Cada pocas semanas asistimos al anuncio de un nuevo producto, desde nuevos modelos de generación de vídeo en tiempo real, sistemas de texto avanzados e implementaciones cada vez más sofisticadas, avances de una industria en un ámbito en el que simplemente seguir su evolución plantea ya un reto.
Desde el mundo empresarial empezamos a incorporar poco a poco el incremento que supone en la productividad, aunque este proceso se vea ralentizado por las necesarias salvaguardas que debemos aplicar para llevar de manera segura este avance.
Del mismo modo que una empresa que no se adapte a integrar e investigar esta tecnología se verá en una situación de desventaja competitiva frente a otras que sí recorran este camino, también asumirán riesgos aquellos que no adopten las precauciones necesarias asociadas a todos los peligros que una buena herramienta puede tener en malas manos.
Desde hace ya un tiempo, todos hemos puesto en marcha medidas que nos han permitido establecer relaciones comerciales a distancia, facilitando vínculos más simples, reduciendo plazos y complejidades. Desde un pequeño comercio creando su tienda online hasta una empresa de mayor tamaño permitiendo la firma de contratos en remoto.
Esas medidas no sólo permiten ahorrar tiempo y costes, también suponen un apoyo ecológico, evitando desplazamientos innecesarios, documentos que acaban extraviándose, etc. Todos hemos salido beneficiados con los avances de la telecomunicación y la informática.
Pero este nuevo avance que supone la IA nos obliga a entender que estamos en un nuevo mundo, en el cual, una voz que nos está llamando puede ser una máquina, por muy real que suene, e incluso una videoconferencia puede estar siendo manipulada por un modelo generativo en tiempo real.
A este riesgo se le deben asociar también los recientes y cada vez más continuos ataques informáticos a grandes grupos, que han permitido a los ciberdelincuentes recoger gran cantidad de datos personales para llevar a cabo todo tipo de fraudes.
Desde las PYMES como la nuestra nos vemos totalmente obligadas a desarrollar sistemas y formación para mantenernos muy atentos a todos estos nuevos riesgos digitales. La ciberseguridad nunca ha sido tan importante; es crítico para nuestros clientes poder estar tranquilos y garantizar en todo momento que sus datos se gestionan con el máximo nivel de protección posible. Si queremos asegurar la excelencia en el trabajo y la seriedad de una empresa, debe hacerse en todos los aspectos.
Por desgracia, hemos empezado a normalizar recibir un correo de una compañía informando sobre una filtración de nuestros datos, pero hay que entender ese mensaje como un fallo grave en todos los sentidos. Una buena empresa es aquella que protege con garantías y recursos la seguridad de toda su información.


