Durante años, hablar de ciberseguridad en las organizaciones era casi sinónimo de hablar de firewalls, contraseñas complejas y equipos de IT trabajando en segundo plano. Hoy, ese enfoque se ha quedado corto: el auge del fraude digital, la sofisticación de los ataques y la rápida adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, han cambiado por completo el escenario.
En Relyens, vivimos esta transformación muy de cerca. Acompañamos a hospitales, centros asistenciales y organizaciones públicas y privadas cuya misión es esencial para la sociedad, y sabemos que su exposición al riesgo digital crece al mismo ritmo que su nivel de digitalización. La ciberseguridad ya no es solo un asunto tecnológico: es una cuestión estratégica, de gobernanza y, sobre todo, de personas.
Un nuevo contexto de riesgo permanente
Nunca antes las organizaciones habían estado tan expuestas. Correos fraudulentos prácticamente indistinguibles de los reales, suplantaciones de identidad, llamadas generadas por IA que imitan voces conocidas o accesos indebidos a sistemas críticos forman parte del día a día de muchas empresas y entidades.
En el sector sanitario, además, estos riesgos adquieren una dimensión especialmente sensible: una interrupción de los sistemas o una filtración de datos no solo afecta a la actividad económica, sino que puede comprometer la atención a los pacientes y la confianza en instituciones que cumplen una función social fundamental.
El impacto va mucho más allá de una pérdida económica puntual. Un incidente grave puede afectar a la continuidad del servicio, erosionar la confianza de usuarios y profesionales, y dañar seriamente la reputación construida durante años. En un entorno cada vez más transparente y conectado, recuperar esa confianza resulta complejo y costoso.
Más allá del impacto económico u operativo, el fraude y los incidentes de ciberseguridad se han convertido en una de las principales amenazas para la reputación corporativa. En un entorno donde la información circula de forma inmediata y las percepciones se forman en cuestión de horas, un solo incidente puede poner en duda la fiabilidad, la transparencia y el compromiso de una organización con sus grupos de interés. La confianza, que se construye lentamente, puede verse seriamente comprometida en muy poco tiempo. Por ello, gestionar adecuadamente el riesgo digital no es solo una cuestión de protección de datos o de continuidad del negocio, sino también de preservar la credibilidad y la legitimidad de las organizaciones a largo plazo.
Este nuevo contexto obliga a replantear cómo entendemos el riesgo digital: ya no se trata solo de proteger infraestructuras, sino de proteger decisiones, procesos, relaciones y, en última instancia, la misión de las propias organizaciones.
Ciberseguridad y buen gobierno: dos caras de la misma moneda
Desde nuestra experiencia, la gestión del riesgo digital se ha convertido en un elemento central del buen gobierno corporativo. Consejos de administración, direcciones generales y equipos ejecutivos son cada vez más conscientes de que la ciberseguridad no puede delegarse únicamente en áreas técnicas.
Integrarla en la estrategia implica evaluar de forma periódica los riesgos digitales, incorporarlos a los mapas de riesgos corporativos, definir responsabilidades claras y dotar de recursos suficientes a la prevención y a la respuesta ante incidentes.
En el ámbito sanitario, esta visión es aún más crítica: la ciberseguridad forma parte de la seguridad del paciente, de la continuidad asistencial y de la sostenibilidad del sistema. Por eso, en Relyens defendemos un enfoque global del riesgo, que combine tecnología, organización, personas y gobernanza.
El factor humano: la primera línea de defensa
Sin embargo, incluso con las mejores herramientas, existe un elemento imposible de blindar por completo: el comportamiento humano.
Un clic impulsivo, una contraseña compartida “solo por esta vez” o la confianza excesiva en un mensaje aparentemente legítimo pueden abrir la puerta a un incidente grave. Por eso, cada vez más organizaciones entendemos que la verdadera ciberseguridad comienza en la cultura corporativa.
Hablar de cultura significa fomentar hábitos digitales responsables: verificar antes de actuar, desconfiar de lo urgente e inesperado, proteger la información como un activo crítico y pedir ayuda ante la duda, sin miedo a equivocarse.
Cuando las personas comprenden que su papel es relevante y que forman parte activa de la protección de la organización, la ciberseguridad deja de ser una obligación impuesta para convertirse en una responsabilidad compartida.
Cómo lo estamos abordando internamente en Relyens
En Relyens, este cambio de enfoque nos ha llevado a pasar de una visión centrada en el cumplimiento normativo a otra basada en la concienciación y el compromiso colectivo.
Hemos aprendido que sensibilizar no consiste solo en impartir formaciones puntuales, sino en mantener una conversación continua con todas las personas trabajadoras, adaptada a distintos perfiles y niveles de responsabilidad, desde los equipos técnicos hasta las áreas de negocio y la dirección.
Entre los principales aprendizajes destacan:
- La importancia de utilizar un lenguaje claro y cercano, alejado del alarmismo y de los tecnicismos.
- El valor de los ejemplos reales para entender las consecuencias del fraude digital.
- El papel clave de los mandos intermedios como referentes de comportamiento responsable.
- La necesidad de normalizar el error como parte del aprendizaje, para fomentar la comunicación temprana de incidentes o situaciones de riesgo.
A partir de estas bases, estamos desarrollando distintas estrategias internas de sensibilización, formación y comunicación que buscan integrar la ciberseguridad en la rutina diaria de trabajo, no como una carga adicional, sino como una forma natural de proteger a nuestros clientes, a nuestros equipos y a las organizaciones sanitarias a las que acompañamos, como, por ejemplo:
- Formaciones periódicas enfocadas en la concienciación y detección de los riesgos
- Campañas internas de phishing para medir la aprehensión al riego de los colaboradores
- Distribución de material didáctico y de procedimientos
- Auditorias y certificaciones (ISO y ENS) para asegurar el cumplimiento de los estándares de seguridad del mercado
En este contexto, resulta especialmente relevante el reciente “Informe Prospectivo de Riesgos” publicado por Relyens, que identifica la ciberseguridad como uno de los cuatro principales riesgos que más preocupan actualmente a los centros sanitarios europeos.
El informe ofrece una visión anticipatoria sobre la evolución de las amenazas, su impacto potencial en la continuidad asistencial y la necesidad de reforzar enfoques integrales de gestión del riesgo. Invitamos a los lectores a consultar y descargar este informe, que aporta claves útiles para comprender mejor los desafíos emergentes y orientar la toma de decisiones en un entorno sanitario cada vez más digitalizado:
Ver Informe prospectivo de Relyens
Mirando al futuro: tecnología, ética y corresponsabilidad
La inteligencia artificial, la automatización de procesos y el uso intensivo de datos seguirán aportando enormes oportunidades para mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios sanitarios. Pero también introducirán nuevos riesgos, más complejos y difíciles de detectar.
Frente a esta realidad, la mejor defensa no será únicamente una herramienta más avanzada, sino organizaciones con personas formadas, críticas y conscientes de su papel.
Construir entornos digitales seguros exige combinar tecnología, gobernanza y cultura. Exige liderazgo, coherencia y una apuesta sostenida por la educación digital. Y exige, sobre todo, entender que la ciberseguridad no es un destino al que se llega, sino un proceso continuo de aprendizaje y adaptación.
En definitiva, protegernos frente al fraude y las amenazas digitales es una tarea colectiva. Una responsabilidad que empieza en cada clic, en cada decisión y en cada persona que forma parte de la organización.


