¿Cómo debemos entender la financiación con impacto en la banca social? En un principio parecía ser un bonito ideal o declaración de buenas intenciones pero sin una hoja de ruta clara para materializar esa intención. Sin embargo, la evolución de la banca social ha llevado a que esa intención pase de ser solamente un relato para convertirse en una herramienta de gestión, es decir, una estrategia empresarial capaz de transformar vidas de manera real.
La historia del microcrédito lo ilustra bien. Muhammad Yunus, fundador del Grameen Bank, demostró que prestar pequeñas cantidades a quienes no pueden acceder a la banca tradicional puede activar una cadena de progreso: emprendimiento, educación y estabilidad familiar. Ese espíritu de progreso es una de las semillas de lo que hoy llamamos economía de impacto.
Pero conviene no confundir conceptos que en ocasiones parecen similares. Economía de impacto no es filantropía ni Responsabilidad Social Corporativa (RSC), ni tampoco se limita a aplicar criterios ESG (criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza) para gestionar riesgos y buenas prácticas. La economía de impacto va un paso más allá, puesto que define la estrategia para buscar simultáneamente rentabilidad financiera e impacto social y/o ambiental positivo, con intencionalidad explícita desde el diseño del modelo.
Ese “desde el diseño” es clave porque convierte el impacto en una guía estructural que condiciona las decisiones: marca qué productos se priorizan, qué riesgos se aceptan, qué indicadores importan. En MicroBank, esa evolución ha sido real: el impacto social ha pasado de ser una intención a convertirse en el eje vertebrador de la estrategia.
MicroBank nació en 2007, en un contexto marcado por el reconocimiento internacional al microcrédito y por una crisis financiera que dificultó el acceso a crédito a emprendedores y familias. Desde el primer día, la intencionalidad social fue clara, no se trataba de ser un banco que “además” ofrecía microfinanzas, sino de ser un banco social especializado en financiación con impacto para contribuir a crear empleo, fomentar actividad productiva y apoyar el desarrollo personal y familiar.
En una primera etapa, el objetivo era llegar donde otros no llegaban y demostrar adicionalidad respecto a la banca tradicional, y ha llegado a convertirse en un referente en microfinanzas en España y Europa. Sin embargo, era necesario poder medir qué cambios profundos generaba el impacto de los microcréditos sin caer en algún impact washing involuntario, que atribuyera mejoras que no se habían generado realmente.
El salto metodológico llegó cuando incorporamos la Teoría del Cambio como marco: pasar de contar “lo que hacemos” a explicar “cómo y por qué eso genera cambios”. Asimismo, hemos aprendido que medir el impacto con rigor requiere un seguimiento y contraste. Por este motivo, hemos avanzado hacia análisis longitudinales y multianuales, complementando datos con evidencia cualitativa para entender qué ocurre a lo largo del tiempo y reducir así sesgos.
Otro de los factores que nos ha ayudado muchísimo a pasar de la intención a la estrategia es trabajarlo desde la gobernanza para construir esa transversalidad necesaria para que la búsqueda de impacto sea la estrategia que guía todas las decisiones. Y esto se nota en señales concretas cuando se crean comités específicos de impacto social, se forma a la organización y cuando el riesgo evalúa proyectos considerando impacto desde el origen.
En 18 años hemos financiado en España más de 11.850 millones de euros, apoyado más de 1.645.000 proyectos con impacto social y se ha contribuido a la creación de más de 360.000 empleos directos, e impulsado 114.000 negocios. Además, para el 91% de las familias, el apoyo financiero recibido de MicroBank ha tenido un impacto positivo sobre su bienestar.
Más allá de las cifras, queremos que la economía de impacto sea progreso para todos. El reto no es solo sumar empresas al discurso, sino elevar el estándar: intencionalidad clara y medición honesta, con empleo de indicadores comunes que permitan comparar y rendir cuentas con mayor transparencia.
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