas acciones se apoyan en sistemas de gestión certificados y auditorías periódicas. Todos los centros de Alstom España están certificados de acuerdo con la norma ISO 14001 de Gestión Ambiental, y los centros industriales de Santa Perpètua y Trápaga cuentan además con certificación ISO 50001 para la gestión energética.
Esta transformación industrial se completa con una cadena de suministro responsable. La compañía trabaja con cientos de proveedores locales para extender criterios ambientales y sociales a todos los eslabones, reforzando la resiliencia de la industria y reduciendo emisiones a lo largo de toda la cadena de valor.
Con una estrategia que integra sostenibilidad, innovación y digitalización a lo largo de toda la cadena de valor, Alstom impulsa un modelo de movilidad capaz de mejorar la vida diaria de millones de personas y de dejar un impacto positivo y duradero.
Un futuro que ya está en marcha
La movilidad del mañana no llegará de forma abrupta: se está construyendo paso a paso, decisión a decisión. La combinación de ecodiseño, digitalización y una gestión industrial responsable demuestra que es posible reducir emisiones manteniendo la competitividad, la innovación y la calidad.
La apuesta de Alstom por descarbonizar toda la cadena de valor es un ejemplo de cómo las empresas pueden convertirse en agentes de cambio y acelerar la transición ecológica desde el transporte. En un momento en el que cada tonelada de CO₂ importa, iniciativas como estas demuestran que la transformación es posible —y que ya está en marcha.


