La lucha contra el cambio climático requiere compromisos medibles, inversiones sostenidas y una transformación profunda de los sistemas alimentarios. En este contexto, Nestlé ha desarrollado una estrategia integral centrada en la reducción de emisiones en toda su cadena de valor, con un énfasis especial en las materias primas agrícolas, que representan la mayor parte de su huella climática. La compañía avanza con pasos firmes hacia su objetivo global de alcanzar cero emisiones netas en 2050, un camino sustentado en la colaboración con agricultores, innovaciones tecnológicas y la expansión de prácticas de agricultura regenerativa.
- Un impacto que empieza en el origen
- Agricultura regenerativa: La base del cambio sistémico
- Circularidad de envases: Ecodiseño, materiales y responsabilidad compartida
- Energía renovable, operaciones y transporte con menos emisiones
- Colaboración para acelerar la descarbonización
- Un compromiso a largo plazo
Al evaluar su cadena de suministro, Nestlé ha identificado que más del 70% de sus emisiones provienen del cultivo de las materias primas y, por ello, una de sus prioridades clave es trabajar mano a mano con agricultores y proveedores.
Un impacto que empieza en el origen
Desde 2021, Nestlé trabaja junto con la Fundación Global Nature en un proyecto pionero para reducir las emisiones en las granjas lecheras situadas en Galicia, Asturias y Cantabria. Las medidas implementadas han permitido que, al cierre de 2025, las explotaciones participantes estén en camino de reducir más de 72.000 toneladas de CO₂ equivalente respecto a los niveles iniciales.
La transformación se articula en tres ejes principales: energías renovables, bienestar animal e innovación en reducción del metano.
Entre las medidas implantadas destacan:
- 43 granjas con placas solares, reduciendo emisiones indirectas.
- 26 granjas con recubrimiento de fosas de purines, minimizando emisiones fugitivas.
- 65 establos con mejoras de climatización, reduciendo el estrés térmico.
Agricultura regenerativa: La base del cambio sistémico
Nestlé impulsa un planteamiento que no se limita a reducir emisiones, sino a regenerar ecosistemas agrícolas, aumentar la biodiversidad y fortalecer la resiliencia del campo español.
Esto se concreta en prácticas como labranza reducida, siembra directa, planes individualizados de fertilización o rotación de cultivos. Para apoyar la transición, Nestlé retribuye con una prima por litro de leche a 115 granjas que ya aplican criterios regenerativos.
A nivel global, la compañía mantiene objetivos claros: 20% de materias primas regenerativas en 2025 y 50% en 2030. En España, esto se traduce en que en 2025 todo el tomate utilizado por SOLÍS, el total del volumen de cereales infantiles necesarios para las papillas NESTLÉ producidas en La Penilla y la leche fresca utilizada en las tres fábricas de leche procedieron de explotaciones que implementaron prácticas de agricultura regenerativa.
Circularidad de envases: Ecodiseño, materiales y responsabilidad compartida
Aunque los envases representan una parte menor de la huella de carbono total frente a materias primas o transporte, Nestlé reconoce su relevancia ambiental y social y ha intensificado sus esfuerzos en circularidad. Nestlé incorpora en sus envases criterios de ecodiseño que permiten reducir materiales, mejorar la reciclabilidad y avanzar hacia soluciones más ligeras y eficientes.
La compañía también explora la integración de materiales reciclados cuando es técnicamente viable y seguro para alimentos, y trabaja en la reutilización de plástico recuperado para otros elementos de uso interno, ampliando el alcance de la circularidad más allá del envase.
Nestlé subraya que el cierre del ciclo requiere no solo innovación industrial, sino también infraestructuras de gestión de residuos eficaces y hábitos adecuados de separación por parte de los consumidores, por lo que promueve iniciativas de sensibilización y colaboración con los diferentes actores del sistema. Este enfoque evita simplificaciones y reconoce que la circularidad es un reto sistémico que necesita corresponsabilidad.
Energía renovable, operaciones y transporte con menos emisiones
En sus operaciones en España, Nestlé ha logrado avances significativos. Las plantas de café soluble Nescafé y cápsulas de Nescafé Dolce Gusto de Nestlé en Girona y la fábrica de chocolate y confitería, cereales infantiles y obleas de Nestlé en La Penilla de Cayón (Cantabria) han incorporado calderas de biomasa alimentadas con posos de café y cáscaras de cacao, respectivamente, convirtiendo residuos en energía y reduciendo el uso de combustibles fósiles. Desde 2022, toda la electricidad adquirida por la compañía en España es 100% renovable certificada, lo que ha contribuido a una reducción aproximada del 36% de las emisiones operativas respecto a 2018.
En logística, Nestlé ha puesto en marcha un corredor verde descarbonizado entre el puerto de Barcelona y la fábrica de café de Girona basado en electrificación y en camiones que utilizan HVO avanzado, un biocombustible avanzado certificado producido a partir de aceites vegetales usados. Es un ejemplo de cómo aplicar soluciones de transporte con menores emisiones en tramos operativos reales.
Colaboración para acelerar la descarbonización
La compañía trabaja activamente con agricultores, organizaciones ambientales, instituciones y clústeres sectoriales para intercambiar conocimiento y promover estándares comunes. La descarbonización no se concibe solo como una inversión tecnológica, sino como un proceso que requiere acompañamiento técnico, formación y alianzas estables.
Un compromiso a largo plazo
Con todas estas medidas, Nestlé avanza hacia su objetivo de reducir un 50% sus emisiones en 2030 y lograr cero emisiones netas en 2050. La experiencia en las granjas españolas, en la industria, en la logística y en el trabajo con materias primas muestra que esta transición es posible cuando se combina innovación y colaboración.
Reducir emisiones no solo es esencial para afrontar el cambio climático: también es una inversión de futuro que aporta beneficios ambientales, sociales y económicos, y fortalece la competitividad de un sector que depende directamente de los recursos naturales.


