El cáncer no es solo un desafío científico. Es un reto social que interpela a toda la sociedad. Cada diagnóstico, cada tratamiento y cada historia de superación nos recuerdan que avanzar contra esta enfermedad requiere algo más que talento en los laboratorios: necesita compromiso colectivo. Desde CRIS Contra el Cáncer defendemos una idea clara y profundamente transformadora: la curación del cáncer solo será posible si trabajamos juntos, desde la colaboración público-privada y con una sociedad civil implicada que impulse la investigación como prioridad común.
En 2026, más de 300.000 personas serán diagnosticadas de cáncer en España. Entre ellas, cerca de 8.000 jóvenes adultos y más de 1.600 niños y niñas. Son cifras que reflejan la magnitud de un desafío enorme, ante el que no podemos mirar hacia otro lado. Es un reto que debemos afrontar unidos, con determinación, solidaridad y un compromiso colectivo sostenido.
La investigación del cáncer es el motor del progreso. Gracias a ella hoy se salvan más vidas que nunca, se desarrollan terapias más precisas y se cronifican enfermedades que antes eran letales. Pero investigar requiere tiempo, recursos, estabilidad y una visión a largo plazo. Y ahí es donde la colaboración entre instituciones públicas, empresas privadas, fundaciones, donantes y ciudadanía se vuelve imprescindible. Ningún actor, por sí solo, puede asumir la magnitud de este reto.
La colaboración público-privada permite que la investigación tenga algo tan esencial como escaso: la posibilidad real de avanzar para curar. Significa financiación estable, infraestructuras adecuadas, acceso a tecnología puntera y la libertad científica necesaria para explorar nuevas ideas. Cuando el sector público y el privado suman esfuerzos, la investigación avanza más rápido, llega antes a los pacientes y genera un impacto tangible en la sociedad.
Pero esta colaboración no es solo una cuestión de recursos económicos. Es una forma de entender la investigación como un bien común. Empresas comprometidas, donantes individuales, socios, instituciones y ciudadanos forman parte de una misma cadena de valor cuyo objetivo último es salvar vidas. Todos somos parte de la investigación, aunque no llevemos una bata blanca. Cada aportación, cada alianza y cada gesto de apoyo construyen el ecosistema que hace posible los avances científicos.
Desde CRIS Contra el Cáncer llevamos más de quince años demostrando que este modelo funciona. Financiamos proyectos innovadores, apoyamos a investigadores de excelencia, impulsamos Unidades CRIS de investigación traslacional y fomentamos alianzas estratégicas con hospitales, centros públicos y empresas privadas. Gracias a este esfuerzo conjunto, hoy existen tratamientos que no existirían sin la suma de voluntades.
Pero queremos ir más allá. Creemos firmemente que la sociedad entera debe sentirse parte activa de la investigación contra el cáncer. Donantes, socios, empresas, instituciones y ciudadanos compartimos un mismo objetivo común. No se trata solo de financiar ciencia, sino de construir una cultura de compromiso, corresponsabilidad y esperanza.
Por eso hablamos de Generación CRIS. Una generación formada por personas diversas, unidas por una convicción: el cáncer se puede curar si trabajamos juntos. Una generación que entiende que cada euro invertido en investigación es una inversión en vida. Que sabe que apoyar la ciencia hoy es regalar futuro mañana.
La curación del cáncer será el resultado de miles de esfuerzos coordinados, de alianzas sólidas y de una sociedad que decide no mirar hacia otro lado. Con el apoyo económico de todos, con la implicación de empresas responsables, con la generosidad de donantes y socios, y con el talento de nuestros investigadores, podemos acelerar el camino hacia la curación.
En CRIS Contra el Cáncer creemos que el futuro se construye colaborando. Y sabemos que, juntos, somos la generación que hará posible lo que durante demasiado tiempo pareció imposible: curar el cáncer.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial contra el Cáncer

