Proteger la salud de las personas implica también cuidar el entorno en el que viven porque la relación entre medio ambiente y salud es directa: la degradación del aire que respiramos, el cambio climático y sus efectos locales y la alteración de ecosistemas tienen un impacto directo en las condiciones respiratorias, cardiovasculares, infecciosas y mentales de la población. En este contexto, el sector sanitario se enfrenta a una contradicción: su propia actividad genera una parte significativa de las emisiones que agravan los problemas de salud que intenta resolver.
Avanzar hacia modelos de gestión sanitaria más sostenible, por tanto, ha dejado de ser una cuestión únicamente ambiental: también es una cuestión de responsabilidad social y sanitaria. En este contexto, el grupo sanitario Ribera, en línea con su vocación de Salud Responsable, ha integrado la sostenibilidad ambiental —y, en particular, la reducción de emisiones— como uno de los ejes estratégicos de su actividad.
Los centros sanitarios requieren de un elevado consumo energético, tanto para la climatización como para el funcionamiento de equipos médicos, sistemas de iluminación o logística. Por otro lado, ciertos gases anestésicos tienen un alto impacto en la liberación de gases de efecto invernadero.
Estos impactos hacen imprescindible adoptar estrategias orientadas a la eficiencia y el uso de energías limpias para reducir la huella de carbono. Ribera ha avanzado de forma decidida en esta línea, combinando inversiones tecnológicas con una gestión responsable de los recursos disponibles.
Entre otras, el grupo incrementó en un 217 % la producción de energía renovable propia en 2024, principalmente a través de la instalación progresiva de paneles fotovoltaicos en nuestros centros. Además, el 42 % de la energía consumida procede ya de fuentes 100 % renovables, un dato que refleja un avance significativo hacia la descarbonización de la actividad sanitaria.
La apuesta por las renovables se complementa con medidas de eficiencia energética y optimización de instalaciones. La mejora de los sistemas de climatización, la monitorización del consumo o la modernización de infraestructuras permiten reducir la demanda energética sin comprometer la calidad asistencial. Gracias a estas acciones, Ribera ha logrado reducir en un 14 % la intensidad de consumo energético en el último ejercicio.
Por último, un aspecto clave en cualquier estrategia climática es la medición rigurosa del impacto ambiental. Ribera ha certificado la reducción de sus emisiones directas (Alcance 1) en un 6 % y de las emisiones indirectas asociadas al consumo energético (Alcance 2) en un 20 %, de acuerdo con estándares reconocidos como el Greenhouse Gas Protocol y con verificación externa.
Además, el grupo ha dado un paso relevante al medir por primera vez las emisiones de Alcance 3 —las asociadas a la cadena de valor— en dos de sus hospitales. Este avance refuerza la transparencia y permite identificar nuevas oportunidades de reducción en ámbitos como proveedores, transporte o gestión de materiales.
La importancia de la concienciación
La tecnología y la inversión son fundamentales, pero insuficientes sin la implicación de las personas. Por ello, en Ribera llevamos a cabo campañas de concienciación dirigidas a profesionales y pacientes, orientadas a promover hábitos responsables en el uso de energía, agua y otros recursos.
Estas iniciativas contribuyen a generar una cultura compartida de sostenibilidad, en la que cada gesto cotidiano —desde el uso eficiente de la climatización hasta el consumo responsable— suma en la reducción del impacto ambiental.
Nuestra experiencia demuestra que es posible integrar la reducción de emisiones en la gestión sanitaria de forma coherente y medible.
En un escenario marcado por la urgencia climática, avanzar hacia modelos más sostenibles no es una opción, sino una necesidad. La combinación de energías renovables, eficiencia, medición transparente y concienciación sitúa a la sostenibilidad como un aliado estratégico de la salud. Porque, en última instancia, cuidar del planeta es también cuidar de las personas y su salud, y por añadidura, de nuestros pacientes y sus familias.


