En España, más de 8.000 municipios dibujan el mapa de nuestra identidad. Sin embargo, detrás de esa diversidad late una realidad preocupante: la despoblación rural y la pérdida de tejido económico y social.
Cuando un bar cierra en un pueblo, no desaparece solo un negocio; se apaga un punto de encuentro y de socialización, se diluye la cohesión comunitaria y se erosiona la esencia de la vida local. El bar es mucho más que una barra y unas mesas: es el corazón de la socialización, el lugar donde se celebran historias compartidas y donde se sostiene buena parte del dinamismo económico.
Frente a este reto, Mahou San Miguel ha decidido dar un paso adelante con BarLab Rural, una iniciativa que va más allá de la hostelería. En colaboración con la entidad social AlmaNatura, la empresa conecta propietarios de bares cerrados con emprendedores dispuestos a reactivarlos en municipios de menos de 5.000 habitantes en Castilla y León y Castilla-La Mancha. El objetivo es claro: revitalizar entornos rurales, generar empleo y devolver vida a espacios que son auténticos símbolos de identidad colectiva.
El programa no se limita a abrir puertas; construye proyectos sólidos y sostenibles. Ofrece formación especializada en gestión, digitalización y sostenibilidad, mentoría personalizada y acceso a una red de apoyo que garantiza que cada negocio sea viable y duradero. Porque un bar rural es mucho más que un negocio: es un lugar donde se construye comunidad y se mantiene viva la esencia de nuestros pueblos.
Este compromiso no surge de la nada. Mahou San Miguel tiene una presencia histórica en el territorio: está presente en el 92% de los municipios españoles que cuentan con bar, y su actividad en zonas rurales genera un impacto socioeconómico notable. En los pueblos pequeños de menos de 5.000 habitantes trabaja con más de 29.000 establecimientos, generando 321 millones de euros de riqueza y 5.840 empleos. En los pueblos en riesgo de despoblación, su apoyo se traduce en 136 millones de euros y más de 2.100 puestos de trabajo. Son cifras que hablan de algo más que negocio: son palancas para frenar la despoblación y fortalecer el tejido social.
En un momento en que la sostenibilidad y la responsabilidad social se han convertido en imperativos, iniciativas como BarLab Rural demuestran que las empresas pueden ser agentes de cambio real. No se trata solo de vender cerveza; se trata de impulsar oportunidades, de generar valor compartido y de apostar por un futuro en el que nuestros pueblos sigan siendo lugares vivos, con historias que contar y espacios donde encontrarse.
Porque, al final, ¿qué sería de la España rural sin sus bares? Probablemente, un país más silencioso, más vacío y menos sociable. Por eso, cuando una compañía decide invertir en mantener encendida esa luz, además de generar empleo directo, revitaliza la economía local, atrae turismo y teje relaciones.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Impacto social local: Empresas comprometidas con el bienestar de sus comunidades

