Hacia una ciencia inclusiva: reflexiones en el Día de la Mujer y la Niña en la ciencia

Tribuna de Guadalupe Sabio Buzo, Jefa del grupo de Interacción entre órganos en las enfermedades metabólicas del Centro nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y miembro del jurado de los Premios a la Investigación Jesús Serra de Fundación Occident.

09-02-2024
Guadalupe Sabio Buzo, Jefa del grupo de Interacción entre órganos en las enfermedades metabólicas del CNIO

Son ya casi 10 años desde que la ONU apostara por el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Desde entonces, anualmente, nos recuerda la necesidad urgente de visibilizar y apoyar a las mujeres en el ámbito científico. Este día, que señala el camino hacia la igualdad de género, es una llamada a despertar vocaciones científicas en las niñas y a reconocer el potencial que se encuentra en la diversidad.

Es innegable que la presencia de las mujeres en la ciencia es necesaria para el progreso y la innovación. Si no aprovechamos el talento y las perspectivas únicas que las mujeres aportan a la investigación, estaremos desperdiciando la mitad del potencial humano. Más allá de una cuestión de justicia, es una exigencia para el avance del conocimiento científico.

Hay que corregir errores históricos, que han plagado la ciencia de sesgos de género. Las mujeres han sido marginadas en la producción y aplicación del conocimiento científico. En el caso de la salud, las enfermedades de las mujeres han sido olvidadas porque el hombre era el modelo estándar. Esta falta de representación se traduce en lagunas en nuestro conocimiento y errores en el diagnóstico y el tratamiento de las mujeres, perpetuando desigualdades y poniendo en riesgo la vida y el bienestar de las mujeres y de sus hijos.

Poco a poco, estas tendencias cambian y, afortunadamente, cada vez más hay trabajos destinados a entender la salud de la mujer y dar respuesta a algunas enfermedades femeninas. Algunos de los proyectos liderados por investigadores e investigadoras premiados por los Premios a la Investigación Jesús Serra, de Fundación Occident, son un ejemplo.

Parece impensable que bien entrado el siglo XXI, debamos todavía denunciar los obstáculos añadidos a los que nos enfrentamos las mujeres en nuestra carrera científica por el simple hecho de ser mujer. Porque a pesar de los avances en igualdad de género, los techos de cristal y los sesgos siguen existiendo y frenando el ascenso de las mujeres científicas. La falta de referentes y de apoyos en nuestro entorno impiden la participación plena de las mujeres en la ciencia.

Como científica, me resulta triste observar cómo las nuevas generaciones de jóvenes investigadoras se desalientan ante estos techos y sesgos. A veces, se replantean su elección y abandonan sus sueños. Cada vez que esto sucede, perdemos un talento irremplazable y perpetuamos antiguos patrones. No podemos seguir minando las esperanzas y aspiraciones de las generaciones futuras.

Necesitamos trabajar de manera proactiva para eliminar los obstáculos y romper las barreras que impiden la plena participación de las mujeres en la ciencia. Solo cuando reconozcamos y confrontemos las injusticias y desigualdades de género en la ciencia podremos crear un ambiente donde todas las personas, sin importar su género, tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial y contribuir de manera significativa al avance del conocimiento y la innovación científica.

Es por eso que quiero aprovechar este foro para celebrar los logros de las mujeres en la ciencia y para pedir el compromiso de todos, porque la lucha por la igualdad no es una cuestión de género, sino un esfuerzo colectivo. Se lo debemos a las niñas que sueñan con ser científicas, pero también a los niños que comparten este sueño, porque juntos podrán disfrutar de un entorno más enriquecedor en el que hacer crecer su curiosidad y desarrollar su potencial.

Fui una de las primeras ganadoras de los premios a la investigación Jesús Serra de Fundación Occident, y recientemente me he incorporado a su jurado. En este jurado somos más las mujeres, y en estos premios las bajas por maternidad y paternidad se tienen en cuenta al comparar la trayectoria de investigación de hombres y mujeres. Soy investigadora de uno de los centros de investigación en cáncer más importantes de Europa, y lo lidera una mujer. Las herramientas para mejorar existen. Los referentes en los que reflejarnos están aquí.

Es hora de unir fuerzas y avanzar hacia un futuro más brillante y equitativo para todos.

Esta tribuna forma parte del Dosier Corresponsables: Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.