Casi siempre pensamos que el cambio social depende solo de grandes políticas e iniciativas globales, pero la realidad es que muchas de las transformaciones más importantes empiezan donde pasamos buena parte de nuestra vida: en las empresas. El cómo tratamos a las personas con las que trabajamos y las dinámicas que existen entre los empleados de una compañía son, en muchos casos, la realidad del día a día de una familia, de un barrio y de una comunidad.
Para mí es esencial que en donde paso la mayor parte de mi tiempo se me trate con respeto y humildad porque de ello dependerá en gran medida mi bienestar y el de mi familia. Este enfoque ha sido reconocido recientemente en Allianz Partners con el Sello de Empresa Socialmente Responsable (ESR) 2025, otorgado por la Fundación Vivofácil y la Fundación Diversidad. Más allá de ser un certificado, para nosotros es la confirmación de que integrar bienestar, inclusión y sostenibilidad en la vida diaria de la empresa tiene un efecto real en la gente que nos rodea.
Algo parecido ocurre con nuestra certificación efr como Empresa Familiarmente Responsable, donde hemos alcanzado el nivel Proactiva B+. Detrás de este logro hay más de cien medidas que buscan facilitar la vida a nuestros empleados: flexibilidad, teletrabajo, apoyos para situaciones familiares complicadas, programas de bienestar emocional o actividades de desarrollo personal. Cuando una persona sabe que su empresa la respeta y la acompaña, esa tranquilidad no se queda en la oficina: se nota en casa, en la comunidad y en la manera en que cada uno se relaciona con su entorno.
El compromiso social también implica mirar hacia fuera, con una sostenibilidad que se traduce en acciones que cuidan del entorno y benefician a toda la sociedad. Por ejemplo, nuestro trabajo en asistencia en carretera impulsa las reparaciones in situ, con el objetivo de reducir alrededor de un 60% las emisiones de dióxido de carbono en comparación con el remolque tradicional. También impulsamos proyectos que nos permitan a los empleados implicarnos con asociaciones locales y colaborar de forma activa con ellos a través de iniciativas de rehabilitación de espacios, apoyo a familias vulnerables y acompañamiento educativo para jóvenes en riesgo de exclusión. Sinceramente, no creemos que se requieran acciones masivas para motivar un cambio social positivo, simplemente gestos que refuercen nuestra relación con la comunidad y recuerden que las empresas pueden ser un agente de apoyo real en su entorno.
El impacto social no depende de acciones grandilocuentes, sino de una suma constante de decisiones responsables. Ser sostenibles significa actuar con coherencia, con cercanía y con sensibilidad hacia las personas y hacia el entorno. Nada importa el tamaño de la empresa, todas tenemos la capacidad actuar con sentido común, de cuidar a las personas que tenemos cerca y de entender que cada decisión, por pequeña que sea, deja una marca.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables – Impacto social local: Empresas comprometidas con el bienestar de sus comunidades

