El Día Mundial de las ONG que celebramos hoy 27 de febrero es una oportunidad para detenernos y reconocer una labor que, con demasiada frecuencia, pasa desapercibida. Las organizaciones no gubernamentales forman parte esencial del tejido social, actuando allí donde muchas veces las instituciones públicas no llegan o lo hacen con dificultad. Su impacto no solo se mide en cifras, sino en vidas transformadas, oportunidades creadas y derechos defendidos.
Entidades como Aldeas Infantiles o Cruz Roja entre muchísimas otras representan ejemplos visibles de una realidad mucho más amplia y diversa. Desde la atención sanitaria en zonas de conflicto hasta la defensa de los derechos humanos o la asistencia en catástrofes naturales, su trabajo es imprescindible. Junto a estas grandes organizaciones existen miles de ONG locales que, con recursos limitados y un enorme compromiso, sostienen comedores sociales, acompañan a personas mayores, apoyan a víctimas de violencia o promueven la inclusión de colectivos vulnerables.
Como sociedad, debemos hacer un reconocimiento más profundo y constante a esta labor. No se trata solo de aplaudir en fechas señaladas, sino de comprender que su trabajo fortalece la cohesión social y contribuye al bienestar común. Las ONG no sustituyen al Estado, pero sí complementan su acción y, en muchos casos, impulsan cambios que posteriormente se traducen en políticas públicas más justas.
Además, su existencia refleja algo fundamental: la capacidad de la ciudadanía para organizarse y responder solidariamente ante las injusticias. Son un recordatorio de que la responsabilidad social no recae exclusivamente en los gobiernos, sino también en cada uno de nosotros. Colaborar como voluntarios, realizar donaciones o simplemente difundir su labor son formas concretas de apoyar su impacto.
En un mundo marcado por desigualdades, conflictos y crisis humanitarias, el trabajo de las ONG es más necesario que nunca. Reconocer su contribución no es un gesto simbólico, sino un acto de justicia hacia quienes dedican su tiempo, su conocimiento y, en muchos casos, su seguridad personal al servicio de los demás. El Día Mundial de las ONG debe invitarnos no solo a agradecer, sino también a comprometernos.
Este editorial forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de las ONGs


