Día mundial del agua. ¡Qué gracia! Todos los días son el día mundial del agua. Nunca nos olvidamos de ella. Porque sobra o porque falta. Y siempre la necesitamos. Nunca la olvidamos. Y cuando algunos olvidan que el agua es un recurso natural de difícil predictibilidad, que hay que gestionar con conocimiento y precisión, provocan escasez y precariedad, o muerte y destrucción. Pero ese comportamiento, que en otros contextos se diría criminal, queda amparado por un discurso ideológico y cuasi religioso, que se pone al margen y por encima de las personas.
Y resulta que hay que llevar agua en barcos a ciudades con millones de habitantes porque hacer un trasvase es criminal, pero del daño de la salmuera de la desalación a la flora marina, o de las toneladas de CO2 para ese proceso no quieren saber nada. O de las presas y embalses que salvan vidas y crean riqueza no se puede hablar, están canceladas. Pues hay que hablar y decir que aquellas que estaban previstas y se derogaron en el 2004 hubieran salvado muchas de las vidas que la DANA valenciana del 2024 se llevó por delante. Y ocultar eso si que es criminal, y no las presas ni los trasvases.
El agua es tan importante que el hecho de haber sido secuestrada por una irracionalidad a medio camino entre el tribalismo y la mística milenarista es muy peligroso. En tiempos de un clima más incierto e imprevisible, es evidente que es imprescindible dotarnos de mayor capacidad de adaptación a circunstancias hidrológicas cambiantes. Y la capacidad de adaptación, nuestra gran ventaja evolutiva, la conquistamos con herramientas que nos permiten escapar del estado de necesidad. Todas las civilizaciones en el mundo han desarrollado conocimientos y tecnologías hidráulicas como condición de existencia.
El patrimonio hidráulico y su mantenimiento son imprescindibles para que España pueda albergar 50 millones de personas viviendo civilizadamente, con la menor dotación de agua por habitante de Europa. Ese mismo patrimonio permite que Andalucía y Murcia sean la huerta de Europa con el regadío más eficiente del mundo. Y en el caso de Murcia, con el añadido de ser la comunidad mundial que más agua regenera (98%).
Si Castilla La Mancha hubiera desarrollado esa eficiencia regando y esa capacidad de regeneración, el ahorro de agua producido sería muy superior al consumo del trasvase Tajo-Segura. En lugar de trabajar en desarrollar esas capacidades para su comunidad, los presidentes, lo mismo da Bono que Page, se dedican a criminalizar a Murcia y Almería, que tienen un PIB per cápita apenas unos cientos de euros superior a la media de Castilla La Mancha, pero que han dejado de ser provincias productoras de emigrantes para convertirse en receptoras, y tener pleno empleo técnico.
Infraestructura, tecnología y clima convierten el agua, optimizada como una escasa pócima milagrosa, en el maná que garantiza una economía productiva previsible, que permite a los habitantes de esos territorios tener oportunidades sin tener que emigrar. Lo ocurrido en Andalucía este principio de año, con unas precipitaciones extraordinarias en cantidad y duración, es el mejor ejemplo de lo que un parque de infraestructuras robusto, gestionado por un formidable equipo de técnicos, hace posible. Un impresionante control de daños humanos y materiales, y la consecución de unas reservas hídricas que alejan el fantasma de la escasez un año por lo menos. Y eso, hay que decirlo, con un importante déficit de mantenimiento y de personal, solventados por la pericia de l@s ingenier@s al cargo.
Sin los cientos de presas y embalses, y los 17 trasvases que hay en España la población no llegaría a los 10 millones de habitantes.
En el día mundial del agua, adaptación es la palabra que debe presidir nuestros pensamientos. Una adaptación fundamentada en la conciencia de la escasez del recurso, de su impredecible variabilidad en el espacio y en el tiempo, y en que lo tenemos que compartir con las necesidades del medio natural. Y esa adaptación no ocurrirá a través de una meliflua autoinmolación pretendidamente ecologista, sino mediante el conocimiento, la conciencia de las necesidades globales, las nuestras las primeras, y la ingeniería.
Hoy, como todos los días del año, es el día mundial del agua, ese líquido maravilloso del que estamos hechos, y del que no podemos prescindir.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial del Agua


