Comencemos con unas preguntas: ¿Nos sentimos realmente informadas e informados? ¿Confiamos en los mensajes que consumimos cada día? ¿Estamos informando bien cuando hablamos de desigualdades, de derechos o de salud? En un ecosistema saturado de impactos, titulares y opiniones, el gran desafío ya no es solo comunicar más, sino informar mejor y comunicar para transformar. Para las organizaciones sociales, la comunicación no es únicamente una herramienta de visibilidad: es un acto de responsabilidad ética, una forma de cuidado y una palanca clave para generar conciencia crítica y cambio social.
Hablar de comunicación responsable implica poner a las personas en el centro, garantizar el rigor de la información, huir de los discursos del odio y construir relatos que expliquen las causas estructurales de las desigualdades, no solo sus consecuencias. Es una comunicación orientada a la transformación social, que promueve ciudadanía crítica.
Desde Farmamundi entendemos la comunicación como un derecho humano y una herramienta estratégica para el cambio, en coherencia con el enfoque que impulsa la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, de la que formamos parte activa y cuyo trabajo en comunicación para la transformación social suscribimos plenamente. Un marco compartido que sitúa la salud global, la justicia social y los derechos humanos como ejes irrenunciables del relato.
Las personas en el centro de la comunicación
La comunicación responsable comienza poniendo a las personas en el centro, como protagonistas de sus propios procesos y voces legítimas del cambio. En Farmamundi apostamos por una comunicación que recoge testimonios reales, historias de vida y experiencias compartidas desde el respeto.
Este enfoque nos lleva a huir de narrativas simplistas o estereotipadas y a trabajar desde el periodismo de soluciones: explicar los problemas estructurales que generan desigualdades en salud, pero también visibilizar las respuestas colectivas, los aprendizajes y los logros alcanzados junto a las comunidades con las que cooperamos. Comunicar también para empoderar y movilizar.
Coherencia, transparencia y confianza
Construir una marca social transparente y sostenible exige coherencia entre el discurso y la práctica. La comunicación responsable se basa en la honestidad y la rendición de cuentas, incluso cuando los mensajes no son inmediatos ni cómodos. En Farmamundi trabajamos desde hace más de treinta años para generar confianza a largo plazo, ofreciendo información clara y accesible a nuestros públicos.
Rigor frente a la contaminación informativa
Uno de los grandes desafíos actuales es combatir la proliferación de bulos, la desinformación y la contaminación informativa, que debilitan el debate público y erosionan la confianza social. En este escenario, las ONG tenemos una responsabilidad añadida. Debemos ser agentes activos de información rigurosa y contrastada.
También debe preocuparnos la irrupción, como un elefante en una cacharrería, de la inteligencia artificial. La IA abre nuevas oportunidades para mejorar la eficacia y el alcance de la comunicación social. Utilizada con criterio, puede ser una aliada para optimizar procesos y mejorar la accesibilidad de los contenidos. Sin embargo, su uso debe estar siempre guiado por principios éticos claros.
Necesitamos una brújula ética que sitúe a las personas y sus derechos en el centro. En su libro ¿Ética o ideología de la inteligencia artificial?, la filósofa Adela Cortina reflexiona sobre la importancia de no idealizar ni automatizar decisiones que siguen siendo humanas y éticamente complejas, advirtiendo contra la tentación de dejar la ética en manos de algoritmos o de discursos tecnológicos que sirven a intereses económicos o de poder. Cortina nos recuerda que la IA, como cualquier herramienta poderosa, solo contribuirá al bien común si la orientamos hacia principios humanos claros —transparencia, justicia, responsabilidad, libertad y solidaridad— y si mantenemos siempre la deliberación y el juicio crítico como ejes centrales de su uso.
Comunicar para transformar la sociedad
Avanzar hacia una comunicación verdaderamente responsable implica asumir compromisos concretos: repensar nuestras narrativas, escuchar a las personas y comunidades, reforzar el trabajo en red, combatir la desinformación con rigor y situar siempre el bien común en el centro. Comunicar con honestidad y desde el corazón es apostar por una sociedad más informada, crítica y solidaria. Una comunicación que no solo visibiliza realidades, sino que contribuye a transformarlas y a garantizar el derecho a la salud en igualdad. Para ello, es imprescindible reconocer y fortalecer el papel de los equipos de comunicación en las organizaciones, dotándolos de recursos, legitimidad y visión estratégica. Entender la comunicación como una inversión clave —y no como un coste— es una condición necesaria para avanzar hacia organizaciones más coherentes, transparentes y comprometidas con la defensa efectiva del derecho a la salud. En ello estamos, y en ese camino queremos seguir.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Comunicación Responsable: Claves para construir una marca transparente y sostenible


