Los consumidores de hoy tienen muy claro lo que esperan de las marcas, sobre todo en temas de sostenibilidad. El dato de la Encuesta sobre la percepción de los consumidores europeos en materia de envases 2026, el 64% de los encuestados piensan que la facilidad de reciclar un envase es clave al elegir un producto. Esto demuestra que la sostenibilidad, y cómo de fácil es que algo se recicle, ya no es solo algo que las empresas deben ofrecer, sino que es algo que se espera de ellas. Para Henkel Ibérica, esta realidad no es un problema, sino algo que nos anima a seguir con nuestra estrategia de economía circular.
Hoy, la búsqueda de un modelo de crecimiento regenerativo se está convirtiendo en el nuevo motor de la industria. Para que este impulso sea efectivo, se necesita un marco que lo fomente y lo canalice. En Henkel, nuestro propósito, Pioneers at heart for the good of generations, actúa como guía. En 2026 celebramos 150 años, y tener una trayectoria tan larga demuestra que ya cuando Fritz Henkel fundó la compañía, supo darle un sentido de responsabilidad hacia la sociedad y el medio ambiente que hemos mantenido y desarrollado durante todo este tiempo.
Nuestra estrategia de sostenibilidad abarca diferentes ámbitos, uno de ellos para envases, que se basa en tres pilares: diseño inteligente y reducción de materiales, uso de materiales de fuentes sostenibles y, crucialmente, cerrar el ciclo. Esto se traduce en objetivos ambiciosos, como por ejemplo lograr que el 100% de nuestros envases sean reciclables o reutilizables y reducir en un 50% el plástico virgen de origen fósil.
Algunos ejemplos reales que están al abasto de todos los consumidores y con los que demostramos este compromiso son: los adhesivos de Loctite, que están creados con una base biológica que reduce más de un 60% las emisiones al fabricarlos. Para la ropa, Wipp Express ha mejorado sus productos para que un 92% de sus ingredientes sean biodegradables y hemos reducido hasta un 70% el plástico por cada dosis en sus envases. Además, los envases de Vernel ya están hechos con un 100% de plástico reciclado. Esto es un paso fundamental para cerrar el ciclo del plástico, usar menos material nuevo y facilitar el reciclaje.
Pero no solo nos fijamos en cómo son los productos y sus envases. En Henkel, también estamos promoviendo el uso de envases que se puedan rellenar o reutilizar. Así, damos opciones a los consumidores para que reduzcan su impacto en el medio ambiente. Además, nos esforzamos para que todos nuestros envases se diseñen para ser reciclables desde el principio, haciendo que sea más fácil para la gente y asegurando que nuestros materiales se puedan usar de nuevo.
Pero la circularidad debe ir más allá del envase; debe impregnar también toda la cadena de valor. Por eso mismo, el año pasado establecimos una nueva hoja de ruta de cero emisiones netas para reducir el 90% de las emisiones absolutas en nuestra cadena de valor para 2045. Un ejemplo de las acciones que estamos realizando para conseguir este objetivo, y del que nos enorgullecemos es nuestra alianza con CHEP y Grupo Central Lechera Asturiana. Juntos, hemos sido pioneros en un proyecto de transporte colaborativo usando un duo-tráiler y aceite vegetal hidrotratado (HVO) que, en cinco años, ha evitado la emisión de más de 575 toneladas de CO₂ y ha eliminado más de 1,2 millones de kilómetros en vacío.
En definitiva, las empresas tenemos la oportunidad única de actuar como motores del cambio. La economía circular es la herramienta que nos permite movilizar nuestro mayor activo, la innovación, para construir un modelo de negocio más justo y sostenible. La verdadera transformación se construye día a día, proyecto a proyecto, y empieza por la voluntad de reinventar el valor para no dejar a nadie atrás.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Economía Circular: un camino hacia el futuro con menos desperdicio y más valor


