En un momento en el que la acción social de las empresas es cada vez más visible, el verdadero desafío para las fundaciones corporativas no está en sumar proyectos, sino en transformar vidas. Hoy, lo que de verdad marca la diferencia no es la cantidad, sino la calidad: iniciativas que nacen de la escucha profunda, que se sostienen en el conocimiento y que se traducen en soluciones reales a problemas reales. Entre ellos, uno de los más silenciosos y desgarradores: la soledad no deseada en las personas mayores. Un fenómeno que no siempre vemos, pero que atraviesa el día a día de miles de personas; que no ocupa grandes titulares, pero sí ocupa hogares enteros. Y es precisamente ahí, en ese silencio social, donde las fundaciones tenemos la oportunidad, y la responsabilidad, de actuar con sentido, con foco y con humanidad.
La soledad no deseada en personas mayores aparece de forma discreta, se instala en rutinas cotidianas y, poco a poco, erosiona el bienestar emocional y social de quienes la padecen. En Fundación Verisure lo escuchamos en historias directas y sencillas: la de una mujer que nos confesó que no recordaba la última vez que alguien la llamó por su nombre; la de un hombre que llevaba semanas sin hablar con nadie, aun viviendo rodeado de gente. Voces que no buscan compasión, sino conexión. Voces que inspiran acción.
Es precisamente esa escucha la que dio origen a Desoledad, la iniciativa más ambiciosa que hemos impulsado y que nace con la convicción de que la soledad no deseada no es un destino inevitable, sino un desafío colectivo que exige prevención, acompañamiento y una mirada comunitaria. Desoledad surge en 2025 tras un proceso profundo de análisis que nos reveló una falta evidente de diálogo social y conocimiento sobre cómo se vive este problema en primera persona. Para responder a esa necesidad, impulsamos el Informe Desoledad 2025, que nos permite comprender las causas y consecuencias de la soledad no deseada, así como los factores que la agravan: desde la pérdida de vínculos hasta la brecha digital.
Ese conocimiento se complementa con un Comité de Expertos multidisciplinar que acompaña el proyecto, aportando rigor, diversidad de perspectivas y orientación a soluciones que respondan a necesidades reales. Para nosotros, este equilibrio entre conocimiento y acción es esencial, porque la soledad no deseada no se combate solo desde la intervención, sino desde la comprensión.
En Fundación Verisure entendemos la protección en sentido amplio. No se trata únicamente de garantizar seguridad física: se trata también de bienestar emocional, de vínculos, de comunidad. Por eso, Desoledad no interviene solo cuando la soledad no deseada ya está presente, sino que actúa antes. Acompaña, detecta señales y genera espacios donde las personas mayores vuelven a sentirse parte activa de la sociedad. Porque la soledad no deseada no es solo ausencia de compañía: es ausencia de reconocimiento. Y cuando ese reconocimiento se recupera, la vida cambia de una forma que no siempre se puede medir en cifras. A veces, la verdadera transformación se manifiesta en pequeños gestos: cuando alguien vuelve a salir de casa después de semanas, cuando recupera la confianza, cuando una conversación rompe un silencio demasiado largo.
Aunque Fundación Verisure es joven, nuestro propósito es firme: construir un marco de protección para las personas más vulnerables y su entorno. Desde nuestros inicios hemos trabajado con personas mayores vulnerables, infancia y jóvenes de entornos desfavorecidos y mujeres vulnerables, siempre desde tres pilares que guían nuestra acción: prevención, acompañamiento y sensibilización. Desoledad representa la evolución natural de esta misión, una apuesta que nos permite actuar donde más falta hace y con la ambición de generar un cambio sostenible y profundo.
La soledad no deseada en personas mayores es un reto colectivo que exige compromiso conjunto: administraciones, entidades sociales, empresas, profesionales y ciudadanía. Las fundaciones corporativas, por nuestra capacidad de movilizar recursos, conocimiento y personas, tenemos un papel clave como catalizadoras de soluciones. Y en Fundación Verisure asumimos esa responsabilidad con convicción.
Desoledad aspira a convertirse en un espacio estable de conocimiento y acción, una plataforma desde la que impulsar soluciones innovadoras, tejer alianzas y transformar la manera en que miramos —y acompañamos— a las personas mayores. Porque la compañía no debería ser un privilegio. Y porque proteger también es estar, escuchar y reconocer.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Día Mundial de las ONGs


