La Fundación Educativa Amor de Dios da continuidad a la Misión educativo-pastoral realizada por las Hermanas del Amor de Dios durante 170 años, actualmente en veintitrés centros educativos distribuidos en nueve Comunidades Autónomas. En toda esa historia, hemos contemplado al alumno como el centro de nuestra Misión, y nos hemos comprometido con su ámbito personal mucho más allá de lo meramente académico: su situación personal, familiar, económica, etc., y, muy especialmente, si existe una situación de vulnerabilidad, ya que nuestra obra tiene numerosas presencias en entornos muy desfavorecidos.
Cuando elaboramos el Sistema de Cumplimiento Normativo de la Fundación, y su Código Ético, fuimos conscientes que necesitábamos mucho que cumplir con la norma: necesitábamos sistemas de gestión modernos, transparentes y sostenibles que – alineado con la LOPIVI (LO 8/2021) – confirieran una seguridad jurídica que prevenga, detecte, atienda y reporte cualquier forma de violencia contra menores y/o personas vulnerables. Para ello, desarrollamos una serie de protocolos dirigidos a la prevención, reacción y atención en caso de producirse situaciones de abusos o de acoso escolar, que no sólo compromete a nuestro personal sino que obliga a los terceros colaboradores (proveedores, voluntarios, etc.).
Tanto el sistema como sus protocolos están perfectamente implementados y consideramos que nuestra política de prevención está siendo -hasta la fecha- exitosa: la protección de la infancia y los entornos que la ofrecemos se han convertido en una de las líneas estratégicas principales de nuestra Fundación.
Nuestra filosofía va mucho más allá del riesgo reputacional que casos no deseados pudieran causarnos… incluso más allá de la aplicación del carisma cristiano de nuestra Institución, que se materializa en el compromiso social de nuestro proyecto educativo-pastoral, en el que el alumno sigue siendo -170 años después- el centro de referencia.
Nuestra filosofía adquiere un compromiso de responsabilidad social para ofrecer el mejor proyecto educativo-pastoral a la sociedad a la que nos dirigimos.
Pero una institución educativa no puede parar ahí: la Sociedad a la que nos dirigimos aporta cada vez situaciones más complicadas, y nuestra respuesta debe ser proporcional a ello; nuestra política se caracteriza por no ahorrar ningún esfuerzo en proteger a la infancia y la juventud, y en garantizar que nuestras escuelas son entornos seguros en 360 grados.
En esa línea, hemos diseñado e implantado estrategias de prevención y acompañamiento de los menores en áreas como:
- La protección respecto de entornos familiares no seguros, en colaboración con Policías Tutores y servicios sociales.
- La salud mental (destacando especialmente nuestros protocolos anti-suicidio en los que colaboramos activamente con los servicios de salud y sociales).
- La protección al menor en los entornos digitales, educándoles para un uso responsable, competente y autónomo de las tecnologías (nuestro “Proyecto bimodal”).
Para seguir avanzando, en el año 2025 iniciamos un proceso que complementa, desarrolla y amplía nuestro Sistema de Cumplimiento Normativo, y nos integramos en el proyecto de “Escuela Segura – #NoTeCalles”, como fórmula de aplicación práctica de lo que ya es un pilar estratégico que define líneas rojas: garantizar que nuestras Escuelas son Entornos Seguros que ofrecen a la infancia y la juventud espacios. Este proyecto ha supuesto la formación de 1.100 docentes y más de 200 PAS, como fórmula de capacitación y mentalización en las tareas de prevención y actuación.
Pero, sobre todo, hemos iniciado un camino sin retorno hacia el compromiso con la Sociedad de proteger a la infancia y personas vulnerables ofreciéndoles entornos/escuelas en las que crezcan y se eduquen felices y seguros.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Escuelas seguras, en alianza con #Notecalles.org


