Una vez más, la ciencia ha demostrado que la naturaleza es una fuente inmensa de sabiduría. Tal como acostumbramos desde la Biomimética Organizacional, vamos a aprender ahora de un animal obliterado, pequeñito y silencioso: la araña.
Existen ciertas arañas que son capaces de desplazarse a largas distancias por vía aérea. Copio aquí un extracto del texto publicado por Nature (cuya lectura te recomiendo vivamente, tienes el enlace abajo):
Existen ciertas especies de arañas que han sido capaces de conseguir algo tan asombroso como el ballooning, una estrategia desconocida para los animales humanos que les permite trasladarse vía aérea usando nada más que sus hilos de seda… y el campo eléctrico de la Tierra.
El motor invisible: el campo eléctrico terrestre.
Nuestro planeta está envuelto en un campo eléctrico permanente que se forma por la interacción entre la superficie terrestre (cargada negativamente) y la atmósfera (cargada positivamente). Esta diferencia genera un gradiente eléctrico que puede alcanzar hasta 100 voltios por metro cerca del suelo. Aunque es imperceptible para nosotros, este campo ejerce una fuerza real sobre objetos con carga eléctrica.
Las arañas, al liberar finísimos hilos de seda, logran que estos se carguen eléctricamente. Cuando el potencial eléctrico es suficiente, la fuerza que ejerce el campo puede levantar a la araña del suelo incluso en ausencia de viento. Es como si tendieran un “parapente electrostático” que las impulsa a alturas y distancias sorprendentes: desde unos pocos metros hasta cientos de kilómetros, e incluso atravesando océanos.
Ingenieras natas de la naturaleza
Esta habilidad les permite escapar de depredadores, dispersarse para encontrar nuevos territorios y colonizar ecosistemas aislados. De hecho, después de erupciones volcánicas o en islas recién formadas, las primeras criaturas en llegar suelen ser arañas viajeras impulsadas por esta técnica.
Mientras la humanidad apenas comienza a explorar el transporte mediante campos eléctricos, estas diminutas viajeras llevan millones de años usando la electricidad del planeta como autopista aérea natural.
Ese prodigio conocido como ballooning consta de las siguientes etapas:
- La araña se encarama a un punto alto con la finalidad de detectar corrientes de aire.
- Cuando se ha colocado convenientemente, alza su abdomen para expulsar hilos de seda y “valorar” así la idoneidad del viento.
- Si lo encuentra adecuado, comienza a liberar más hilillos que le proporcionarán una especie de paracaídas.
- Utiliza también los pelos sensoriales de sus patas (tricobotrios) para detectar las corrientes eléctricas y la velocidad y dirección del viento.
¡Qué maravilla! ¿Podríamos dibujar un paralelismo con el mundo de la empresa? Veamos:
Se trata de diseñar estrategias para asegurar la supervivencia imitando la sabiduría de la Naturaleza. Para ello, comienza por localizar los elementos estratégicos que necesita para recopilar la información necesaria (habilidades, conocimientos, aptitudes, recursos, ética…); seguidamente, los aúna de forma adecuada para definir el contexto idóneo en el que debería desenvolverse la empresa; a continuación, aplica en la práctica el modelo diseñado. Y todo ello le ayuda a descubrir nuevas fórmulas de gestión respetuosa y eficiente.
¿Conoces alguna persona que ejerza el liderazgo en su entorno y que se comporte de forma parecida a estas arañas?
Una vez más, podemos decir con Einstein: Mirar profundamente a la naturaleza es la mejor forma de entender todo mucho mejor.
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