El lenguaje es algo inherente a nuestro día a día, pero ¿somos realmente conscientes de su relevancia en la comprensión de la realidad y su impacto en las emociones que generamos? ¿Lo usamos siempre de una manera adecuada?
No tengo la respuesta pero sí creo que hay que reivindicar más la importancia del lenguaje. Es uno de los propósitos a impulsar desde mi función. Porque el buen uso del lenguaje es importante y más en un sector como el nuestro, dedicado a los cuidados.
Cuidar también es usar las palabras precisas, ser transparentes con lo que comunicamos, hacerlo de una manera amable y especialmente cuando nos comunicamos con personas mayores.
No debemos perder ese aprecio por el lenguaje y eso debemos trasladarlo también como compañía.
¿Y cómo lo hacemos? siendo cuidadosos en el cómo, pero también en el qué, comunicando compromisos que ya estén implementados en el día a día, siendo críticos con nosotros mismos y dejando atrás las intenciones para trasladar procesos y prácticas reales. En definitiva, primero hagamos y luego ya, lo contamos.
Nuestra intención es ser transparentes y, usando un lenguaje que sea comprensible y claro conseguiremos, no solo transmitir, sino también involucrar. Soy periodista de formación y mi experiencia en esta profesión me ha enseñado que informar bien es una forma de cuidado preventivo.
En DomusVi estamos impulsando la transformación de la cultura de cuidados hacia un modelo más humano y el lenguaje forma parte, por supuesto, de esta transformación. Humanizar el cuidado es adaptar nuestras atenciones a las necesidades de cada persona. Además de brindar un buen trato que, sin duda, nace de un conocimiento profundo de la persona y se materializa a través de pequeños gestos: una sonrisa, una mirada, una palabra adecuada, recordar sus gustos y preferencias, tener en cuenta sus decisiones, …
Además, nuestra intención es dar voz a quienes cuidan, visibilizando a profesionales del cuidado como los auténticos protagonistas e incorporando relatos reales y hacer una labor divulgativa para transformar el imaginario colectivo sobre esta etapa de la vida.
Tenemos muy en cuenta que en el sector de cuidados de personas mayores la comunicación no es un adorno sino parte del propio cuidado. Porque el bienestar de las personas que cuidamos es una prioridad y un uso cuidadoso del lenguaje puede ser también una herramienta.
Por último, creo que el lenguaje también puede ayudar a combatir un problema que tenemos en nuestra sociedad: el edadismo. Según un estudio reciente del CIS, uno de cada tres mayores se siente ignorado por su edad y la comunicación tiene que estar dirigida a cuidar todo lo que tiene que ver con ellos, influyendo en cómo la sociedad mira el envejecimiento.
Evitar mensajes basados en la fragilidad, mostrar la diversidad (edades, cuerpos, capacidades y trayectorias), rechazar estereotipos… haciendo pedagogía social a través del lenguaje. Podemos encontrar multitud de ejemplos concretos en la comunicación diaria.
Son muchos los retos a los que contribuir, pero algo tan humano y accesible como el lenguaje puede ser parte de la solución.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Comunicación Responsable: Claves para construir una marca transparente y sostenible


