Hoy celebramos el Día Mundial de la Publicidad y debemos poner en valor el papel clave y fundamental que juega en la economía de nuestro país.
Según datos de noviembre de 2025 (últimos datos publicados), la inversión publicitaria crece un 3,8% y supera los 13.000 millones: recupera los niveles previos a la pandemia. La actividad publicitaria representa ya el 1,22% del PIB y genera el 8,5% del negocio del sector servicios. El sector impulsa el empleo con un alza del 12,9% y una plantilla formada en un 64,9% por mujeres. El número de empresas crece un 3,5% y ya suma 50.074, en una industria dominada por micropymes.
Estos datos explican que el preservar el valor de marca en un entorno cada vez más volátil y polarizado se ha convertido en uno de los mayores desafíos del próximo ciclo. Debemos activar el propósito con coherencia real, evitar la personalización sin empatía y asegurar narrativas consistentes en un ecosistema marcado por la dispersión de audiencias, la dependencia estructural de plataformas globales y la presión del corto plazo, que dificulta la innovación y fragmenta el relato.
En mi opinión, juega un papel clave de información, persuasión y conexión de las empresas con los consumidores para generar ventas y crecimiento económico. Además de impulsar la actividad económica y fomentar la competencia, influye en la percepción de la marca, construye la identidad de las empresas y puede promover cambios sociales y hábitos positivos.
Como hemos visto, es un auténtico motor económico, estimula el consumo, la inversión y la demanda, lo que genera empleos y crecimiento económico. Promueve la competencia y ofrece a las empresas los medios para competir, innovar y mejorar la calidad de sus productos y servicios. Facilita la toma de decisiones, informando a los consumidores sobre productos, servicios, características, beneficios y precios.
Pero no debemos olvidar su labor de información y educación sobre nuevos productos, usos para productos existentes y las características de las ofertas; sobre la transmisión de valores, creencias y normas culturales de la sociedad. Y, ¿por qué no? Las campañas pueden promover hábitos positivos y la concienciación sobre temas relevantes como la sostenibilidad ambiental.
Debemos aunar esfuerzos en apoyar un sector clave en la construcción y fortalecimiento de marcas, un sector que refuerza las marcas y que construye lealtad entre los consumidores.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de la Publicidad

