En la sala de espera de una clínica de Ceuta, el tiempo parece haberse detenido. Una mujer hojea una revista vieja sin pasar realmente las páginas. A su lado, un hombre mira fijamente el suelo, como si allí pudiera encontrar una respuesta. Nadie habla, pero todos parecen compartir el mismo silencio denso, ese que se instala cuando la vida ha decidido cambiar las reglas sin previo aviso. El cáncer tiene esa forma de llegar, sin estruendo, pero con la capacidad de desordenarlo todo y ponerte el mundo en pausa.
En España, alrededor de 300.000 personas reciben cada año ese golpe seco que transforma lo cotidiano en incertidumbre. De un día para otro, aquello que parecía urgente pierde peso, el mundo se pone en pausa, los sueños y las ilusiones se aplazan, y la atención se desplaza hacia lo esencial: el cuidado deja de ser secundario y pasa a sostener el día a día en medio del proceso.
Es desde esa realidad concreta desde donde la Fundación Flutter ha orientado su forma de estar presente. No desde grandes declaraciones, sino desde la atención a lo cotidiano. Así, en abril del año pasado, la Fundación firmó un convenio de colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer de Ceuta, con el objetivo de acompañar a pacientes oncológicos en aspectos que a menudo quedan en un segundo plano, pero que inciden de manera directa en su calidad de vida.
El acuerdo, desarrollado junto a la clínica HC de Ceuta, ponía el foco en algo tan cotidiano y, a la vez, tan determinante como la alimentación y lo materializamos proporcionando servicios de nutrición y endocrinología gratuitos y personalizados para cada paciente.
La idea que sostiene esta iniciativa es tan sencilla como que, en contextos tan exigentes, una orientación nutricional adecuada puede marcar la diferencia. Puede ayudar a tolerar mejor los tratamientos, a reducir efectos secundarios como la fatiga, la pérdida de peso o los problemas digestivos. Pero también puede devolver algo que el cáncer suele arrebatar con facilidad: una cierta sensación de control y capacidad de decisión sobre el propio cuerpo.
Nueve meses después, los resultados hablan por sí solos. Desde que comenzó el proyecto hemos acompañado a cerca de 200 personas de Ceuta en su lucha contra el cáncer, aportándoles servicios individualizados, adaptados a cada fase de la enfermedad y de la recuperación. Alrededor de los pacientes, familiares y cuidadores también han encontrado apoyo y orientación en un ámbito que a menudo se pasa por alto, pero que resulta fundamental en momentos especialmente abrumadores.
La acogida ha sido muy positiva tanto entre pacientes como entre profesionales sanitarios. Por ello, junto con la Asociación Española Contra el Cáncer, ya se está trabajando en una segunda fase que ampliará la iniciativa mediante talleres grupales y actividades educativas orientadas a fomentar conocimientos y hábitos de alimentación saludable. Porque algo tan cotidiano como la nutrición puede marcar la diferencia no solo en la prevención y el desarrollo de la enfermedad, sino también en la calidad de vida durante el tratamiento.
Con esa convicción, la Fundación Flutter confía en que este proyecto continúe creciendo y contribuyendo, de manera sustancial, a mejorar los cuidados y el bienestar de las personas que atraviesan un proceso oncológico.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial contra el Cáncer

