Las empresas ya no tienen únicamente la responsabilidad de generar actividad económica y crear empleo. En el contexto actual, están llamadas a contribuir activamente a mejorar la sociedad de la que forman parte. Su papel no se limita a producir resultados y números. Deben también ayudar a promover cambios sociales que amplíen oportunidades y reduzcan las desigualdades de todos sus integrantes.
Hablar de inclusión sociolaboral hoy es hablar precisamente de ese compromiso de las empresas con su sociedad. Muchas personas siguen encontrando barreras para acceder a puestos de trabajo por motivos vinculados con la vulnerabilidad económica, origen o exclusión social. Frente a esta realidad, la cuestión no es si debemos actuar, sino cómo hacerlo de forma eficaz, sostenible y con impacto real en la vida de las personas.
El empleo es ese gran “ascensor social” que ofrece nuevas oportunidades y permite a las personas mejorar su situación. Sin embargo, ese ascensor se detiene con demasiada frecuencia y es responsabilidad de todos activar los engranajes para que eso no siga ocurriendo.
La inclusión se construye con proyectos sólidos y, sobre todo, con alianzas entre quienes conocen de primera mano las necesidades sociales y quienes pueden ayudar a generar oportunidades. En este punto, la colaboración entre empresas y entidades sin ánimo de lucro se convierte en un verdadero mecanismo de cambio social. El motor de ese ascensor.
Las entidades sin ánimo de lucro aportan conocimiento del terreno, cercanía a las personas y experiencia en el acompañamiento de colectivos en situación de vulnerabilidad. Las empresas, por su parte, pueden aportar recursos, nuevas visiones y, lo más importante, la implicación de sus profesionales.
Por eso, desde la Fundación VINCI España seleccionamos cada año nuevos proyectos de integración social e inclusión laboral dirigidos a colectivos desfavorecidos por factores como la vulnerabilidad económica, la diversidad funcional u otras circunstancias de exclusión. Además, impulsamos iniciativas formativas orientadas a reducir la brecha entre la formación y experiencia de estas personas y las demandas del mercado laboral, especialmente en ámbitos como la hostelería, el cuidado de personas mayores, las habilidades digitales o los oficios.
Desde 2015, la Fundación ha apadrinado a cerca de 100 proyectos de estas características, con el propósito de apoyar programas que ofrecen acompañamiento extendido y personalizado, proporcionando herramientas, formación y recursos que continúan beneficiando a los participantes incluso después de finalizar los itinerarios previstos. De esta forma, la entidad busca promover un cambio que potencie las oportunidades laborales y sociales de forma permanente en la vida de las personas.
También hay que destacar el papel esencial del voluntariado corporativo formado por todos los colaboradores del Grupo VINCI en España, que acompañan y apadrinan los proyectos aportando el impulso y la cercanía que dan sentido al trabajo de la organización. Cuando las personas de una empresa se involucran en proyectos sociales, se crea un vínculo humano que va mucho más allá de la colaboración puntual, es un compromiso imperecedero que busca mejorar el acceso al empleo y a la formación de personas en situaciones vulnerables.
Cuando una persona accede al empleo, mejora su calidad de vida, pero también se fortalece el tejido social y logramos una mayor cohesión. Por eso, apoyamos proyectos que contribuyen a construir una sociedad más inclusiva y generar nuevas oportunidades de futuro para quienes más lo necesitan. Para lograr este cometido, es necesario garantizar que ese acompañamiento y esos recursos perduren en el tiempo.
Las empresas no son agentes externos a la sociedad, sino parte activa de ella. Si queremos empresas sólidas, necesitamos sociedades sólidas, donde haya oportunidades, inclusión y cohesión. Cuando invertimos en ello, no solo estamos apoyando a quienes más lo necesitan, estamos construyendo el entorno en el que las empresas y las personas pueden prosperar juntas. Construyamos el cambio juntos.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de las ONGs


