María llega al mercado con 200 pesos en la bolsa. Antes alcanzaba para carne, verduras y leche. Hoy solo le alcanza para dos de esas tres cosas. Esta escena se repite en millones de hogares mexicanos: el incremento sostenido en los precios de la canasta básica está cambiando la forma en la que comen las familias. Cuando el aumento de precios de alimentos esenciales como carne, lácteos, huevo, jitomate y frijol supera el ritmo de la inflación general, no solo se reduce el poder adquisitivo: se reduce la dignidad con la que millones de personas pueden alimentarse.
Según datos del INEGI, al cierre de diciembre de 2025 la canasta alimentaria urbana alcanzó los $2,467 pesos mensuales por persona. Este encarecimiento obliga a las familias de menores ingresos a realizar sacrificios reales y concretos: sustituir carne por huevo, reducir las porciones de lácteos, eliminar frutas y verduras frescas de la dieta, y en muchos casos, reducir el número de comidas al día. Lo que antes era una alimentación balanceada, hoy se convierte en una dieta de supervivencia.
La Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX) advierte que este escenario no solo afecta el bolsillo, sino la salud, el desarrollo infantil y el bienestar emocional de las familias. La inseguridad alimentaria se traduce en desnutrición, anemia, bajo rendimiento escolar y mayor vulnerabilidad ante enfermedades. Cuando un niño no come suficiente proteína, su desarrollo cognitivo se ve comprometido. Cuando una familia elimina verduras de su dieta, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas.
“La inflación no es solo un indicador económico: tiene efectos reales y profundos en la vida diaria de las personas. Cuando los alimentos básicos suben de precio, muchas familias se ven obligadas a elegir entre comer adecuadamente o cubrir otros gastos esenciales como salud y educación. Por eso, hoy más que nunca, el rescate y la redistribución de alimentos son una herramienta clave para proteger a quienes más lo necesitan”, afirmó Mariana Jiménez, Directora General de la Red BAMX.
Cómo la Red BAMX responde ante esta crisis alimentaria
Ante este contexto, la Red BAMX refuerza su compromiso de ser puente entre los alimentos que se desperdician y las familias que los necesitan, con acciones concretas:
- Ampliar el rescate de alimentos: Trabajar de la mano con empresas, productores y cadenas comerciales para rescatar más alimentos de calidad y redistribuirlos en comunidades afectadas por el alza de precios.
- Priorizar zonas de mayor impacto: Focalizar esfuerzos en regiones donde el encarecimiento de la canasta básica golpea con mayor fuerza a las familias.
- Promover educación alimentaria: Impulsar talleres y programas que ayuden a las familias a aprovechar mejor sus recursos, cocinar con inteligencia y reducir el desperdicio en casa.
- Fortalecer alianzas estratégicas: Crear más puentes con el sector privado para multiplicar el impacto del rescate y redistribución de alimentos.
En un país donde millones de familias enfrentan la disyuntiva diaria entre alimentarse dignamente o cubrir otras necesidades básicas, la solidaridad no es opcional: es urgente. La Red BAMX hace un llamado a:
- Empresas del sector alimentario: Donen sus excedentes de alimentos en buen estado. Cada producto rescatado es una comida en la mesa de una familia.
- Ciudadanos: Sumen su tiempo como voluntarios o realicen donaciones económicas para sostener las operaciones de rescate y distribución.
La organización reitera su compromiso de seguir siendo puente entre los alimentos que se desperdician y las mesas que los necesitan. Porque cuando la inflación golpea con más fuerza a quienes menos tienen, la respuesta debe ser contundente, inmediata y colectiva. Ningún alimento debe perderse mientras haya hambre, porque la seguridad alimentaria no puede esperar.
A continuación, la Red BAMX comparte cinco recomendaciones prácticas para mantener una alimentación nutritiva y balanceada sin incrementar el presupuesto, aprovechando al máximo los alimentos accesibles y potenciando su valor nutricional:
- Combina leguminosas y cereales: Frijoles con tortilla, lentejas con arroz o garbanzos con pan integral dan proteína de buena calidad a bajo costo.
- Agrega semillas y cacahuate: Una pequeña porción de cacahuate, semillas de calabaza, ajonjolí, chía o linaza en sopas, arroz o verduras mejora grasas y minerales.
- Elige verduras accesibles y nutritivas: Col, zanahoria, acelga, espinaca, chayote y cebolla aportan vitaminas y minerales a bajo costo; cocinarlas al vapor o salteadas brevemente mejora su aprovechamiento.
- Considera sardina y vísceras si consumes proteína animal: Sardina en lata e hígado de pollo o res son opciones económicas con alto contenido de hierro, B12 y otros nutrientes.
- Mejora la absorción de hierro y calcio: Combina leguminosas con alimentos ricos en vitamina C (como jitomate o limón), evita café y té con las comidas y elige tortillas nixtamalizadas.
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