Hablar de comunicación responsable es hablar, ante todo, de transparencia: no como obligación formal, ni como ejercicio de reputación, sino como la forma adecuada y preferible de relacionarnos con la sociedad. Comunicar no es un proceso unidireccional, es una responsabilidad estructural que genera confianza.
En un entorno marcado por la sobreinformación y la desinformación, las organizaciones estamos obligadas a explicar qué hacemos, cómo lo hacemos y con qué finalidad y a hacerlo con evidencia, datos y contexto. La comunicación responsable implica asumir el escrutinio público, rendir cuentas, reconocer límites y desafíos y construir relaciones sólidas con todos los grupos de interés ya se trate de socios, colaboradores, medios de comunicación, profesionales o ciudadanía.
En proyectos con propósito, la transparencia adquiere aún mayor relevancia. La legitimidad de la misión depende de que exista un correlato exacto entre lo que hacemos y lo que decimos. Por ello, comunicar de manera verificada, comprensible y contextualizada es una obligación y una forma de servicio público. No solo en el ámbito social, sino también en el científico, donde debemos traducir conocimiento complejo sin simplificarlo en exceso, una tarea exigente, pero necesaria para fortalecer la relación entre ciencia y ciudadanía.
Y no siempre es cómodo comunicar con transparencia, la evidencia científica no siempre avanza al ritmo que la sociedad desearía y los resultados no siempre confirman las expectativas. Sin embargo, cuando trabajas en un ámbito como el Alzheimer, una enfermedad que en España afecta a más de 900.000 familias y donde conviven esperanza, incertidumbre e impacto, no comunicar no es una opción, aunque implique un equilibrio delicado entre esperanza y rigor.
Además de la transparencia, la sostenibilidad no puede entenderse al margen de la comunicación. Ninguna estrategia es sostenible si no es comprensible, consistente y capaz de generar la confianza para mantener el apoyo y los recursos necesarios a largo plazo. Comunicar con responsabilidad significa actuar con visión estratégica y compromiso, no desde la urgencia coyuntural. En la Fundación Pasqual Maragall, todo ello se concreta en una relación directa con más de 100.000 personas socias que sostienen nuestra labor. No son solo financiadores, son parte activa de la misión. A ellas les debemos información clara, periódica y comprensible sobre el progreso de la investigación, los resultados obtenidos y el impacto generado.
Sabemos que las personas son el núcleo de cualquier organización. Profesionales, investigadores, voluntarios, colaboradores y socios conforman nuestra comunidad y comparten nuestra misión. Por ello, la comunicación interna es determinante para garantizar que ese propósito se entienda, se comparta y se aplique en el día a día ya que, sin alineación interna, difícilmente puede haber credibilidad externa.
Además, comunicar responsablemente implica escucha activa, atender expectativas, incorporar aprendizajes y ajustar prácticas cuando sea necesario. Sustituir el monólogo por la conversación fortalece el vínculo con la sociedad y mejora la calidad de nuestras decisiones.
En definitiva, la comunicación responsable no consiste simplemente en amplificar mensajes, sino en aportar claridad, evidencia y consistencia en el tiempo, atendiendo a los principios expuestos. Es una práctica estratégica que consolida organizaciones transparentes y socialmente útiles, capaces de generar valor en entornos complejos.
En la Fundación Pasqual Maragall, dedicada a la investigación y prevención del Alzheimer, entendemos la comunicación como una parte inseparable de nuestra misión. Haber alcanzado los 100.000 socios no es solo un hito cuantitativo, es la expresión de una relación construida sobre la transparencia, el rigor científico y el diálogo permanente. Las personas se suman porque comprenden qué hacemos, por qué lo hacemos y cómo contribuimos, juntos, a avanzar hacia un futuro sin Alzheimer.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Comunicación Responsable: Claves para construir una marca transparente y sostenible


