El Día Mundial de la Publicidad suele celebrarse poniendo el foco en la creatividad, la innovación y la capacidad del sector para conectar marcas y personas. Sin embargo, esta conmemoración también debería ser una oportunidad para una reflexión más profunda y necesaria. La publicidad no es solo un motor cultural y económico; es también una industria con un impacto climático significativo que no puede seguir siendo ignorado.
Campañas globales, producciones audiovisuales de gran escala, eventos promocionales, impresión masiva de materiales, consumo energético en plataformas digitales y centros de datos. Todo ello conforma una huella de carbono considerable. Aunque a menudo se percibe como un sector “inmaterial”, la realidad es que la publicidad también consume recursos y genera emisiones.
Precisamente por su enorme capacidad de influencia, la publicidad tiene una responsabilidad añadida. No solo comunica mensajes, sino que moldea comportamientos, aspiraciones y estilos de vida. Por eso, invertir su impacto ambiental no debe entenderse como una carga, sino como una oportunidad estratégica. Apostar por un modo de trabajar más responsable implica revisar procesos, medir emisiones y tomar decisiones conscientes en cada fase del trabajo creativo y productivo.
Existen ya alternativas viables. Producciones más austeras y eficientes, rodajes locales, reducción de desplazamientos innecesarios, uso de energías renovables, elección de proveedores comprometidos con la sostenibilidad y una transición real hacia soportes menos contaminantes. A esto se suma la necesidad de integrar criterios ambientales en la planificación digital, optimizando formatos, tiempos de exposición y consumo energético de las campañas online.
Pero el cambio no puede limitarse a la técnica. También es ético y cultural. La publicidad tiene el poder de normalizar valores como la responsabilidad, la sobriedad y el consumo consciente, alejándose de narrativas basadas en el exceso y la obsolescencia constante.
En el Día Mundial de la Publicidad, celebrar el talento del sector debería ir de la mano de un compromiso firme con el futuro. Reducir las emisiones y trabajar de forma más responsable no solo es posible, sino imprescindible. La creatividad, bien entendida, también consiste en encontrar nuevas formas de crecer sin seguir aumentando el coste ambiental. La publicidad puede y debe ser parte de la solución.
Este editorial forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de la Publicidad

