Cada 27 de febrero celebramos el Día Mundial de las ONG. Pero más allá de la efeméride, esta fecha nos invita a reflexionar sobre algo más profundo: el papel que desempeñan las entidades sin ánimo de lucro en el equilibrio y el progreso de la sociedad.
No somos actores secundarios ni complementarios. Somos, en muchos casos, el puente entre las necesidades urgentes de la ciudadanía y las soluciones que todavía no han sido suficientemente atendidas por el sistema. Somos dinamizadoras de conciencia social, impulsoras de innovación y, sobre todo, canalizadoras del compromiso colectivo. Y en el ámbito de la investigación contra el cáncer, esta responsabilidad adquiere una dimensión aún mayor, porque hablamos de una enfermedad que nos toca a todos: 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres tendrá cáncer a lo largo de su vida. No es una realidad ajena. Es un desafío común.
En este contexto nace y crece CRIS Contra el Cáncer
CRIS Contra el Cáncer —Cancer Research & Innovation in Science—, con una convicción clara: la cura del cáncer depende de la ciencia, pero la ciencia depende de todos. Somos una fundación independiente, sin ánimo de lucro, que impulsa investigación de excelencia en cáncer adulto e infantil con un objetivo firme: acelerar, complementar y reforzar esa investigación para que los avances lleguen antes a los pacientes.
En CRIS entendemos que la investigación no puede avanzar a impulsos aislados. Necesita estabilidad financiera, recursos sostenidos y confianza a largo plazo. Las administraciones públicas realizan un esfuerzo imprescindible, pero las necesidades superan con creces los presupuestos disponibles. Ahí es donde asumimos un rol determinante: acelerar, complementar y reforzar la investigación para que los avances lleguen antes a los pacientes.
El modelo de CRIS Contra el Cáncer parte de una premisa fundamental: cada aportación cuenta. La financiación procedente de particulares, empresas e instituciones nos permite impulsar proyectos científicos de alto impacto y convertir descubrimientos en nuevas oportunidades terapéuticas.
Todos podemos formar parte de la Generación CRIS: una generación comprometida que no se resigna ante las estadísticas, que entiende que la investigación es la única vía para cambiar el futuro y que sabe que cada granito de arena suma. La Generación CRIS está formada por investigadores, médicos, pacientes, empresas, donantes y ciudadanos que deciden ser parte activa de la solución. No observadores, sino protagonistas.
Las ONG aportamos agilidad a un sistema que a menudo se enfrenta a procesos complejos. No solo gestionamos recursos; gestionamos confianza, construida desde la transparencia, la rendición de cuentas y la medición rigurosa del impacto. Actuamos como socios estratégicos que refuerzan la financiación pública y permiten que la ciencia avance con mayor rapidez y eficacia.
Empresas que impulsan innovación y progreso social
Desde el punto de vista empresarial, las alianzas estratégicas entre compañías y entidades como CRIS Contra el Cáncer, son clave para transformar el compromiso en impacto tangible. Hoy las empresas comprenden que su responsabilidad va más allá de la generación de beneficios. La sostenibilidad y el propósito forman parte de su estrategia, y para que ese compromiso sea auténtico necesita canalizarse a través de organizaciones con experiencia, rigor y conocimiento científico.
Las compañías que colaboran con CRIS Contra el Cáncer no solo financian investigación puntera; se convierten en agentes activos del progreso científico y social. Apostar por la investigación es apostar por innovación, por competitividad, por salud y por futuro. Las alianzas bien diseñadas garantizan el uso responsable de los fondos, la alineación estratégica y la medición clara del impacto generado.
Además, el tercer sector desempeña un papel esencial en la sensibilización social. Informamos, educamos y movilizamos, generando conversación pública sobre temas prioritarios como la salud, la igualdad o la cooperación internacional. Sin esta labor constante de concienciación, muchos desafíos quedarían invisibilizados.
En CRIS Contra el Cáncer hemos demostrado que cuando la sociedad se involucra, el impacto es real. Las Unidades CRIS, integradas en hospitales públicos, han permitido incorporar investigadores, genetistas e informáticos al entorno clínico, fortaleciendo la medicina traslacional y acercando la investigación directamente al paciente. Trabajamos estrechamente con hospitales y centros del Sistema Nacional de Salud para garantizar que los avances científicos lleguen a todos en condiciones de equidad.
Impacto real y compromiso a largo plazo
En 15 años de trayectoria, en CRIS Contra el Cáncer hemos invertido 80 millones de euros en investigación y mantenemos un compromiso de 150 millones para los próximos cinco años. Actualmente financiamos proyectos en 87 centros de investigación de todo el mundo y contamos con unidades propias de terapias y ensayos clínicos en hospitales públicos españoles. Este esfuerzo se traduce en nuevas líneas de investigación, impulso al talento científico y miles de pacientes que acceden a ensayos clínicos y terapias innovadoras.
La investigación contra el cáncer es un desafío sanitario, pero también social y económico. Requiere visión estratégica, inversión sostenida y responsabilidad compartida.
Por eso hablamos de la Generación CRIS: porque la cura del cáncer no será el logro de una sola institución, sino el resultado del compromiso colectivo. Cada empresa que se implica, cada persona que dona, cada investigador que persevera forma parte de esa generación que entiende que invertir en ciencia es invertir en vida.
Frente a una enfermedad que nos afecta a todos, la respuesta también debe ser de todos. Y en CRIS Contra el Cáncer estamos convencidos de que, juntos, somos parte de la solución.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de las ONGs


