Desde el inicio de Lázzaro, el objetivo fue concreto: apoyar a organizaciones sociales en su digitalización y en la escalabilidad de su impacto mediante tecnología. Trabajamos con ONG y proyectos sociales desarrollando soluciones digitales orientadas a mejorar su presencia online, sus procesos de captación de fondos y su capacidad operativa.
Uno de los ejes centrales fue la transparencia, especialmente en el ámbito de las donaciones. Por ello, incorporamos tecnología blockchain para garantizar trazabilidad y confianza, y exploramos modelos de donación digital y criptodonaciones como herramientas complementarias para el tercer sector. Paralelamente, desarrollamos soluciones orientadas a la digitalización de pequeños emprendedores y proyectos con impacto social, siempre bajo criterios de escalabilidad y eficiencia tecnológica.
Con el crecimiento del proyecto, Lázzaro dejó de ser una única plataforma para convertirse en un ecosistema de soluciones tecnológicas desarrolladas bajo una misma visión. Más que un producto, pasó a ser una capacidad: la de diseñar, construir y adaptar tecnología para distintos contextos sociales. Este enfoque nos permitió consolidar un modelo replicable y recibir reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos Forbes 30 Under 30, la mención especial en Tecnología Humanitaria de Cruz Roja, y el respaldo institucional de ser startup avalada por ENISA.
Este proceso de madurez llevó, en abril de este año, a una decisión estratégica: la venta de Lázzaro a SmartAos. La operación permitió integrar la tecnología y el equipo en una estructura mayor, asegurando continuidad y mayor capacidad de crecimiento. A partir de ese momento, el proyecto evolucionó y dio lugar a Innovaslab.
Innovaslab nace como un venture builder tecnológico, un modelo que va más allá del desarrollo de un único producto y se centra en crear, impulsar y escalar múltiples proyectos, compartiendo tecnología, conocimiento y equipos. En nuestro caso, con un foco claro: seguir trabajando en el ámbito social como partner tecnológico.
Actualmente, desde Innovaslab acompañamos a ONG, fundaciones y proyectos con impacto en su transformación digital y en la escalabilidad de sus iniciativas. Diseñamos infraestructuras tecnológicas, plataformas y estrategias digitales que permiten a estas organizaciones crecer, profesionalizarse y ampliar su impacto de forma sostenible. No se trata solo de digitalizar, sino de construir bases tecnológicas que permitan escalar el impacto social en el tiempo.
Si miramos la Agenda 2030, el ODS 17 ha sido, probablemente, el que mejor representa nuestro recorrido. La colaboración entre actores sociales, tecnológicos y empresariales no es un complemento, sino una condición necesaria para abordar retos complejos. Nuestro trabajo ha estado siempre en ese punto de intersección, conectando capacidades distintas alrededor de una misma causa. Y en concreto, agradecidos a todos estos actores que apuestan, dan oportunidades, y colaboran con iniciativas jóvenes como era la nuestra.
Desde una perspectiva de emprendimiento joven, un aprendizaje que hemos reforzado y reconfirmado una y otra vez a lo largo de nuestro camino es que el propósito no sustituye a la estrategia ni a la tecnología, pero sí debe estar por encima de ellas. Cuando esa prioridad es clara, las decisiones —incluidas las más complejas, como una venta o una transformación del modelo— se toman con mayor coherencia.
La evolución de Lázzaro hacia Innovaslab responde a esa lógica: pasar de un proyecto concreto a un modelo que habilita a otros, manteniendo el foco en lo social y utilizando la tecnología como herramienta para escalar impacto.


