La gestión del agua en la industria atraviesa un punto de inflexión. Durante décadas, la estrategia empresarial se centró en reducir consumos, optimizar procesos y mejorar la eficiencia operativa. Sin embargo, frente a un entorno de creciente estrés hídrico, el paradigma evoluciona: hoy el reto no es solo hacer más con menos, sino regenerar.
De acuerdo con la ONU, más de dos mil 200 millones de personas en el mundo no cuentan con acceso a agua potable gestionada de forma segura y, hacia 2030, la demanda global podría superar la disponibilidad en 40% si no se transforman los patrones actuales de consumo. En México, la presión es igualmente crítica: cerca del 60% del territorio presenta algún grado de sequía recurrente y más de 100 acuíferos están sobreexplotados, según datos de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
Ante este escenario, el concepto Water Positive se consolida como el nuevo estándar en sostenibilidad hídrica corporativa. A diferencia del enfoque tradicional e incluso del modelo “water neutral”, que busca equilibrar el consumo, Water Positive implica que una empresa devuelva al entorno y a las comunidades más agua de la que utiliza en sus operaciones, generando un impacto neto positivo en la disponibilidad y calidad del recurso.
En términos operativos, este modelo integra soluciones como tratamiento y reúso avanzado de aguas residuales, captación pluvial, recarga de acuíferos, restauración de cuencas y optimización integral del ciclo del agua dentro de las instalaciones productivas. Pero más allá de la tecnología, representa una evolución estratégica en la gestión de riesgos, cumplimiento regulatorio y construcción de valor reputacional.
Para Rotoplas Servicios de Agua (RSA), esta transición responde a una visión de largo plazo. La compañía impulsa soluciones integrales que permiten a empresas e industrias migrar de esquemas de mitigación a modelos de regeneración hídrica, contribuyendo a fortalecer la seguridad del agua en las regiones donde operan.
Hoy la sostenibilidad hídrica exige ir más allá de la eficiencia. Las empresas que aspiren a ser resilientes deberán integrar modelos que no solo reduzcan su huella, sino que generen beneficios tangibles para las cuencas y comunidades.
Adoptar un enfoque Water Positive implica asumir un rol activo en la recarga de acuíferos, la conservación de ecosistemas y la implementación de infraestructura hídrica inteligente. Para el sector productivo, esto se traduce en mayor resiliencia operativa, reducción de riesgos asociados a la escasez y alineación con estándares internacionales de ESG.
En un país donde la disponibilidad de agua se ha convertido en un desafío estructural para la competitividad y el desarrollo, avanzar hacia modelos Water Positive no solo fortalece la sostenibilidad empresarial, sino que posiciona a las organizaciones como actores estratégicos en la solución.
Porque el reto ya no es únicamente usar mejor el agua. Es devolverle más de lo que tomamos.
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