Bajo el asfalto de nuestras ciudades late un sistema nervioso invisible: una red de infraestructuras que transporta, abastece, recoge, y depura el recurso más esencial para la vida, garantizando un equilibrio que suele darse por sentado. Este entramado —que incluye tanto el suministro como el saneamiento y la depuración— constituye la columna vertebral del bienestar urbano. En un escenario de emergencia climática, la gestión del ciclo integral del agua ha dejado de ser un mero servicio técnico para convertirse en un elemento estratégico de resiliencia y sostenibilidad.
Históricamente, el hilo azul del agua ha tejido el progreso de las civilizaciones. Hoy, las exigencias provocadas por el cambio climático provocan que ese mismo hilo deba evolucionar hacia una función más amplia: proteger ecosistemas, reducir vulnerabilidades climáticas y generar valor compartido. Pasar de transportar agua a proteger el planeta implica un cambio de paradigma: la actividad no solo suministra un recurso, sino que mitiga riesgos, preserva la biodiversidad y refuerza la seguridad hídrica de los territorios.
Una buena manera de medir la madurez de una estrategia ambiental es a través de su capacidad para someterse a los estándares externos. La obtención de la calificación B en gestión climática y seguridad hídrica por parte de Carbon Disclosure Project (CDP) sitúa a Aqualia en el nivel de «Gestión Avanzada» (Management). Por primera vez Aqualia ha presentado su reporte de manera independiente y la calificación obtenida demuestra que la compañía dispone de una estructura sólida, que los datos respaldan su efectividad y que el compromiso climático de la compañía es verificable.
La base de este desempeño es un Sistema de Gestión Integrado (SGI) con más de 25 años de evolución, que asegura la trazabilidad de los datos en los 19 países donde se presta servicio. Este rigor se plasma en el Plan Estratégico de Sostenibilidad (PESA) 2024-2026, una hoja de ruta que no es una mera declaración de intenciones, sino todo un compromiso operativo con 43 objetivos concretos que tienen como meta final la neutralidad climática total para el año 2050. El propósito es contribuir, de la mano de todos los territorios en los que desarrollamos nuestra actividad, a un futuro más sostenible, demostrando que la acción climática y la protección del agua son palancas esenciales para la competitividad.
El modelo de economía circular: biofactorías y eficiencia digital
La sostenibilidad exige la superación del modelo lineal basado en «extraer-usar-desechar». La transformación de las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) en biofactorías convierte los residuos en recursos de alto valor agrícola y energético mediante digestión anaerobia. Bajo esta premisa, la compañía se ha marcado el objetivo de alcanzar la valorización del 98% de los lodos para 2026. Se trata de que los lodos generados en estas instalaciones dejen de ser residuos y se transformen en subproductos de valor, para su uso energético o agrícola, entre otros. Además, mediante procesos de digestión anaerobia, estas plantas producen biogás para autoconsumo, reduciendo en gran medida la dependencia de energías fósiles.
El caso de Lleida sirve como prueba de concepto de este modelo: es el primer servicio en España certificado en neutralidad de carbono bajo PAS 2060 de AENOR, logrando una reducción del 24,28% de sus emisiones totales desde el año 2020. Lo ha conseguido gracias a la producción de biogás en la depuradora, a la implantación de instalaciones fotovoltaicas para autoconsumo, la compra de electricidad 100 % renovable, la optimización de procesos operativos y la compensación de emisiones residuales mediante proyectos certificados de absorción de carbono.
En un contexto donde la Asociación Española del Agua Urbana (DAQUAS) advierte que el ritmo de renovación de infraestructuras en España es de apenas un 0,2% (frente al 2% ideal), la digitalización se convierte en una palanca vital para gestionar la escasez. Con una inversión de 13,5 millones de euros en 2025 (casi 50 millones en el último trienio), el ecosistema Aqualia Live utiliza Inteligencia Artificial y Big Data para optimizar el rendimiento de las infraestructuras.
El valor social del agua: cohesión, equidad y desarrollo
La dimensión social de la sostenibilidad en la gestión del agua se puede manifestar como un puente de conocimiento a través de la internacionalización. La experiencia y adaptabilidad de Aqualia en 19 países con realidades completamente diferentes le confieren la capacidad de, no solo ofrecer un servicio de agua eficiente, sino también fortalecer el bienestar y el progreso de los territorios en los que opera.
La responsabilidad corporativa se traduce en un alto impacto local. En Colombia, Aqualia ha impulsado más de 100 acciones sociales, destacando las «Escuelas del Agua» que han capacitado a 2.400 personas, además de programas de desarrollo rural para las comunidades Wayuu. En Georgia, se ha asegurado el acceso al agua en residencias de ancianos y hogares infantiles; mientras que, en la República Checa, el programa «Remando juntos» ha dado vida a 170 proyectos locales propuestos por los propios empleados. Este impacto se refuerza con mecanismos de equidad, como los bonos y tarifas sociales de la compañía que benefician a más de 3,5 millones de clientes a nivel mundial, a través de alianzas con entidades como Cáritas o Cruz Roja, en el caso de España.
La gestión eficiente del agua es una condición sine qua non para el desarrollo humano y la estabilidad climática. Los datos operativos reflejan la magnitud del compromiso de Aqualia: la producción de 1.157 millones de m³ de agua potable y la depuración de 1.550 millones de m³ de aguas residuales, devolviendo este recurso vital a la naturaleza en condiciones óptimas para cerrar el ciclo del agua.
Con un consumo energético que ya proviene en un 44,76% de fuentes renovables, el camino hacia la neutralidad en 2050 es cada vez más factible. El «hilo azul» del agua debe mantenerse como garantía de un derecho universal, conectando la vanguardia tecnológica con un compromiso que asegure que el progreso y la salud lleguen a todos los territorios por igual.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Agua


